Todo parece indicar que en 2012, el equivalente a Florida 2002 es Ohio. Quien gane dicho estado de la región de los Grandes Lagos se convertirá en el nuevo Presidente de USA. Parece que Obama ha revertido la tendencia republicana que vaticinaban las primeras encuestas.
Según The New York Times, el demócrata tiene un 86,8% de probabilidades de que gane el demócrata.
Para la influyente web Politico, los 18 compromisarios de Ohio también serán azules (color con el que se asocia al Partido Demócrata).
Carolina del Norte y Florida, que en 2008 votaron por Obama, parece que no repetirán este martes.
Nevada y Colorado parece que se las quedará el actual inquilino de la Casa Blanca y, según apuntan las encuestas, será el voto latino el que decidirá.
En Wisconsin y Ohio, donde el peso de la working class es indudable de cara a los comicios, los sindicatos podrían ser los encargados de balancear estos estados al bando demócrata.
Empate
La jornada electoral en Estados Unidos comenzó, tal como es tradicional nada más que el reloj de la costa este marcó la medianoche en la diminuta localidad de Dixville Notch, New Hampshire, donde 10 residentes registrados para votar fueron de nuevo los primeros en depositar su voto.
Y la sorpresa fue inmediata: "¡Es un empate! Esto nunca había pasado nunca antes en Dixville", proclamó un sorprendido presidente de la mesa electoral.
En vista del escaso número de votantes, el recuento había sido rápido: 5 a favor del demócrata aspirante a la reelección, Barack Obama, y otros 5 por su rival republicano, Mitt Romney.
Con 4 husos horarios distintos a lo largo de todo el territorio estadounidense, buena parte de los ciudadanos con derecho al voto ni siquiera se habían acostado aún en lo que para ellos era todavía la tarde-noche del lunes cuando esta pequeña localidad a una treintena de kilómetros de la frontera con Canadá ya había cumplido con su derecho al voto.
El recuento de votos en Dixville Notch no tardó más de 5 minutos. Pero su resultado podría constituir una premonición de una larga jornada electoral que todos los observadores vaticinan en una carrera tan ajustada entre Obama y Romney que ya al filo de la medianoche empezó a hacer historia en esta pequeña localidad.
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Dixville Notch se vanagloria de ser, junto a la algo más grande Harts Location, que tiene un total de 37 electores registrados este año, la población más antigua en votar a la medianoche, desde los años 60.
La ley electoral de New Hampshire permite a las localidades con menos de 100 habitantes abrir sus centros electorales a partir de la medianoche. Como Dixville tiene menos votos que contar, es siempre la primera en anunciar los resultados y, por tanto, en robarse los flashes mediáticos, como hizo hoy una vez más.
En 2008, Obama se convirtió en el 1er. demócrata en lograr la victoria en esta pequeña localidad tras 4 décadas de tradición de voto a favor del candidato republicano. Obama logró 15 votos, mientras que su rival de aquel entonces, John McCain, se hizo sólo con 6.
Este año, los votantes de Dixville Notch tuvieron que cambiar de centro de votación, que ha sido trasladado a una estación de esquí en vez del hotel The Balsams en el que durante medio siglo sufragaron, debido a que el establecimiento está cerrado por renovaciones.
Pero más allá de este voto anecdótico -pese a que New Hampshire es uno de los estados bisagra que podrían decidir si Obama repite mandato o lo sustituye el republicano Romney- la verdadera jornada electoral de unos de los comicios más ajustados de las últimas décadas en USA empieza en la costa oriental del país.
Los primeros centros electorales tienen previsto abrir sus puertas a las 05:00 en Vermont, seguidos 1 hora más tarde por otros 7 estados, entre ellos la totalidad de New Hampshire, así como los de Nueva Jersey y Nueva York, en los que se prevén algunas dificultades para ejercer el voto debido a la devastación que produjo hace justo una semana el huracán "Sandy" en su territorio.
