Con todos esos logros anotados en el 2024, China empujaría aún más por el desarrollo que comenzó a principios de la década pasada. Algo que comenzó a hacer el mismo 1 de enero de 2025 con la inauguración de los vuelos de China Eastern Airlines entre Shanghai y Hong Kong, operados por el C919.
Ese hito, informado por el Gobierno chino, es parte del plan de internacionalización del C919, al cual se le van abriendo las puertas a mercados externos. Cabe recordar que Hong Kong es un territorio autónomo de China, que sostiene un régimen político externo.
“Esperamos operar más aviones a nivel nacional en China e identificar minuciosamente cualquier problema antes de traerlos al sudeste asiático”, dijo Yang Yang, subdirector general de marketing y ventas de Comac a Financial Times en declaraciones recientes. Así, China estaría en vías de construir una imagen de “confianza” sobre su fabricación, una cuestión muy valorada en la industria.
China y la importancia de un avión propio
Por delante, Comac deberá sortear otros desafíos más allá de la aceptación. Entre ellos, el ofrecimiento de estructura global para el mantenimiento, la ampliación de una cartera de clientes del volumen que manejan Boeing y Airbus y el recorrido de varios años en el mercado.
Todo ello demandará mucho tiempo antes de que China y Comac puedan considerarse competidoras globales en materia de aviones de pasajeros. Aunque ello no implica que, a la larga, no puedan ofrecer opción a las dominantes compañías occidentales de la actualidad.
Al respecto, China considera la materia como un área fundamental para lograr una “independencia completa” del bloque encabezado por Estados Unidos. Basta con ver el ejemplo de Rusia, que fue objeto de duras sanciones que deterioraron su industria aerocomercial tras la invasión a Ucrania.