A todo esto, la esposa de Petraeus se llama Holly Knowlton. Ellos se casaron en 1975. Holly era la hija del superintendente de la academia de West Point, de donde Petraeus egresó como cadete.
Holly es la jefa de la Office of Servicemember Affairs, un departamento de Consumer Financial Protection Bureau, que provee de diversos servicios a los miembros de las fuerzas armadas estadounidenes.
Bastante tiempo después, Paula Broadwell también egresó de la U.S. Military Academy de West Point, y con honores, destacándose por su entrenamiento físico.
Paula se especializó durante una década en terrorismo y contraterrorismo, y precisamente por eso sorprende su torpeza en el envío de correos electrónicos a una supuesta competidora por el corazón de Petraeus.
Paula está estudiando un PhD en Kings College, en Londres, y también es investigadora asociada del Center for Public Leadership, en Harvard University.
Ella es columnista de los diarios The New York Times and The Boston Globe. La semana pasada había escrito para el semanario Newsweek: "David Petraeus’s Rules for Living" (Las reglas de vida de David Petraeus).
Y se encuentra casada con el médico radiólogo Scott Broadwell.
El FBI investigó entonces las amenazas hasta llegar al correo electrónico de Broadwell.
Al parecer, los e-mails de la biógrafa indican que ésta pensaba que la otra mujer estaba iniciando una relación sentimental con Petraeus, según los funcionarios citados por el diario. En el correo de Broadwell, el FBI encontró, además, e-mails explícitos entre Petraeus y Broadwell.
La inquina que existe entre el FBI y la CIA es conocida entre las agencias de seguridad e inteligencia estadounidenses. Era obvio que el FBI aprovecharía la oportunidad para ajustar algunas de sus cuentas con la CIA.
La investigación del FBI "no comenzó con Petraeus, pero en el transcurso de la investigación, se toparon con él", explicó una fuente legislativa al diario neoyorquino, al añadir que el FBI no ha dado más información sobre las 2 mujeres o el enfoque de la investigación.
La naturaleza sexualmente explícita de los e-mails entre la biógrafa y el general indujo a pensar a los investigadores del FBI que la cuenta de correo personal de Petraeus había sido 'hackeada' y que la seguridad nacional podía haberse visto amenazada. Sin embargo, según las fuentes citadas por el Post, la investigación -incluidas las entrevistas a Broadwell y Petraeus- les llevaron a descubrir que los dos tenían una relación extramarital.
Al ofrecer su renuncia, tras 14 meses al frente de la agencia de espionaje, Petraeus dijo en un comunicado que lo hacía porque había demostrado "un pobre juicio" al mantener la relación extramarital.
Aunque Petraeus no nombró a su presunta amante, ésta fue identificada como Broadwell, graduada de la academia militar Westpoint y reservista del Ejército.
La repentina dimisión de Petraeus, quien el miércoles 07/11 cumplió 60 años, ha suscitado interrogantes y especulaciones, sobre todo en lo que se refiere a posibles brechas de seguridad y la posibilidad de un chantaje.
Por ahora, ni los líderes del Congreso ni representantes del Gobierno de USA han precisado si, en efecto, el escándalo ha dado pie a filtraciones de datos sensibles que hayan comprometido la seguridad nacional.
Citando a un funcionario del Gobierno, el diario indicó que el FBI no investigaba la infidelidad de Petraeus, que no sería de todas maneras "un asunto criminal".
Sin embargo, la revisión de sus correos electrónicos, todos o casi todos enviados desde su cuenta personal y no de la CIA, "suscitaron la posibilidad de brechas de seguridad que debían ser discutidas directamente con él", agregó.
El caso todavía tiene muchas otras incógnitas abiertas, como la identidad de la segunda mujer o la naturaleza de los e-mails que llevaron a la investigación del FBI.
Tampoco está claro por qué el FBI esperó al día de las elecciones para decirle al Director de la Inteligencia Nacional, James Clapper, supervisor de la CIA y las otras agencias de inteligencia, que estaba investigando al director de la agencia.