Los investigadores usaron acelerómetros para registrar la actividad física de los participantes durante un período de 7 días.
Después de 6 años, 2911 participantes del estudio desarrollaron enfermedad de las arterias coronarias (CAD) y 796 participantes sufrieron un derrame cerebral, precisa el sitio especializado Medical News Today (MNT).
Tomando en cuenta esto, los investigadores observaron lo siguiente, reseña MNT:
Las personas que hacían ejercicio a las 11 a. m. tenían un 16 % menos de probabilidades de desarrollar enfermedad de las arterias coronarias. Las personas que hacían ejercicio a las 11 a. m. tenían un 16 % menos de probabilidades de desarrollar enfermedad de las arterias coronarias.
También tenían 17 % menos de posibilidades de sufrir un primer derrame cerebral de cualquier tipo. También tenían 17 % menos de posibilidades de sufrir un primer derrame cerebral de cualquier tipo.
Y un 21% menos de riesgo de tener un primer accidente cerebrovascular isquémico, en comparación con el grupo de referencia del estudio. Y un 21% menos de riesgo de tener un primer accidente cerebrovascular isquémico, en comparación con el grupo de referencia del estudio.
Asimismo, las personas que hacían ejercicio temprano en la mañana redujeron su riesgo de enfermedad de arterias coronarias en un 11%.
Finalmente, la investigación sugiere que el ejercicio matutino puede tener un efecto positivo para el corazón, especialmente si se hace entre las 8 y 11 de la mañana.
El estudio fue publicado en el European Journal of Preventive Cardiology.
¿Cómo fortalecer el corazón débil?
El ejercicio físico puede ayudar al corazón de diferentes maneras.
Al respecto, la Fundación Española del Corazón indica que a nivel del aparato cardiovascular, el ejercicio físico contribuye a:
- Mejorar el control de todos los factores de riesgo cardiovascular: la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, la dislipemia aterogénica y otros componentes de la enfermedad metabólica.
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Equilibrar la dieta y a controlar los impulsos por fumar.
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Disminuir la necesidad miocárdica de oxígeno, la trombogenicidad, la disfunción endotelial, la inflamación y el estrés oxidativo, todos ellos relacionados de una u otra manera con la progresión de la enfermedad coronaria.
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Disminuir el riesgo de aterosclerosis y producir otros cambios adicionales que mejoran la circulación coronaria.
- Mejorar el balance neurohormonal de activación e inhibición, símpático y parasimpático respectivamente, y la propensión para presentar arritmias.
La recomendación para los adultos es practicar, como mínimo, 150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de actividad intensa.
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