Ocurren abusos tremendos con esto de la cancelación porque no me gusta. No hay respeto por el libre albedrío ni la opinión del otro.
Horas atrás ocurría algo similar con Simon Jacobson, referente del jasídico movimiento Chabad-Lubavitch, quien desde The Algemeiner hizo campaña para cancelar el recital de Roger Waters en Frankfurt (Alemania), por su apoyo a los palestinos, lo que para él es antisemitismo: ¡...!
En el caso de Zelensky es más dramático porque Waters hace militancia política pero los deportistas olímpicos no.
Según él, en los Juegos Olímpicos de París 2024 no debería permitirse competir a los rusos porque mostraría que “el terror es de alguna manera aceptable”, según Zelensky.
¿Y los barrabravas (hooligans) ucranianos que quemaron gente en Odesa luego del golpe de Estado de 2014, no fueron parte del terror?
Zelensky dirá que es un argumento ruso, y sería otra estupidez: los argumentos valen por su propio peso, no por quien los enuncia.
Zelensky dijo que condena la idea de la neutralidad en los deportes porque los atletas de su país han luchado y muerto en la guerra, mientras que a los deportistas rusos se les podría permitir competir.
Pero esa fue su decisión, de enviar a todos a la guerra que no supo o no pudo o no quiso impedir. Y tendrá que vivir con eso, no transferir responsabilidades.
Los comentarios de Zelensky se produjeron después de que el Comité Olímpico Internacional (COI) dijera que los atletas rusos y bielorrusos podrían competir como neutrales en los Juegos Olímpicos de 2024, una medida que Zelenskyy cree que son “intentos de decirle al mundo entero que el terror es de alguna manera aceptable”.
Una de las decisiones más brillantes de Gianni Infantino, presidente de FIFA, fue impedir la politización de Qatar 2022, y esto incluyó negarle la posibilidad a Zelensky de realizar una arenga utilizando los canales de difusión del torneo que ganó la Selección Argentina.
Sin embargo, otros dirigentes deportivos de otros disciplinas no tuvieron similar personalidad ni identidad y han permitido mezclar la política y el deporte.
Los ingleses forzando a Roman Abramovich a vender el FC Chelsea porque es ruso fue un típico acto pirata porque, además, ni siquiera USA ha sancionado a Abramovich por pedido de Zelensky. ¿No se condenará la irracionalidad porque la comete Londres?
En este contexto, el jefe ucraniano reclama que se impida a Rusia utilizar el torneo internacional “o cualquier otro evento deportivo como propaganda de su agresión o su chovinismo estatal”.
Pero la acción de Zelensky es también un chovinismo estatal, ya verificado en sus acciones contra la Iglesia Ortodoxa Ucraniana (IOU), aún cuando ya había dejado de reconocer al Patriarcado de Moscú.
Que la OTAN se encuentre en guerra con Rusia a través de Ucrania no habilita a tolerar cualquier argumento.
El anuncio del COI se hizo para garantizar que “a ningún atleta se le debe impedir competir solo por su pasaporte”, y es una decisión correctísima del alemán Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional.
Zelensky hizo grotescas comparaciones entre los Juegos Olímpicos de París 2024 y los Juegos Olímpicos de Berlín 1936:
“Hubo un gran error olímpico. El movimiento olímpico y los estados terroristas definitivamente no deberían cruzarse en sus caminos”.
En sus dichos, Zelensky termina ejerciendo una presión política quejándose de que la política las hacen los otros. Hipocresía.
Que lo haya respaldado el Comité Olímpico de los piratas no es relevante.
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