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Por qué esta vez el G8 importa

Este año, la cumbre del G8 promete ser la más interesante por lo menos en la última década por la química que se creará entre sus participantes. Desde el recién llegado François Hollande al suplente Dmitri Medvédev, pasando por los que luchan por su supervivencia política -Barack Obama y Ángela Merkel-, la política internacional deberá resolverse entre vanidades personales. Lo novedoso es que nunca se necesitaron mutuamente tanto.

 

CIUDAD DE BUENIOS AIRES (Urgente24). La residencia presidencial de Camp David, en las afueras de Washington, y la ciudad adoptiva de Obama, Chicago (Illinois), serán sede respectivamente de un maratónico fin de semana prolongado en el que los líderes mundiales hablarán cara a cara y sin apenas pausas de los retos del planeta
 
La carrera de fondo política comenzará este viernes (18/05) en Camp David con el encuentro, hasta el sábado (19/05), de los países más ricos del mundo pertenecientes al exclusivo club del Grupo de los 7 países más industrializados del mundo más Rusia, el G8
 
Jay Newton-Small, de Time, nos recuerda que desde la crisis del petróleo que reunió a las grandes superpotencias del mundo en 1974 -en aquel entonces se hacían llamar el "Library Group ", ya que se reunía en la biblioteca de la Casa Blanca - que el G8 ha tenido tanto trabajo sustancial y de fondo en la agenda de una cumbre. 
 
En los últimos años, los líderes mundiales se han más que nada esforzado en superar a la anterior con promesas de ayuda al desarrollo, dando lugar a cuestionamientos acerca de la real utilidad de cumbres que se quedan en las palabras. Incluso en 2009, menos de 6 meses después de que USA se viese obligada a rescatar a Wall Street y la economía cayese en la peor recesión desde la Gran Depresión, la agenda se centró en la promesa de unos US$ 22 mil millones como asistencia alimentaria. Pero cuando los miembros del G8 se reúnan esta semana en Camp David, que será muy difícil volver a esa suma. Ayudar a los agricultores pobres de África es difícil cuando cada centavo adicional puede ser necesario para salvar a Europa.
 
No es que Europa no sea lo suficientemente rica como para salvarse a si misma, pero con 27 diferentes parlamentos participando, los tiempos de reacción de la Unión Europea en una crisis son muy lentos. Gracias a los políticos que tratan de salvar sus propias carreras, los oficialismos de Francia, Gran Bretaña, Italia, Irlanda, Dinamarca, España y Portugal han perdido elecciones desde que Obama asumió el cargo en 2009. Prácticamente todas las soluciones que están sobre la mesa apuntan a una solución en el mediano o largo plazo, lo que no son funcionales a políticos en búsqueda de relación. Por la misma razón, la relección de Obama también está en peligro con una Grecia que se esfuerza por formar gobierno y va nuevamente a elecciones con una Europa que se sitúa al borde del abismo.
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No estarán allí presentes algunos de los países que más preocupación causan, como Grecia o España, que sólo participarán en el segundo encuentro, el de la OTAN, a partir del domingo en Chicago.
 
Todo eso explica por qué la cumbre del G8 este año, por una vez, es muy importante. Constituirá la oportunidad de Obama para hablar con los líderes europeos sobre el salvataje europeo. Lo bueno es que él trasladó la cumbre de Chicago a Camp David, teniendo así una audiencia cautiva. Estas son 5 cosas a tener en cuenta en la cumbre de esta semana:
 
Anfitriones de un nuevo jugador, François Hollande. El recién asumido presidente francés esté probablemente repensando exactamente que es lo que ganó con su llegada al poder la semana pasada. USA ha venido presionando a Hollande para que considere distintos paquetes de estimulo a la economía, una orden difícil para un hombre que heredó un déficit presupuestario que roza el 4,4% del PIB, muy por encima del 3% requerido por Bruselas. Hollande prometió volver a ese 3% para el año que viene, algo que no cae muy bien entre los defensores acérrimos del gasto público. La economía de Francia creció un 0% en el primer trimestre. En su primer día en el cargo, Hollande viajó a Alemania, para reunirse con Merkel y para impulsar medidas de crecimiento. Ahora va a Camp David, con la difícil tarea de construir relaciones con Obama y Merkel, que apoyó abiertamente a su predecesor, Nicolás Sarkozy.
 
