Cientos de policías antidisturbios se desplegaron en el barrio de Ferdosi, en el centro de la capital, para detener a revendedores ilegales de divisas y ordenaron el cierre de todos los comercios del barrio.
"Nuestra meta ha sido y sigue siendo la de persuadir al régimen iraní de negociar seriamente y de buena fe con la comunidad internacional sobre su programa nuclear", agregó Clinton.
Irán debería "hacerlo en forma expedita", enfatizó, antes de agregar que la estrategia de la comunidad internacional fue de ejercer en forma deliberada "presión sobre el gobierno iraní para que se sume a la mesa de negociación".
Las autoridades iraníes "tomaron sus propias decisiones gubernamentales que no tienen nada que ver con las sanciones que tuvieron un impacto sobre las condiciones económicas dentro del país", agregó.
"Claro que las sanciones tuvieron un impacto también, pero podrían ser remediadas a corto plazo si el gobierno iraní tuviera voluntad de trabajar con el grupo P5+1 (que reúne a los cinco países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) y el resto de la comunidad internacional de manera sincera", agregó Clinton.
Varias potencias occidentales alegan que el gobierno iraní busca fabricar un arma atómica. Teherán niega las acusaciones y afirma que su programa nuclear tiene fines civiles únicamente.
Indemnización
Un juez federal estadounidense ordenó ayer a Irán, al movimiento chiíta libanés Hezbolá y otros a pagar más de 6.000 millones de dólares a familiares de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2011, en un fallo más bien simbólico.
El magistrado George Daniels adoptó una recomendación del juez Frank Mass en el caso “Havlish contra Bin Laden” que reconoce a Irán, Hezbolá, el ayatolá Alí Jamenei y otros como co-responsables de Al Qaeda y los talibanes en los ataques que dejaron unos 3.000 muertos en Nueva York y Washington.
La cifra establecida en concepto de daños y perjuicios para los 47 familiares de las víctimas que presentaron la demanda es de US$ 6.048.513.805, de acuerdo con documentos presentados en los tribunales federales de Nueva York.
El fallo tiene lugar en momentos en que la relación entre Estados Unidos e Irán es particularmente tensa, a raíz del programa nuclear de Teherán que según Washington tiene como objetivo la fabricación de la bomba atómica.