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Una pareja de jubilados optó por vivir de crucero en crucero antes que en geriátrico VIP

Los jubilados con ahorros tienen opciones creativas para retirarse, como residir atendidos como reyes en cruceros en vez de pagar un oneroso geriátrico VIP.

Una pareja australiana de jubilados cobró fama cuando decidió dejar la tierra firme y vivir permanentemente en cruceros, en los que ya lleva más de 800 horas a bordo del Coral Princess y el Crown Princess, que para ellos son residencias móviles, más económicas que un geriátrico VIP para adultos mayores de buen poder adquisitivo.

Se llaman Marty y Jess Ansen, llevan 53 años de casados y tienen 78 de edad. Embarcaron el 06/06/2022, cuando reservaron 51 viajes, uno detrás del otro, luego de hacer cuentas y llegar a la conclusión de que encadenar viajes consecutivos es más económico que pagar una residencia de ancianos tradicional, además de brindarles comida ilimitada, limpieza y entretenimiento constante.

Pareja jubilados

Cenar, asistir a un espectáculo y tal vez a bailar, una noche como cualquier otra en el crucero integrada a la vida cotidiana de la pareja de jubilados australiados.

Jubilados de buen poder adquisitivo

Aseguran que el costo por noche ronda los US$100, una cifra sumamente accesible si se compara con los altos valores en los centros de asistencia para la Tercera Edad en Australia, y hasta para argentinos clase media alta, que por las residencias VIP o premium para adultos mayores les cobran por mes desde AR$1.300.000 hasta superar los AR$5.500.000, según dónde estén ubicadas, como CABA o Zona Norte, y de la complejidad de los cuidados requeridos.

También hay líneas de cruceros de bajo costo, como Carnival Cruise Line Australia, donde en realidad es posible vivir en el mar por menos dinero del que se pagaría por vivir en una gran ciudad.

Por ejemplo, un informe anterior de Cruise Passenger calculó que residir en los barcos de Carnival Cruise Line que salen de Australia costaría alrededor de US$96,50 al día por un camarote interior, US$122 al día por uno con vista al mar y US$163 por uno con balcón.

Mientras que el costo de vida en Australia se estima en US$199 al año, según Expatistan .

El último reporte que se conoció de su travesía permanente en el mar de los Ansen fue que llevaban más de 800 días, preferentemente en barcos como el Coral Princess y el Crown Princess de la compañía Princess Cruises.

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Vecinos rotativos en cruceros

Se ufanan de tener 2.000 vecinos rotativos, lo cual afirman que les permite hacer muchos nuevos amigos y visitar a distintos puertos.

No dejan de repetir lo felices que se sienten con el tipo de vida náutico que eligieron para pasar el resto de sus días, y que por ello han extendido sus reservas para continuar viviendo en el mar hasta por lo menos septiembre de 2027.

En realidad, ya venían disfrutando de viajes cortos en cruceros durante décadas antes de convertirlos en su morada de tiempo completo. "Es nuestro estilo de vida", admitieron, aunque ahora ya se asumen como "jubilados en alta mar".

E inclusive, hacen hincapié en que "todo esto es más barato (y divertido) que un geriátrico o una casa de retiro".

Marty bromeó en una entrevista con A Current Affair al reconocer que tendrán que quedarse definitivamente a bordo de un crucero, ya que se han acostumbrado tanto a la vida en el mar que ahora no saben cómo hacer una cama o cocinar.

"Después de cenar, vamos a un espectáculo y tal vez a bailar", le contó Jess Ansen a Danny New de ABC News sobre sus planes típicos para una noche con su esposo. "Es decir, ¿dónde más se puede hacer eso?", le pregunta.

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Residencias en alta mar

No son los únicos que fijaron residencia en una superficie flotante. Está el caso de un millonario que lleva 25 años viviendo en un crucero.

Así, mientras la mayoría de las personas espera con ansias sus vacaciones para embarcarse en un crucero, Mario Salcedo ha convertido esta experiencia en su forma de vida

Las pocas veces que baja a tierra lo hace para tomar un avión que le lleve hasta su próximo crucero, y cuando atracan en Miami para comprobar que todo sigue en orden en su apartamento o cuando tiene que hacer gestiones con el banco o visitas médicas.

