Los personajes, todos ellos portadores de "heridas" físicas y mentales por haber transitado una vida en la que "nadie se lleva de arriba", tratan de descubrir qué hacer con el tiempo que tienen por delante, en tanto se sociabilizan.
No es mucho ni poco, dejan en claro, sino que implica aprovechar la oportunidad de poner el cuentakilómetros en cero y empezar una nueva vida, que sólo terminará cuando llegue la hora.
Sin embargo, la estética de thriller fantástico transmite, una lectura contemporánea de cómo nuestra sociedad dejó de escuchar a sus mayores.
El cohousing VIP por dentro
Las casas son individuales, confortables, integradas a espacios comunes, como si fuera un barrio cerrado, dotado de servicios especializados en atender las demandas de los adultos mayores, con auditorio, restorán, cafetería, policía propia y atención primaria de la salud.
Funcionan bajo la órbita de una administración centralizada perteneciente a la empresa que lo creó.
Tiene campos de golf, funcionan talleres de arte y se organizan actividades para ocupar el tiempo libre de los miembros de esa comunidad que elijan hacerlas.
The Boroughs actividades
Dentro de la piscina del cohousing, los jubilados rebeldes comparten un relax con drinks .
Netflix
Dentro del predio, aunque apartado del núcleo social, se emplaza una especie de geriátrico vip para los extraviados, llamado The Manor, o La Mansión.
Misterio sobrenatural
Los hermanos Duffer decidieron volver al territorio del misterio sobrenatural después de Stranger Things, aunque aquí el enfoque generacional sea completamente distinto.
Los términos se invirtieron. Si aquella serie hablaba de adolescentes enfrentándose a monstruos mientras los adultos ignoraban lo que ocurría, en The Boroughs las personas mayores, precisamente, detectan el peligro mientras el resto del mundo parece mirar hacia otro lado.
El gran acierto de esta serie es que no utiliza la edad como un elemento decorativo ni sentimental.
Sus protagonistas no son definidos por la nostalgia, la enfermedad o la decadencia física, sino que encarnan veteranos personajes complejos, llenos de contradicciones, que desean seguir teniendo control sobre sus vidas. Y eso resulta especialmente relevante en los roles femeninos.
Históricamente, la televisión y el cine reservaron pocos espacios para las mujeres mayores. Y cuando aparecen, suelen ocupar papeles secundarios ligados al cuidado o la invisibilidad social.
El elenco pone sobre el tapete la pérdida de relevancia social a medida que se envejece.
Una de ellas, que se dedicaba a la investigación de asuntos importantes en su etapa activa, en estas viviendas colaborativas pasa a ocuparse de temas menores, una degradación profesional que conecta con una experiencia muy reconocible para muchas mujeres mayores.
La edad transforma la forma en que el mundo mira.
Mujeres multidimensionales
Woodard insistió además en la importancia de construir personajes femeninos multidimensionales.
“Lo que buscas cuando dices sí a un proyecto está en el guion. Y después tu obligación es convertir a ese personaje en un ser humano”, explicó.
En The Boroughs, esa humanidad aparece en las contradicciones. Geena Davis aporta otra dimensión distinta con uno de los personajes más irreverentes de la saga.
Distante y emocionalmente directa, escapa del modelo de mujer mayor amable que tantas veces ha dominado la representación audiovisual.
“Disfruté muchísimo este personaje”, dijo Davis. “Me encanta lo rápida y sarcástica que es. Me gusta que se atreva a hacer cosas que no están reservadas a las mujeres y que muestre su lado más duro”, añadió.
Una conclusión a priori es que nadie parece resignado a desaparecer. Molina resumió el conflicto principal de los personajes con una frase. “Todos están buscando una oportunidad de ser vistos o escuchados”.
Más allá de los monstruos y las conspiraciones, el verdadero miedo de la historia en The Boroughs es la pérdida de identidad.