Esa fracción de segundo fue suficiente. Su mente, acostumbrada a leer microexpresiones y señales no verbales, tradujo el gesto de la profesional en un diagnóstico que todavía no tenía nombre oficial. En ese instante, Lescano ya sabía que la noticia que vendría sería grave.
La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas motoras del cerebro y la médula espinal, deteriorando progresivamente la capacidad de mover los músculos voluntarios. Según datos de la Asociación Argentina de ELA, se estima que en el país hay entre 1.500 y 2.000 personas conviviendo con esta patología.
Del enojo al alivio
Ahora bien, es importante mencionar que Lescano no romantizó el proceso. Fue honesto sobre el recorrido emocional que implica recibir un diagnóstico de este tipo: la bronca, la negación, la tristeza. Pero también habló de algo más difícil de alcanzar: la calma.
"Una vez que te enojaste, que negaste, que te deprimiste, empezás a relajarte un poco", reflexionó.
Esa evolución no fue casual ni inmediata. Fue el resultado de una decisión consciente de no dejar que el dolor ocupara todos los espacios de su vida. Y para lograrlo, apeló a una herramienta tan simple como poderosa: "poner horarios a la tristeza".
"Yo pongo el horario para angustiarme. No es posible que la tristeza o el dolor esté todo el día", sostuvo con una serenidad que sorprendió al estudio.
La frase que lo siguió fue todavía más contundente: "Si yo le marco la agenda a la tristeza, me queda todo el día para sonreír".
El rol clave de la familia
Sin embargo, detrás de esa fortaleza, también hay personas. Lescano no llegó solo a ese lugar de equilibrio, y fue claro al reconocerlo. Su esposa ocupa un lugar central en la manera en que está transitando la enfermedad.
"Mi esposa tiene una gran habilidad para acompañar. Ella no dramatiza con nada", añadió.
También reveló algo que pocas personas se animarían a decir en voz alta: dentro del dolor, hay un rincón de alivio. El alivio de que sea él, y no alguien a quien ama, quien atraviese esta experiencia.
"Si esto le tocaba a mi hija o a mi esposa, ahí sí me hubiese costado muchísimo", admitió con una honestidad que impactó de lleno.
La reflexión final en El Trece que golpeó a todos
Al cierre del informe, Lescano dejó una reflexión que trascendió su propia historia para convertirse en algo universal. Lejos de resignarse o de pedir compasión, eligió hablar de lo que todavía tiene. De lo que sigue estando ahí, intacto, aunque la enfermedad avance.
"No perdamos momentos maravillosos de la vida esperando un milagro. El milagro somos nosotros. Los hijos, los amigos, la familia, los proyectos, todo sigue estando ahí", concluyó diciendo. "No perdamos momentos maravillosos de la vida esperando un milagro. El milagro somos nosotros. Los hijos, los amigos, la familia, los proyectos, todo sigue estando ahí", concluyó diciendo.
Embed - telenoche on Instagram: "Hugo Lescano, experto en lenguaje no verbal, supo que tenía ELA cuando leyó el miedo en la cara de una médica Hace unos meses contó en Telenoche que había sido diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica. “No dejo que la vida quede tomada por el dolor”."
Publicación en Instagram de Telenoche.
¿Qué es la ELA y por qué importa conocerla?
- Es una enfermedad neurodegenerativa progresiva sin cura conocida hasta la fecha.
- Afecta las neuronas motoras que controlan el movimiento voluntario.
- La expectativa de vida promedio tras el diagnóstico es de 2 a 5 años, aunque hay casos de supervivencia prolongada.
- En Argentina, la investigación y el acceso al tratamiento aún presentan déficits importantes.
- Organizaciones como la Asociación Argentina de ELA brindan apoyo y recursos a pacientes y familias.
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