Salvo su problema con el equilibrio cuando pisa tierra firme, goza de buena salud, lo cual es un factor clave para que siga su aventura en alta mar, dado que las navieras prohíben que una persona que precise de un cuidado médico constante al subir a bordo.

Bajo costo

También hay líneas de bajo costo, como Carnival Cruise Line Australia, donde en realidad es posible vivir en el mar por menos dinero del que se pagaría en una gran ciudad australiana.

Por ejemplo, un informe anterior de Cruise Passenger calculó que vivir en los barcos de Carnival Cruise Line que salen de Australia costaría alrededor de 96,50 dólares al día por un camarote interior, US$122 al día por uno con vista al mar y US$163 por uno con balcón.

Mientras que el costo de vida en Australia se estima en US$199 al año, según Expatistan.

El matrimonio australiano, en cambio, comparó que el estilo de vida de cruceros les resultó más asequible que mudarse a una residencia de jubilados.

"Para nosotros, es más rentable", dijo Marty Ansen, aunque admitió que "puede que no sea para todos".

Los vínculos familiares los cultivan siempre que su barco atraca en su puerto base en Australia, donde se aseguran de reunirse también con su familia en tierra firme.

Celebridades de alta mar

La continuidad a bordo del Coral Cruises, que es un crucero mediano, los erigió, sin que se lo propusieran, en celebridades, sobre todo para el personal, que sorprendió a Jess Ansen con una serenata especial en su cumpleaños.

Destacaron que pasar la jubilación en el mar es la mejor opción y que "así es como debería ser la jubilación".

Ansen declaró a The Telegraph : "Nos reuniremos de nuevo con el Crown Princess a su regreso a Brisbane el 4 de enero de 2026, y ya hemos reservado cruceros con Princess hasta el 2 de septiembre de 2027".

La señora Ansen afirma que los barcos se convierten para ellos en un verdadero lugar de encuentro para la comunidad.

“A lo largo de los años, hemos conocido a muchos miembros de la tripulación y hemos tenido la suerte de sentirnos parte de su familia a bordo. La tripulación sigue cruzándose con nosotros en diferentes viajes, lo que nos da una sensación de pertenencia; es como tener reuniones familiares continuas.”

Muchos pasajeros se convirtieron en grandes amigos. "A algunos los conocimos en su primer viaje y a otros los vemos una y otra vez. Disfrutamos de las reuniones, de recordar aventuras pasadas y planeamos futuros cruceros juntos. El tiempo que compartimos con otros pasajeros —a veces durante tres meses o más— es realmente maravilloso", subraya.

“Cuando nuestro barco visita otros países, aprovechamos para reunirnos con la familia y los amigos que hemos conocido en el mar, en lugares como Irlanda, Canadá, los Países Bajos, Alaska y Nueva Zelanda”, agrega.

Cruceros residenciales

Los cruceros residenciales han despertado mucho interés en los últimos años. El MS The World lleva mucho tiempo dando la vuelta al mundo, con pasajeros que viven a bordo a tiempo completo.

Sin embargo, los pasajeros deben desembolsar millones de dólares antes incluso de poder embarcar.

Esto planteó a otras compañías de cruceros emergentes el reto de crear una opción de crucero residencial más accesible para el viajero promedio, y muchas no lo lograron.

En particular, Life at Sea Cruises dejó a sus pasajeros con pérdidas de casi 100 000 dólares tras incumplir su promesa de ofrecer cruceros residenciales durante todo el año.

La compañía de cruceros Ville Vie parecía destinada a dejar un legado similar tras sufrir numerosos retrasos, pero finalmente logró zarpar y lleva seis meses navegando con éxito.

Ahora bien, existe una diferencia clave entre lo que ofrece Ville Vie y lo que Life at Sea y otras compañías pretendían lograr: para obtener los mejores precios, se debe comprar camarote directamente, a partir de US$129.000.

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Si una pareja hicieran esto, teniendo en cuenta también las cuotas mensuales que deben pagarse, el total ascendería a 246,50 dólares al día, o 123,25 dólares por persona.

La ventaja es que las cuotas mensuales son fijas y la cabaña sería de su propiedad, lo que significa que, si bien es probable que los alquileres y los precios de las viviendas aumenten significativamente en los próximos 15 años, la suya se mantendría estable.

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