Según informó la agencia The Associated Press, oficiales del Pentágono están preocupados por un posible ataque interno u otro tipo de amenaza por parte de los servicios de seguridad que deben proteger la ceremonia.
El secretario del Ejército, Ryan McCarthy, dijo que los oficiales son conscientes de la amenaza potencial y advirtió a los comandantes que estén atentos a cualquier problema dentro de sus filas a medida que se acerca la toma de posesión.
Hasta ahora, él y otros líderes han dicho que no han visto evidencia de ninguna amenaza y los oficiales han confirmado que la investigación no ha destapado ningún problema del que no fueran conscientes previamente.
Los 25.000 miembros de la Guardia Nacional representan al menos 2 veces y media la cifra de soldados requeridos en anteriores inauguraciones presidenciales. Es parte de la rutina del Ejército revisar que sus miembros no tengan conexiones con grupos extremistas. Sin embargo, en esta ocasión, el FBI está llevando a cabo una investigación al margen del monitoreo rutinario.