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Sexualidad de los adultos mayores al palo, aunque de "eso" no se hable

La sexualidad de los adultos mayores ya no figura entre los mitos. Guarda un delicado equilibrio entre cuerpo, mente, deseo, pareja, emociones y discreción.

La sexualidad entre adultos mayores fue hasta no hace mucho un tema tabú del que sólo se hablaba puertas adentro de los consultorios médicos y hasta en el cine se lo abordaba dentro del género de comedia o en forma superficial. Ya dejó de ser tan así.

Ahora cada vez hay más representaciones reales, crudas, explícitas o emotivas sobre el placer, los problemas físicos/emocionales y el disfrute sexual en la vejez, en filmes tales como "En el séptimo cielo" (Wolke 9 / Cloud 9, 2008, Alemania), dirigida por Andreas Dresen.

Es el más citado como “rompe-tabúes” en listas europeas.

“También rompió el molde del recato un documental argentino que se presentó en la última edición del Festival Internacional de Cine de Buenos Aires (BAFICI) en la sección Pasiones, cuyo título lo sugiere todo: "Viejas que hierven”.

Dirigida por VioletaTapia, trata sobre cinco mujeres septuagenarias que cuentan sus avatares sexuales. Una de ellas, Rosa Rodriguez Cantero, poeta y hacedora con su voz del hilo conductor del filme, emplea métrica gauchesca y rima picaresca en su narración.

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La sexualidad de los adultos mayores como continuidad

La sexualidad, como la vida misma, naturalmente se transforma. Los hombres y las mujeres cambian sus cuerpos, y las mentalidades se condicionan a cómo se la vive, siendo la aceptación el primer paso para saber cómo manejarlos.

Hasta no hace mucho, la sexualidad en los adultos mayores era un tema que se trataba poco en la cotidianidad de las conversaciones, a pesar de que se extendió en la sociedad que envejecer no significa el final de la actividad sexual, sino una transformación que puede vivirse con mucho placer, según publicó Tena, una compañía global colombiana, especializada en higiene y salud.

La sexualidad se compone de un delicado balance entre el cuerpo, la mente, el deseo, la pareja y las emociones, precisó.

Disfrutar al máximo de la sexualidad ayuda a mejorar la calidad de vida de los hombres y las mujeres, porque beneficia la salud física, la salud mental y la autoestima, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Amor y sexualidad del envejecimiento en la literatura

Uno de los abordajes más testimoniales que hayan tomado estado público lo realizó la psicóloga Ana Vásquez Bronfman, nacida en Chile, exiliada en España y residente en París. Y lo volcó en el libro "Amor y sexualidad en las personas mayores- Transgresiones y secretos", para el que entrevistó a diez hombres y a diez mujeres, entre 54 y 80 años, de España y de Francia.

Libro Ana Vasquez

La psicóloga chilena, exiliada a España y residente en París trató el tema de la sexualidad entre adultos mayores, en base a los testimonios de 10 hombres y mujeres.

Es cierto que a medida que se envejece las relaciones sexuales no son iguales que a los 20 y 30 años, pero igualmente pueden ser placenteras.

Pero una vida sexual saludable también es satisfactoria y buena para otros aspectos de la vida, como la salud física y la autoestima.

Otro libro temático que tuvo buen alcance es El secreto mejor guardado: la sexualidad de las mujeres mayores, de Anna Freixas Farré y Bárbara Luque Salas, de la Universidad de Córdoba (afreixas@uco.es ed1lusab@uco.es).

La conjunción de elementos sociales, personales y culturales –en una sociedad longeva en la que las mujeres viven en gran medida solas– exige una redefinición de la vivencia de la sexualidad en las mujeres mayores, planteada como una experiencia multifactorial en la que el hecho de disponer o no de pareja marcará las prácticas sexuales de ellas.

Límite psicosomático

En la vejez, al igual que en otras etapas evolutivas, el impulso sexual se sitúa en el límite de lo psicosomático; no se conoce exactamente la forma en que está condicionado por el organismo.

A pesar de ello, la sociedad en general piensa que la vejez es un período sin deseos ni actividad sexuales.

