“Bullrich no se anda con chiquitas: si no es todo, es nada, proclama en su publicidad. Al poner la vara tan alta, el nada está mucho más cerca que el todo. Sin embargo, lo que hay que leer en Patricia además de sus metidas de pata en educación y en economía, con el blindaje por ejemplo, es su actitud. Ese es su mensaje: la determinación de avanzar con las reformas o morir en el intento. La única forma de leer este mensaje es por el contrario. Si hay un rasgo distintivo en Bullrich es que no traiciona su conducta: su trayectoria política es un ejemplo desde sus inicios hasta aquí. De un extremo a otro, aunque sería injusto negarle el derecho a corregirse una vez que llegue, si es que lo logra, a la candidatura.
Larreta tiene otra estrategia, pero también su physique du role le impide ser lo que no es: un político de centro que apuesta a ampliar su base de gobierno. Como su personalidad no es estridente choca cuando quiere corregirse para mostrarse más duro frente a Bullrich. Las encuestas son confusas y relativas: Bullrich lidera varias y Larreta otras. En una última están empatados (15,1 a 15). Está claro que el radicalismo de Pullaro, en Santa Fe, y el de De Loredo, en Córdoba, están respaldando al jefe de Gobierno porteño, al igual que Martín Lousteau, que hace campaña en la Ciudad promoviendo la candidatura de Larreta”, agregó.
Así las cosas, Clarín intenta poner un pie en cada plato de Juntos por el Cambio mientras modera su oposición al ministro de Economía, Sergio Massa.
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