En el caso del país liderado por Francisco Sagasti el debate es entre seguir con la modalidad remota o con una semipresencial. Como en la mayoría de los países latinoamericanos, la virtualidad excluye a varios niños que se encuentran imposibilitados de aprender por la carencia del servicio de internet. En el caso de Perú, a la modalidad remota no pudieron acceder cerca de 300 mil niños.
Aunque la modalidad semipresencial es la primera opción para la mayoría de los casos, su aplicación dependerá de cada colegio, de los padres y de las condiciones epidemiológicas y sanitarias de la institución. El primer filtro para que una escuela decida la modalidad bajo la que arrancará las clases se basará, principalmente, en el nivel de contagios de sus distritos.
Seguido a esto, las condiciones mínimas sanitarias y de acondicionamiento de los baños de las instituciones será la segunda variable a considerar. Y, por último, la comunidad educativa en su conjunto, integrada por docentes, padres y estudiantes, son los que deberan estar de acuerdo con la modalidad presencial, semipresencial o virtual.
Sin embargo, la principal demanda para un eventual reinicio de las clases presenciales se centra en la vacunación de los docentes. La pandemia cada vez es más extrema y sin vacunas será muy complicado regresar a las escuelas. Además, el líder peruano Sagasti ya ha afirmado que ante el rebrote de la epidemia de Covid-19, volver a una cuarentena estricta "es una opción extrema, todavía", aunque la posibilidad de imponerla en caso de que la situación empeore no está del todo descartada.
Sumado a esto, algo insólito ocurrió el lunes 11/1 en Perú. En muchos países del mundo han tomado lugar teorías conspirativas acerca del coronavirus, aunque la Organización Mundial de la Salud ya aclaró que tiene origen animal y refutó la creación del virus en laboratorios. Sin embargo, Perú no fue la excepción. Un tribunal peruano aifirmó en una resolución que el Covid-19 fue una invensión de las "elites criminales a nivel mundial" conformadas, según los magistrados de esa corte, por el inversor financiero George Soros, el cofundador de Microsoft Bull Gates y la multimillonaria familia Rockerfeller.
La Sala Penal de Apelaciones de Chincha y Pisco aseguró que la pandemia tuvo un carácter "imprevisible" salvo para sus creadores, “que lo manejaron y siguen direccionando con un secretismo a ultranza dentro de sus entornos y corporaciones mundiales”. La Oficina Desconcentrada de Control de la Magistratura ya abrió una investigación preliminar a los magistrados que suscribieron al documento.