- Las mujeres presentan mayores niveles de cansancio y apatía en relación a los hombres.
- 3 de cada 10 mujeres sienten “casi todos los días” tensión y dolor muscular, cifra que representa más del doble que los varones (solo 13.5%).
- El 14% reconoce sentirse cansada y fatigada. Esta cifra aumenta a un 33% después de la jornada laboral. En tanto que en los varones, la cifra es considerablemente menor (9,7%)
-Se perciben mayores niveles de anhedonia, es decir, dificultad para experimentar placer e interés por las cosas.
-Casi 2 de cada 10 mujeres no encuentra tiempo libre para realizar hobbies y desconectarse.
-El 26% identifica que son muchas las circunstancias que le generan preocupación, mientras que esta cifra se reduce al 20,6% en varones.
También se observó que el 32% de las mujeres señala que le resulta difícil relajarse después de un día de trabajo, mientras que este porcentaje disminuye a un 23% en los varones.
Ansiedad, somatización y depresión
Los resultados indican que existe una brecha de género promedio del 3,4%, es decir, casi medio millón de mujeres experimentan síntomas de ansiedad, somatización y depresión, asociados a mayores niveles de estrés y vulnerabilidad psicológica.
El secretario de Investigación y Transferencia Científica de la Universidad Siglo 21, Leonardo Medrano, señaló al respecto que “en Argentina la carga doméstica forma parte de la vida del 77,6% de las mujeres, mientras que esta cifra es del 43.3% en los hombres".
Agregó que "las mujeres dedican el doble de horas al trabajo no remunerado (tareas domésticas y cuidados de los miembros de la familia) en relación a los hombres. Esta carga adicional genera que las mujeres presenten mayores niveles de conflicto-familia trabajo, menor tiempo de ocio, mayores dificultades para desconectarse y presenten mayor riesgo de experimentar estrés crónico.
Concluyó que "en conjunto, estos factores llevan a que las mujeres se vean más expuestas a sufrir padecimientos de salud mental”, y explicó que la brecha de género en Salud es una dimensión poco explorada en relación a otras como: brecha salarial, educación o acceso a oportunidades.
Argentina, la más estresada de todas
El contexto le agrega dramatismo a tal preminencia: Argentina encabeza el ranking mundial del estrés y la ansiedad diaria entre 39 naciones, según un informe de Statista, con la particularidad de que cerca de la mitad de la población adulta reporta niveles de tensión significativos en su vida cotidiana.
Junto a Perú son los países en donde peor se estima el estrés de todos los intervinientes en el estudio (54% y 59% respectivamente lo evalúan negativamente).
Nivel de estrés en Latam
Mujeres y hombres suman estrés para situar a la Argentina al tope del ranking entre 39 países, junto a Perú.
El estrés es uno de los fenómenos más característicos de la vida actual y se le ha considerado como la enfermedad del siglo XX.
Un estudio realizado por investigadores del laboratorio conjunto del profesor Alon Chen en el Instituto Weizmann y el Instituto Max Planck de Psiquiatría en Múnich, publicado en Cell Report, descubrió que una subcategoría de células cerebrales responde al estrés de una manera totalmente diferente en hombres y mujeres.
Según un relevamiento de la American Psychological Association, las mujeres presentan una tasa de depresión del 30 % y los hombres del 20%.
Están más preocupadas por la repercusión que podría tener el estrés en la salud (depresión, insomnio, infarto de miocardio, etc); mientras que los hombres no parecen percibir o establecer una relación tan clara entre el estrés y la enfermedad.
En cambio, la psicología moderna sostiene que el estrés masculino no puede atribuirse a una sola causa, ya que intervienen factores como las presiones económicas, las responsabilidades familiares, las exigencias laborales, las expectativas sociales y las relaciones personales, que influyen de manera significativa en el bienestar emocional de los hombres.
Los expertos señalan que las relaciones de pareja pueden ser una fuente de apoyo o de tensión, dependiendo de las circunstancias.
Estereotipos equivocados
No obstante, responsabilizar exclusivamente a las mujeres por los niveles de estrés masculino carece de sustento científico y puede contribuir a reforzar estereotipos que dificultan la comprensión de los verdaderos desafíos emocionales que enfrentan hombres y mujeres.
Diversos estudios han demostrado que el estrés es un fenómeno multifactorial, influenciado por aspectos biológicos, psicológicos, sociales y económicos.
De hecho, tanto hombres como mujeres experimentan altos niveles de estrés derivados de múltiples factores presentes en la vida cotidiana.
Para los especialistas, el verdadero desafío consiste en promover relaciones más saludables, mejorar la comunicación y fomentar el cuidado de la salud mental, en lugar de buscar responsables únicos para una problemática que afecta a toda la sociedad.