“Como ustedes saben, el general Petraeus declarará ante la Comisión de Inteligencia”, dijo McCain a los periodistas, señalando luego que la comparecencia será el jueves.
La senadora demócrata Dianne Feinstein, que preside la selecta Comisión del Senado sobre Inteligencia, había dicho a la cadena CNN que esperaba que Petraeus acordara declarar ante la Comisión, agregando que no había visto nada que relacionara el escándalo sexual con lo sucedido en Bengasi.
La aclaración de la senadora no termina de convencer. Evidentemente Petraues sabe algo sobre ese tema y parece ser que con el escándalo sexual trataron de sacarlo del camino.
La Casa Blanca tuvo información del nexo terrorista detrás del ataque contra su consulado en Bengasi, Libia, horas después que éste se efectuó, por lo que sabía que no fue a causa de un video considerado ofensivo al Islam, reveló la CNN.
La cadena de noticias afirmó que obtuvo correos electrónicos en los que el Departamento de Estado como la Oficina Federal de Investigación (FBI) fueron informados que el ataque había sido reivindicado por el grupo extremista Ansar al-Sharia.
El grupo habría clamado la responsabilidad por el ataque del 11 de septiembre de 2012 en el consulado estadounidense en Bengansi, en mensajes colocados en las redes sociales Facebook y Twitter, agregó CNN.
Sin embargo, el grupo posteriormente negó su participación y se distanció del mensaje en Facebook durante una conferencia de prensa.
Funcionarios de la administración del presidente estadounidense Barack Obama insistieron ese día y posteriormente que el ataque habría derivado de las manifestaciones de protesta por la difusión de un video que denigraba al profeta Mahoma.
No fue sino hasta el 19 de septiembre cuando el gobierno indicó que el ataque donde perdió la vida su embajador en Libia, Chris Stevens, y tres funcionarios más, fue un acto terrorista.
Es en ese marco de información y contrainformación que las sospechas de que el ataque contra la embajada de USA en Libia en septiembre pasado fue en realidad un ataque de falsa bandera, que buscaba agitar las aguas en Medio Oriente en medio de las campañas electorales para la presidencia de USA.
El escándalo de Petraeus
Según The New York Times, el agente del FBI que comenzó la investigación sobre los correos amenazadores de la ex amante de David Petraeus, y que acabó con su dimisión, es Frederick W. Humphries II, especializado en lucha contra el terrorismo.
De acuerdo con el diario neoyorquino, Humphries, de 47 años, es un veterano investigador a quienes sus colegas describen como de “fuerte carácter” y con amplia experiencia en la agencia federal.
Humphries fue a quien recurrió su amiga Jill Kelley cuando recibió correos amenazantes anónimos, que posteriormente se descubrió provenían de Paula Broadwell.
No obstante, fue apartado de la investigación cuando sus superiores pensaron que se estaba implicando personalmente, tras descubrir que había enviado fotos suyas con el torso desnudo a Kelley.
Por otra parte, el general estadounidense John Allen, comandante de la coalición internacional en Afganistán, quiere “cooperar plenamente” con la investigación del Pentágono, dijo el miércoles su abogado.
“El general Allen tiene la intención de cooperar plenamente con los investigadores del Inspector General, y ordenó a su equipo hacer lo mismo”, dijo en un comunicado el coronel de los Marines John Baker, quien acotó que el oficial quiere que el caso sea “resuelto lo más rápido y completamente como sea posible.”
El FBI tiene en su poder entre 20,000 y 30,000 páginas de correspondencia –la mayoría correos electrónicos– entre Allen y Jill Kelly, una de las personas clave en el caso.
Tanto Obama como el secretario de Defensa Leon Panetta han manifestado su apoyo a Allen. El presidente Obama dijo el martes que el caso no había comprometido la seguridad nacional hasta el momento.
Al surgir el escándalo, Allen estaba a punto de pasar por el escrutinio del Senado al haber sido designado jefe del Comando Conjunto.
Mientras tanto, el “acceso a secretos de defensa” a Broadwell, la amante de Petraeus, cuya computadora contenía documentos clasificados, fue revocado, afirmó el miércoles la cadena CNN.
Esta habilitación permitía a Broadwell el acceso a documentos considerados secretos de la defensa nacional.
“Se adoptaron medidas apropiadas con relación a la habilitación y autorización de acceso de esta oficial”, confirmó el teniente-coronel James Gregory, quien rehusó sin embargo precisar el significado exacto de la expresión “acciones apropiadas”.
Ex oficial del Ejército, Broadwell continuó sus estudios en la Universidad de Harvard especializándose en el comando militar, consagrándose luego a una biografía del general Petraeus, con quien luego tuvo una relación.
Investigada a fines de octubre por el FBI, Broadwell entregó su computadora, en la que se encontraron documentos confidenciales. Afirmó que el director de la CIA no era la fuente de esos documentos.
El FBI allanó el lunes pasado el domicilio de Broadwell en Charlotte (Carolina del Norte), llevándose varias cajas con documentos, según The Washington Post.