Importante
El nivel de participación electoral decidirá el nombre del próximo Presidente de USA.
Barack Obama llega a la meta en una fase de crecimiento en las encuestas y con ventaja en los estados en los que se juega el resultado final, pero ésta es tan escasa y tan condicionada por otras variables que unos pocos miles de votos pueden marcar la diferencia en los distritos fundamentales.
El objetivo de ambas campañas en este momento es, por tanto, llevar a su gente a las urnas. Cualquier circunstancia, la situación familiar, el estado de la meteorología o, por supuesto, las previsibles dificultades en algunos centros de votación, pueden contar en una jornada que se anticipa dramática.
El Presidente tiene a su favor, en ese sentido, una mejor maquinaria de movilización del voto.
El candidato de la oposición, Mitt Romney, cuenta con la ventaja de una participación tradicionalmente más constante de parte de los republicanos. Con familias más estables, de más edad, mayor poder adquisitivo y más alto nivel educativo promedio, el votante conservador es más fiel a las urnas que el demócrata.
En 2008, esa desventaja se compensó con el enorme entusiasmo a favor de Obama y la extraordinaria participación del voto juvenil.
Ahora, el grado entusiasmo, que iba favoreciendo a Romney durante todo el mes pasado, está igualado, según la última encuesta de NBC-Wall Street Journal, y los jóvenes, probablemente, van a votar menos.
Otros factores juegan, igualmente, en contra del Presidente. El respaldo entre las mujeres ha bajado 6 puntos con respecto a 2008. El apoyo global entre los votantes de raza blanca se ha desplomado hasta el 37%, 11 puntos menos que hace 4 años. Solo hay un sector en el que Obama podría incrementar su votación, el de los electores origen hispano, entre los que su ventaja es actualmente de 48 puntos, 11 más que en 2008. Ese grupo puede acabar siendo vital si, como se prevé, aumenta su participación por encima de los 10 puntos.
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Los sondeos realizados entre la gente que ya ha votado en estos días muestran ventaja de Obama en la mayoría de los estados decisivos, pero en todos los casos por márgenes inferiores a los de 2008 y con el riesgo de ser superados hoy en las urnas. Eso obedece, en parte, a que, indiscutiblemente, el Presidente ha perdido respaldo con respecto a su 1ra. elección, pero también al hecho de que el Partido Republicano ha perfeccionado sus instrumentos de anticipación del voto, que en 2008 fueron muy ineficaces.
Esta ha sido, desde luego, una campaña muy diferente a la de hace 4 años. Sobre todo porque no participaba en ella el mismo Obama de hace 4 años, o el público no le ha escuchado con la misma devoción. Ese 1er. debate de Denver lo dejó brutalmente en evidencia. Pero tampoco el Partido Republicano, y las fuerzas que le apoyan, era el mismo partido abatido y resignado de 2008. Esta vez, incluso con un candidato en el que no creían, los republicanos han hecho todo lo que había que hacer para ganar las elecciones, incluida una de las facetas en las que parten con ventaja, gastar dinero.
Cada candidato han reunido, aproximadamente, US$ 1.000 millones, lo que supone una avance casi del doble por parte del candidato republicano respecto a McCain y una mejora de unos US$ 200 millones por parte de Obama respecto a 2008. En el caso del Presidente, más de un 30% de las donaciones son inferiores a los US$ 20. En el de Romney, esas pequeñas cantidades representan el 10%.
Pero la diferencia fundamental no está ahí. La diferencia ha estado en el dinero que ha impactado esta vez en la campaña a través de los Comités de Acción Política, que, gracias a una decisión del Tribunal Supremo, pueden gastar de forma ilimitada.
De los US$ 840 millones que se han gastado por esa vía, un 69% ha sido a favor de Romney y un 28% por Obama, según la investigación hecha por 2 reconocidas ONG. El principal donante de esta campaña ha sido el empresario conservador Sheldon Adelson, que ha dedicado US$ 54 millones a hacer posible la victoria de Romney.