“Los jóvenes no son los únicos que creen que la actividad sexual disminuye con la edad. Los mismos mayores piensan que la vejez es un período asexuado. Numerosas personas de edad en quienes es intenso el deseo sexual experimentan un sentimiento de culpabilidad y de vergüenza o incluso llegan a creerse anormales”, señalan desde el laboratorio psicológico español Cinteco.

La sexualidades son significadas y construidas de manera diferente de acuerdo a si es varón o mujer, y si vive en el medio urbano o rural, indican.

Las mayores diferencias están dadas a la hora de conceptualizar las sexualidades que además están permeadas por los diferentes contextos económicos, sociales, políticos y culturales.

La población estudiada no recibió educación sexual en su niñez y adolescencia lo que conlleva a que los mitos, las falsas creencias se hayan transmitido en las distintas generaciones.

Sexualidad geriátrica

El rechazo de la “sexualidad geriátrica” parece formar parte de un estereotipo cultural muy difundido y que pretende que las personas de edad son consideradas feas, débiles, desgraciadas e impotentes”.

A ello contribuyen en gran medida los medios de comunicación de masas, especialmente el cine y la publicidad, que presentan exclusivamente como objeto de deseo a personas jóvenes, bellas y perfectas.

Los adultos que quieren resultar atractivos deben intentar aparentar menos edad de la que tienen y estar en permanente estado de rejuvenecimiento.

“Lo viejo se ha convertido en sinónimo de lo feo, caduco e inservible, un mundo bien distante de lo que representa la juventud con su belleza, su dinamismo y su competitividad. (…) Vivimos una época en la que impera la estética de la imagen como reclamo de buen gusto, resalta.

Se sigue confundiendo la capacidad sexual en términos cuantitativos y de rendimiento y no en calidad y desarrollo de expresión de la persona sexuada.

La llama sexual encendida

Hay algunos tips a tener en cuenta a fin de mantener la llama sexual encendida y mejorar la vida sexual. Como ser: cambios en la rutina, por ejemplo, la hora del día en que se suelen tener relaciones.

En vez de hacerlo al final de un largo día, intentarlo por la mañana, cuando están descansados luego de una buena noche de sueño y los niveles de testosterona probablemente sean más altos.

Debido a que puede tomar más tiempo que una pareja mayor se excite, debe dedicarse más tiempo al romance, ensayar nuevas posiciones sexuales o buscar otras formas de conectar romántica y sexualmente.

Si la intimidad física se tornara difícil en un momento, hay que encontrar nuevas maneras de divertirse juntos, de reír. Disfrutar de nuevas experiencias puede mejorar el nivel de actividad, el estado de ánimo e incluso la libido.

El sentido del humor alivia el estrés que puede ser un obstáculo para tener intimidad.

Los especialistas aconsejan no rendirse con el romance. Si se perdió la pareja, podría tornarse difícil imaginar el comienzo de otra relación, pero socializar vale la pena para muchas personas mayores solteras. Nadie supera la necesidad de cercanía emocional e intimidad, exhortan.

Existen varios grupos gratuitos de encuentro en Facebook para explorara la posibilidad de conocer gente, que no necesariamente son páginas de citas.

Están el llamado Mayores de 50 con ganas de conocerse, que reúne a 74,1 mil miembros; y otro denominado Adultos,mayores,mas de 60, que tiene 155 mil.

Siempre se está a tiempo. En la película alemana bisagra del cine sobre el tema que era tabú de la sexualidad, una mujer de 67 años (casada hace 30) inicia una aventura apasionada con un hombre de 76. Ama a su marido pero conoce a otro adulto mayor y se desata una pasión, puro sexo. Se siente como una chica joven de nuevo... atracción.

en el septimo cielo, pelicula

Un tórrido romance entre una mujer casada de 67 años y un hombre de 75, a puro sexo y pasión, inspiró una película alemana que se atrevió a romper el tabú cinematográfico de tratar en profundidad las relaciones sexuales entre adultos mayores, aun las prohibidas.

Mantener vigente la sexualidad es posible y sano, e implica afecto, compañía, ganas de vivir, contacto físico, buenas relaciones con los demás, autoafirmación.

Negarse, a partir de una determinada edad, a la riqueza sensitiva y emocional de las relaciones sexuales, es aceptar un prejuicio social que ensalza la juventud y que niega a los mayores la posibilidad de goce.

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