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Gallup, el gran perdedor de los comicios

Durante toda la campaña, Gallup ubicó a Mitt Romney como el seguro ganador de los comicios 2012. En su encuesta final antes de las elecciones, y moderando un poco su optimismo ante las críticas recibidas, la consultora señaló que Romney obtendría el 49% del apoyo, frente al 48 % para Obama.

Un gran ganador de los comicios en USA fue Nate Silve, quien realizó las encuestas y estudios de tendencia de opinión pública para The New York times.

El gran derrotado, sin duda, Gallup, que sin embargo en el comicio de 2008 había logrado anticipar el triunfo abrumador de Barack Obama sobre John McCain.
 
En 2012, de acuerdo a la consultora, apenas 24 horas antes de las urnas, Romney aventajaba por 1 punto a Barack Obama. Para entonces había moderado, ante las críticas, su punto de vista durante las semanas anteriores.
 
Entonces, en su encuesta final antes de las elecciones, la consultora señaló que Romney obtendría el 49 % del apoyo entre los votantes que indicaron que tienen planeado acudir a las urnas (el sufragio es voluntario en USA), frente al 48 % para Obama. 
 
La encuesta, en la que participaron 3.117 adultos y con un margen de error de 2 puntos, se realizó entre el 1 y el 4 de noviembre, después del paso del huracán "Sandy", que fue una desgracia ampliamente favorable a la popularidad de Obama. 
 
Pero durante octubre, Gallup fue motivo de controversias. 
 
Por ejemplo, en la consulta anterior publicada por Gallup el 28/10, Romney lideraba con el 51%, frente el 46% de apoyo atribuido a Obama. 
 
Mientras la mayoría de las encuestas mostraba que Obama y Romney estaban casi empatados, Gallup reveló que el republicano ganaría por un cómodo margen de 6 puntos porcentuales si las elecciones se celebraran en ese momento.
 
Las preguntas sobre la brecha entre los resultados de Gallup y los de otras consultoras fueron motivo de disputas de la temporada de elecciones respecto a la metodología utilizada.
 
Con antecedentes que señalan que había previsto correctamente 16 de 19 carreras presidenciales desde 1936, Gallup se dio el lujo de ignorar a todos. El editor jefe de Gallup, Frank Newport, dijo que no le preocupaba la diferencia.
 
"Intentamos mantener nuestros ojos en el barco y hacer el mejor trabajo posible", sostuvo. "Vamos a hacer algunos retoques adicionales a nuestra metodología para asegurarnos de que estamos bien", agregó.
 
"Están tan fuera de lugar en este momento", dijo Simon Jackman, un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford y autor de un libro sobre encuestas. "O están haciendo algo realmente absurdo o los otros 18 encuestadores están cooperando secretamente, o algo así", agregó.
 
Cuando Obama consiguió una amplia ventaja en los sondeos en septiembre, los republicanos acusaron a las consultoras de entrevistar a demasiados demócratas. Esas quejas se desvanecieron después de que Romney se puso por delante tras su sólida actuación en el debate del 03/10.
 
Pero de inmediato la campaña de Obama puso en duda la validez de los métodos de Gallup, después de que divulgara un sondeo que mostraba a Romney al frente en varios estados que podrían definir la elección.
 
El encuestador de Obama, Joel Benenson, llegó a afirmar que el sondeo de Gallup tenía "valores atípicos extremos" y que su fórmula para determinar los posibles votantes creaba una parcialidad contra los partidarios de Obama. "Los datos de Gallup nuevamente están muy lejos de la línea de las demás consultoras", escribió en un documento.
 
Ahora Gallup tendrá que remontar el deterioro de su credibilidad.

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