Entre los uruguayos, la riqueza computa principalmente en bonos, Letras de Regulación Monetaria –un instrumento financiero que emite el Banco Central–, depósitos bancarios y cash como activos financieros y propiedades inmobiliarias y alguna posesión en negocios empresariales como activos reales.
Tal como contó U24, la inflación en Uruguay se redujo al nivel más bajo observado desde el 2005: la tasa de inflación se desplomó al 4,11 interanual en comparación con agosto del 2022, según lo confirmo el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La principal política monetaria de la gestión de Lacalle Pou para bajar la inflación ha sido el control de las tasas de interés y que los agregados monetarios pasen a definirse de manera endógena, tal como lo efectúa el presidente del Banco Central brasileño, Roberto Campos Neto, nombrado por la presidencia de Jair Bolsonaro, quien actualmente está al mando de la entidad monetaria hasta el 2024 en virtud de la ley de independencia de autoridad monetaria.
A principios de este año, el Ejecutivo brasilero, Inácio Lula da Silva, cruzó a Campos Neto por haber mantenido la tasa de interés en el 13,75% anual, acto que calificó como una "vergüenza" y a favor del "rentismo", alegando que los altos tipos estaban obstaculizando el crecimiento económico.
Modelo de ortodoxia sepultó a la heterodoxia keynesiana
La tasa de política monetaria del Banco Central de Uruguay (BCU) fue rebajada al 10% en agosto en respuesta a la evolución favorable de la inflación y siguiendo la famosa “regla de Taylor” que relaciona la tasa de interés nominal que debería adoptar la entidad financiera escindida de variables como la inflación y el PBI, tal como U24 reveló.
A ello se sumó el derrumbe en los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas, que cayeron un 0,19% en agosto con respecto a julio, mientras que los precios de las viviendas sólo subieron un 0,05%. Las tarifas de transporte aumentaron mensualmente el 0,11%, la educación alcanzó el 0,05% y el índice de precios mayoristas registró una fuerte deflación en torno al 12,2% interanual en agosto.
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Una mujer compra frutas en un mercado callejero del centro de Montevideo. REUTERS/Andres Stapff
La actual estabilidad económica en el gobierno de Lacalle Pou empezó cuando apartó de sus funciones del BCU al economista heterodoxo Alberto Graña en marzo del 2020 y nombró a Diego Labat en su lugar, este último conocido por sus puntos de vista monetarios convencionales, quien consiguió sostener la credibilidad financiera como parte de un régimen de metas, que la fijó hace poco en (3%-6%).
No es un dato menor que el martes pasado (05/09), tal como informó Urgente 24, Labat y su par argentino Miguel Pesce, firmaron en Montevideo un nuevo reglamento operativo para el sistema de pagos en moneda local, que permitirá pagos de operaciones de comercio tanto de bienes como de servicios en pesos uruguayos o argentinos. Esto permitirá a las empresas de ambas naciones facturar en pesos uruguayos o argentinos “indistintamente”, y “facilitar el intercambio comercial”.
La buena noticia de la 'degradación de la inflación' en Uruguay, se debe, según la economista Florencia Carriquiry de la consultora Exante, a la caída en el precio de los combustibles, de las frutas y las verduras y la desvalorización del dólar.
Así, las frutas y verduras bajaron un 8% (revirtiendo la suba de la primera parte del año), y el valor de la nafta cayó el 3% mientras el gasoil bajó un 7%. Otra variable que impactó en el declive de la inflación fue la desvalorización del dólar que hubo en junio, que cayó un 1,7% en el promedio del mes. Según la economista, ello influyó principalmente en los productos que tienen comercio internacional, que afectan la llamada “inflación transable".
Actualmente el dólar estadounidense cotiza a 32/37 pesos uruguayos.
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