"Siento que ya no deseo apoyar su campaña presidencial y le pido que devuelva la contribución máxima que le di a usted el año pasado", escribió Bill White en una carta a Romney, de acuerdo con un informe de CNN. "Ustedes han elegido estar en el lado equivocado de la historia y no apoyaré su candidato a la presidencia por más tiempo".
White, un independiente registrado dueño de una consultora con base n Nueva York, le había dado US$ 2.500 a la campaña de Romney.
White tomó la decisión tras el anuncio de Obama la semana pasada en apoyo el matrimonio homosexual. Si bien aclaró a la CNN que él no está de acuerdo con el presidente sobre temas fiscales, White dijo que el discurso de Romney durante el acto de apertura en Liberty University, el sábado (12/05) lo llevó a la conclusión de que Romney terminará presionando para que una enmienda constitucional termine prohibiendo el matrimonio gay a nivel nacional, algo que White no parece dispuesto a tolerar.
Y razón no parece faltarle, horas después de que Obama hiciera sus históricas declaraciones, la oposición republicana con mayoría en la Cámara Baja se apresuró a aprobar una ley que impedirá al Departamento de Justicia oponerse a la Ley en Defensa del Matrimonio que lo convierte en privilegio de las parejas heterosexuales. Paradójicamente, esa ley fue aprobada en 1996 por otro presidente demócrata, Bill Clinton, que dice estar profundamente arrepentido de haber sucumbido a intereses electoralistas.
"Siento que [Romney] le ha declarado la guerra a mi matrimonio", dijo White. "Y yo no podía sentarse y no decir o hacer nada. He decidido hacer algo al respecto".
Durante el discurso en Liberty University, Romney reiteró su creencia de que el matrimonio debe ser "entre un hombre y una mujer", a pesar de las advertencias de su partido en el sentido de que seguir sosteniendo una posición tan arriesgada políticamente podría no ser lo indicado ante las evidencias del apoyo de la sociedad civil a los matrimonios del mismo sexo.
Para Romney, además, White no es el único “divorcio” o situación políticamente incómoda con el que tuvo que lidiar en los últimos días. Hace 2 semanas, su portavoz sobre Política Exterior, Richard Grenell, abiertamente homosexual, ha presentado su renuncia por "asuntos personales", menos de 2 semanas después de haber sido contratado para el cargo.
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En su declaración escrita Grenell no especifica las razones por las que renuncia al cargo, aunque había sido atacado por centenares de comentarios despectivos que hizo sobre las mujeres en la red social Twitter.
Grenell manifestó su entusiasmo por destacar "los fracasos" y el "débil liderazgo" del presidente Barack Obama en materia de política exterior, pero precisó que "mi capacidad de hablar clara y firmemente sobre estos asuntos se ha visto enormemente disminuida por la discusión hiper-partidista de asuntos personales que a veces emanan de una campaña presidencial".
Sin ofrecer más detalles sobre su decisión, Grenell puntualizó su nota agradeciendo a Romney su confianza en él y su "claro mensaje de que ser abiertamente homosexual nunca fue un problema para él o su equipo".
Sin embargo la situación causó mucho mal estar en el campamento de Romney. Matt Rhoades, director de la campaña del virtual candidato presidencial republicano, dijo que el equipo de Romney está "decepcionado" con el anuncio de que Grenell renunció por "sus propias razones personales".
Tanto el grupo Log Cabin Republicans, que incluye a homosexuales, como partidarios de la campaña de relección de Obama, aventuraron que, al final, Grenell fue víctima de persecución por su orientación sexual.
Grenell, que se ha destacado por ser una figura polarizadora en el pasado, fue el principal portavoz del entonces presidente George W. Bush ante Naciones Unidas, desde donde trabajó para los embajadores John Negroponte, John Danforth, John Bolton y Zalmay Khalilzad. No era un recién llegado.
Y también está aquel otro episodio por el que Romney tuvo que pedir disculpas por sus bromas “estúpidas” durante sus años de enseñanza secundaria, que entre otros tuvieron como objetivo a un alumno homosexual. El Washington Post había revelado que el joven Romney habría tirado al suelo a un alumno que pensaba era homosexual y le habría cortado mechas del pelo a mediados de los años 60.
