Un antecedente de la corrupción que erosionó hasta a los servicios públicos y su correcto funcionamiento, se exhibió durante una tormenta de nieve, en el pasado, que aconteció en la ciudad turca occidental de Isparta. Su población estuvo varias semanas sin electricidad, dadas las condiciones climáticas, y obviamente, producto de la negligencia de la compañía proveedora de servicios, que no tomó las medidas pertinentes para garantizar que la infraestructura fuera resistente a tales desastres. Llamativamente, los servicios públicos de esta ciudad, habían sido privatizados por el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) y vendidos a empresas propiedad de Cengiz Holding y Kolin Holding, firmas controladas por los socios más cercanos a Erdogan.
En ese sentido, un accidente de tren en la ciudad noroccidental de Corlu, como consecuencia de falta de obras de mantenimiento, mató a 25 personas en el 2018; mientras que en el 2018, unos 301 mineros fallecieron en la ciudad de Soma, en el mar Egeo, tras una explosión producto de disparos de monóxido de carbono bajo tierra, que podrían haber sido evitables con regulación y supervisión estatal.
Un dato no menor es que el presidente de la compañía minera, Soma Holding, el empresario Alp Gurkan, es íntimo de Erdogan. Su empresa se ha beneficiado de las privatizaciones en la actual gestión del presidente turco, además de diversificar su actividad hacia el sector de la construcción, recibiendo contratos por valor de miles de millones de dólares. Asimismo, unos 20 días antes de la explosión en la mina, el partido de Erdogan logró frustrar una moción parlamentaria impulsada por la oposición para investigar las condiciones de la mina.
Siguen los terremotos en Turquía y Siria
Unas tres personas fueron encontradas con vida luego de 13 días de permanecer bajo los escombros, en la provincia de Hatay, en el sur de Turquía (18/02/23), siendo uno de ellos un niño. El otro, finalmente murió minutos después del rescate, así lo confirmó la cadena privada NTV. Otro superviviente, un hombre de 45 años, fue encontrado 278 horas después del terremoto, en la misma provincia turca, durante el viernes (17/02/03)
Según los rescatistas, cada vez existen menos probabilidades de encontrar con vida dada la cantidad de días transcurridos en los que una persona puede sobrevivir sin comer ni beber, además de que pueden haber ya perecido por la gravedad de las heridas o por hipotermia, resultado de las bajas temperaturas nocturnas (-15 °C).
Por su parte, el Consejo Supremo de Radio y Televisión de Turquía (RTÜK), encargado de la regulación y supervisión de emisiones de radio y tv, impuso varias multas y prohibiciones a las cadenas Halk TV, Tele 1 y Fox TV por su cobertura tras el terremoto.
“Después de los terremotos de magnitud 7,7 y 7,6 en Kahramanmara, la RTÜK, como dispositivo de censura del gobierno, volvió a imponer multas a las organizaciones de medios de comunicación que informaron de las negligencias. El presidente y los administradores de RTÜK, que piensan que los castigos servirán al gobierno, ignoran con sus actitudes el gran desastre del terremoto y los graves problemas de las víctimas del terremoto", declaró la Asociación Turca de Periodistas.
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