Tranquilizando a Merkel. Seguro, Alemania puede ser la única economía que sigue creciendo en Europa - un 0,5% en el primer trimestre -, pero la Canciller Merkel aún tiene motivos para preocuparse. Su partido sufrió una importante derrota el domingo pasado (13/05). En Renania del Westfalia del Norte, un estado que Merkel ganó con el 45% de los votos cuando fue elegida en 2005, su partido recibió sólo el 26% de los votos. Hasta ahora, Merkel ha sido recelosa de avanzar demasiado rápido sobre la crisis fiscal europea. Su reticencia ha sido criticada por los analistas del mercado: si Grecia hubiera sido rescatada hace 4 años habría costado unos US$ 100 mil millones y se hubiese evitado la crisis que ahora está poniendo en riesgo miles de billones. Ella se juega su relección el año que viene y detestaría hacer algo que pueda poner en peligro sus posibilidades. Al mismo tiempo, si la Eurozona no sale de la cornisa, ella podría ser una de sus primeras nuevas víctimas. USA espera persuadirla para que adopte fuertes medidas de estímulo y para que apuntale el banco central y a otros grandes bancos en preparación de un default griego. 
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No todo es la economía, estúpido. Sí, la crisis en Europa es terrible, pero también hay que considerar la guerra. Hollande se comprometió a acelerar la retirada de las tropas francesas de Afganistán cuando asumió el cargo. Obama pedirá –incluso mendigará- a Hollande para que se espera un poco antes de dar cumplimiento a esa promesa. Obama no solo necesita tropas, sino también dinero de Francia como de las otras naciones del G8. Se necesitan unos US$ 4 mil millones al año después de que la mayor parte de las fuerzas de la OTAN se retiren de Afganistán a finales del 2014 para financiar las fuerzas de seguridad afganas. USA ya está comprometido con la mita de esa suma, pero la otra mitad aún no ha sido asegurada. La situación financiera se ha vuelto tan grave que se habla de que las fuerzas de seguridad de Afganistán alcanzarán su punto máximo de 350.000 en 2014 y disminuiría lentamente, hasta 230.000 en la próxima década, un periodo en el que debería estar creciendo.
 
Basta de Bashar al Assad. Otro tema de importancia es el deterioro de la situación en Siria. Las fuerzas de Assad se encuentran ya en abierto enfrentamiento militar con las fuerzas de la oposición frente a las mismas narices de los observadores de la ONU, abandonada ya la fachada de un alto el fuego (hasta la semana pasada, las armas se silenciaban ante cada visita de los observadores para mantener la impresión de que todo estaba bajo control). Con las bajas acumulándose, aumenta la presión sobre los países del G8 para que hagan algo. Pero con Rusia y China continuando el bloqueo a una fuerte resolución de la ONU, es poco probable que la OTAN se mueva para proteger a los civiles de Siria. Sin embargo, Europa y USA están coordinando sus respuestas humanitarias y ayudando a organizar grupos de oposición sirios. Hay mucho que discutir.
 
Desde Rusia con amor. Siria es uno de los temas que USA quiere discutir con Rusia en el G8. También están los temas del escudo antimisiles, Irán, Afganistán y Corea del Norte. Sin embargo, el presidente ruso, Vladimir Putin, se excusó de asistir a la cita a último minuto alegando problemas para formar su gabinete. Envió en su lugar al primer ministro, Dmitry Medvedev por lo que, al igual que en la última cumbre en Seúl en marzo, Obama probablemente le dará a Medvedev un montón de mensajes para su nuevo jefe, incluyendo solicitudes de mayores "espacios" y "flexibilidad", y, probablemente, las invitaciones para incluir a Irán, Afganistán y Corea del Norte en la agenda común. USA necesita mucho de la cooperación rusa
 
Este año, la cumbre del G8 promete ser la más interesante por lo menos en la última década por la química que se creará entre sus participantes. Desde el recíen llegado, Hollande, al suplente Dmitri Medvédev, pasando por los que luchan por su supervivencia política, Barack Obama y Ángela Merkel, la política internacional deberá resolverse entre vanidades personales. Lo novedoso es que nunca se necesitaron mutuamente tanto. 

 

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