Según el Pew Research Center, los estadounidenses menores de 30 años se inclinaron levemente contra el matrimonio gay en 2004, mientras que ahora el 65% lo aprueba, una tasa levemente superior a la de los mayores de 30.
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La campaña de Obama ha tratado de basarse en este apoyo cada vez mayor, poniendo de relieve el "fuerte contraste" entre el presidente y Romney. Un día antes del discurso de Romney, el director del equipo de Obama para los asuntos religioso, el reverendo Derrick Harkins, dijo que Obama representa "valores como el amar a nuestro prójimo, ser guardianes de nuestros hermanos y hermanas y respetar la dignidad de todos", en referencia a la postura del presidente en lo concerniente al matrimonio del mismo sexo.
En la búsqueda del apoyo conservador durante las elecciones primarias republicanas, el ganador aparente Mitt Romney comprometió su oposición al matrimonio gay y el aborto. Pero de cara a las elecciones generales, debe decidir hasta qué punto insiste en esas posiciones cuando intente atraer a los independientes, cuyos votos serán cruciales.
Una nueva encuesta AP-GfK indica que Obama aventaja a Romney por 21 puntos en materia de quién goza de mayor confianza para manejar temas sociales como el aborto y el matrimonio gay.
Pero, como en años recientes, los votantes atribuyen mucho menos importancia a los temas sociales que a la economía y el empleo. En una encuesta reciente de Pew, el 86% dijo que la economía sería muy importante a la hora de decidir su voto, mientras que apenas el 39% dijo lo mismo acerca del aborto y el 28% sobre el matrimonio gay.
Además Obama no es ajeno a las influencias que persiguieron a Bill Clinton. En la campaña anterior, cuando hablar de matrimonios gays era todavía demasiado tóxico, se opuso tajantemente. “En mi opinión el matrimonio es algo entre un hombre y una mujer”, afirmó entonces. Justo lo que dijo el miércoles pasado (9/05) su rival republicano Mitt Romney, algo que en la campaña puede jugarle en contra.
En 2008, los votantes entusiasmados con el cambio podían permitir al candidato de la esperanza alguna distorsión para ganar las elecciones, pero este año el desencanto no deja margen. Con el tema en el candelero, el presidente corría el peligro de ser visto como un oportunista al no ser capaz de pronunciarse ni en favor ni en contra. El plan era definirse en algún momento antes de la convención del partido para evitar luchas internas, pero unas declaraciones de su vicepresidente Joe Biden en favor de que los homosexuales “tengan exactamente los mismos derechos” le obligaron a adelantar la cita con la historia. Tanto que la revista Newsweek habla del "primer presidente gay de USA".
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Quizás tenga razón Alex Castellanos, el estratega republicano: “Mitt Romney no va a perder votos homosexuales… porque no tiene ninguno”. Y así y todo, el probable candidato republicano para las presidenciales de noviembre aventaja, con un 46 % de apoyo, al presidente Barack Obama, que obtuvo un 43%, en una encuesta de CBS/New York Times publicada este martes (15/05).
El mes pasado, la misma encuesta mostró un empate entre ambos con un apoyo del 46%, mientras que en marzo Obama aventajaba ligeramente a Romney con el 47% del apoyo, frente al 44 % que obtuvo el precandidato republicano. En febrero y marzo Obama también ganó a Romney en apoyos, mientras que en enero el aspirante republicano obtuvo el 47% frente al 45% que consiguió el mandatario, demócrata.
No obstante, la consultora señala que ninguno ha conseguido sacar más de 6 puntos de ventaja al contrario desde que comenzaron las encuestas en enero. Pero Obama viene perdiendo posiciones.
Evidentemente, es la economía lo que continúa siendo el problema más importante para los votantes, no el matrimonio gay.
El 62% de los votantes registrados citó la economía como el asunto más importante, el déficit presupuestario se situó en un segundo puesto con un 11%, seguido de la sanidad con un 9%.
El 7% apuntó a los matrimonios entre pareja del mismo sexo, el 4% citó la política exterior y un 2% la inmigración.
