Entonces, en su encuesta final antes de las elecciones, la consultora señaló que Romney obtendría el 49 % del apoyo entre los votantes que indicaron que tienen planeado acudir a las urnas (el sufragio es voluntario en USA), frente al 48 % para Obama.
La encuesta, en la que participaron 3.117 adultos y con un margen de error de 2 puntos, se realizó entre el 1 y el 4 de noviembre, después del paso del huracán "Sandy", que fue una desgracia ampliamente favorable a la popularidad de Obama.
Pero durante octubre, Gallup fue motivo de controversias.
Por ejemplo, en la consulta anterior publicada por Gallup el 28/10, Romney lideraba con el 51%, frente el 46% de apoyo atribuido a Obama.
Mientras la mayoría de las encuestas mostraba que Obama y Romney estaban casi empatados, Gallup reveló que el republicano ganaría por un cómodo margen de 6 puntos porcentuales si las elecciones se celebraran en ese momento.
Las preguntas sobre la brecha entre los resultados de Gallup y los de otras consultoras fueron motivo de disputas de la temporada de elecciones respecto a la metodología utilizada.
Con antecedentes que señalan que había previsto correctamente 16 de 19 carreras presidenciales desde 1936, Gallup se dio el lujo de ignorar a todos. El editor jefe de Gallup, Frank Newport, dijo que no le preocupaba la diferencia.
"Intentamos mantener nuestros ojos en el barco y hacer el mejor trabajo posible", sostuvo. "Vamos a hacer algunos retoques adicionales a nuestra metodología para asegurarnos de que estamos bien", agregó.
"Están tan fuera de lugar en este momento", dijo Simon Jackman, un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford y autor de un libro sobre encuestas. "O están haciendo algo realmente absurdo o los otros 18 encuestadores están cooperando secretamente, o algo así", agregó.
Cuando Obama consiguió una amplia ventaja en los sondeos en septiembre, los republicanos acusaron a las consultoras de entrevistar a demasiados demócratas. Esas quejas se desvanecieron después de que Romney se puso por delante tras su sólida actuación en el debate del 03/10.
Pero de inmediato la campaña de Obama puso en duda la validez de los métodos de Gallup, después de que divulgara un sondeo que mostraba a Romney al frente en varios estados que podrían definir la elección.
El encuestador de Obama, Joel Benenson, llegó a afirmar que el sondeo de Gallup tenía "valores atípicos extremos" y que su fórmula para determinar los posibles votantes creaba una parcialidad contra los partidarios de Obama. "Los datos de Gallup nuevamente están muy lejos de la línea de las demás consultoras", escribió en un documento.
Ahora Gallup tendrá que remontar el deterioro de su credibilidad.