El 67% de los consultados cree que la economía está en "baja forma", mientras que el 32% opina que está en "buena forma".
La consultora señala un mayor optimismo entre los encuestados, después de que un 36% considerara que va a mejorar, frente a un 24% que cree que empeorará y un 39% que cree que seguirá igual.
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El 50% aprobó la gestión de Obama, mientras que el 48% se mostró descontento. La consultora apunta que excepto el mes después de la muerte de Osama bin Laden, que fue abatido en mayo del pasado año en una operación liderada por fuerzas especiales estadounidenses, que obtuvo un 57%, ésta está entre las mejores notas obtenidas en las últimas encuestas.
Romney,, por su parte, ha logrado ventaja entre los independientes, el 43% le apoyaron frente al 36% que optó por Obama.
Evidentemente JP Morgan metió la cola
La reforma de Wall Street no ha sido un gran tema en la campaña electoral hasta ahora, en gran parte debido a que todos los precandidatos republicanos concordaban en que las regulaciones financieras consagradas en la Ley Dodd-Frank debían ser derogadas.
Obama no quiere el tema de la reforma financiera en la agenda política. Prefiere que se hable de derechos civiles, de los indignados, del 99%. No quiere más sobresaltos con Wall Street.
Pero Cualquier movimiento en esa dirección fue acelerado el jueves pasado (10/05) cuando JPMorgan Chase, hasta ahora considerado uno de los bancos más sólidos del país, reveló que había sufrido pérdidas operativas por US$ 2,000 millones.
El origen de la pérdida, reveló el presidente ejecutivo Jamie Dimon, fue una serie de apuestas masivas realizadas por el banco a través de los seguros de impago crediticio o credit default swaps (CDS), la misma clase de derivados que causaron estragos en 2008.
Casi inmediatamente, los defensores de una mayor regulación gubernamental de los bancos citaron las operaciones como evidencia de que JP Morgan estaba haciendo una jugada para esquivar la Regla Volcker.
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Esta norma, una parte de la ley Dodd-Frank de reforma a Wall Street aprobada en respuesta a la crisis financiera, propone prohibir las operaciones riesgosas realizadas por los bancos para su beneficio propio, a veces denominadas operaciones de cartera propia.
La norma aún no ha sido implementada, y los bancos han gastado millones de dólares en operaciones de lobby en contra de ella, al considerarla engorrosa y excesiva. La batalla del lobby ha enfrentado en gran parte a republicanos contra demócratas, y ahora, la acción tras bambalinas podría moverse hacia el escenario de las campañas.
El sábado, la candidata demócrata al Senado por Massachusetts Elizabeth Warren señaló que Dimon también es miembro del consejo de la Reserva Federal (Fed) de Nueva York, donde asesora acerca de la supervisión de la industria financiera. Warren, fundadora de la Oficina de Protección Financiera al Consumidor, dijo que Dimon debería dimitir de su puesto en la Fed de Nueva York para "enviar una señal" de que Wall Street entiende que es necesaria una mayor rendición de cuentas.
Mientras tanto, la campaña de Obama permaneció extrañamente silenciosa durante la jornada del viernes (11/05), pero devolvió el golpe después del cierre del mercado, diciendo que eliminar la ley Dodd-Frank sería "imprudente".
En respuesta al episodio de JPMorgan, la campaña de Romney dijo en un comunicado que "demuestra la importancia de la supervisión y la transparencia en el mercado de derivados".
Romney ha criticado mucho la ley Dodd-Frank durante toda su campaña, argumentando que representa un enfoque de mano dura que da un poder extraordinario "a los mismos organismos que fracasaron en prevenir la crisis financiera". Todo un palo para Obama.
Ha dejado en claro que derogaría la ley, aunque su postura sobre lo que debe remplazarla es menos clara. En el material informativo oficial de su campaña, Romney indica que algunas de las disposiciones de Dodd-Frank tienen mérito.
Pero la falta de detalles puede llegar a ser positiva para Romney. Si la regulación de Wall Street se convierte en un tema importante de campaña, será capaz de llenar los vacíos a medida que surjan los problemas. Obama plantea la pelea en términos de blanco o negro.