Los adultos mayores se sienten menos solos
Investigaciones desarrolladas por el Waltham Petcare Science Institute®, el centro de investigación científica de Mars dedicado al bienestar animal, muestran que interactuar con perros ayuda a reducir los niveles de cortisol —la hormona asociada al estrés—, promueve rutinas más activas a través de los paseos y el juego y contribuye a disminuir la sensación de soledad, especialmente en adultos mayores.
Otros estudios refuerzan esos hallazgos: uno de cada cuatro tutores (26%) afirma haber adoptado una mascota para mejorar su salud mental; los adultos mayores con mascotas presentan un 36% menos de probabilidades de sentirse solos; y el 94% de los pacientes cardíacos que convivían con una mascota sobrevivió a un ataque cardíaco, frente al 72% de quienes no tenían animales de compañía.
En Argentina, esta realidad también se refleja en los hogares. Con alrededor de 16 millones de perros y más de 32 millones de mascotas, el país lidera la región en cantidad de perros por hogar.
Al mismo tiempo, siete de cada diez tutores consideran a sus mascotas un integrante más de la familia, una tendencia que continúa creciendo entre las nuevas generaciones.
En ese sentido, el 90 % considera a su mascota un integrante más de la familia y el 75 % la ve como a un hijo.
El 86 % asegura que habla de manera habitual con su animal de compañía.
Constituyen el segmento etario que más frecuenta veterinarias y que alimenta a sus animales con balanceado.
Un reciente informe internacional ubicó a Argentina en el noveno lugar a nivel mundial entre los países con mayor población canina.
El dato destaca que el país cuenta con alrededor de 10 millones de perros, superando a varias naciones europeas.
El ranking es liderado por Estados Unidos, seguido por Brasil y China, mientras que América y Asia concentran la mayor cantidad de mascotas a nivel global.
Tradición cultural de convivencia
Especialistas señalan que la presencia argentina en el top 10 se explica por una fuerte tradición cultural de convivencia con animales, tanto en ciudades como en zonas rurales, donde los perros cumplen un rol clave de compañía y protección.
En los últimos años también creció la inversión en alimentos, veterinaria y cuidados, consolidando a las mascotas como parte central de las familias.
Más allá de la sensación de seguridad y de compañía que puede generar en un hogar, hay una gran cantidad de beneficios de tener un perro en casa. Para las personas mayores también existen algunas ventajas específicas.
Uno de ellos, por ejemplo, es que, al requerir de ciertos cuidados particulares, como sus paseos diarios, se estimula la actividad física, motivando al adulto mayor a salir a la calle y, de paso, a interactuar con otras personas.
Asimismo, un perro provoca otros efectos en humanos como que, por ejemplo, compartir con animales de compañía activa hormonas como la serotonina, que genera sensación de bienestar.
Y que adicionalmente, gracias a su poderoso olfato, algunos perros pueden detectar anomalías en humanos, desde bajones de glucosa hasta ciertos tipos de cáncer o derrames cerebrales.
Así, se ayuda también a mantener “vigilada” la salud del tutor.
Qué mascotas elegir
El perro que se elija para acompañar a un adulto mayor es preferible que no sea uno de raza grande, ya que debido a la fuerza que pueden llegar a producir, sus cuidados o los paseos podrían complicarse más de la cuenta.
Al adulto mayor le conviene más ser acompañado por perros chicos, como el chihuaha, por ser más fácilmente manejables que uno grande.
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Por supuesto, si el adulto mayor que se hace cargo del animal cuenta con un estilo de vida saludable y activo, este consejo se puede ignorar y dar la bienvenida en casa a un perro grande, como el confiable labrador o un golden retriever.
Una muestra de cómo convivir con animales mejora la calidad de vida se encuentra en los "perros en geriatricos" de la Ciudad de Buenos Aires, donde el porcentaje de adultos mayores solos es el mayor del país.
Historias como las que cuenta Florencia, de la residencia San Jorge, sobre un anciano llamado Felix, acompañado por Jazmin y por Bali, a quien le tornaron su vida mucho más feliz, son indicativas del impacto positivo del vínculo de perros y gatos con adultos mayores.
El sindicato de Trabajadores Caninos impulsa desde hace más de tres años un proyecto de ley destinado a todos los Geriátricos de la Ciudad para que puedan incorporarlos a su rutina diaria, a fin de mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, reducir los niveles de estrés, hacer que tomen menos medicamentos, generar la posibilidad de que hagan ejercicio y disminuir la sensación de soledad.
El sindrome de la soledad
"Félix es un residente que no tiene familia continente, es decir que no recibe muchas visitas, pero él es una persona muy amorosa, está muy integrada en la comunidad y nos considera su familia", comienza diciendo Florencia.
"Un día me toca la puerta de la oficina y muy triste me dice que no se sentía cómodo, después de varios años de estar acá. Y que había empezado con ideas de fin de vida", prosigue.
"Charlamos mucho respecto de cómo encarar este tipo de cuestiones y de cuántas otras cosas que no tienen que ver con la familia de afuera o la que lo viene a visitar, hay para explorar en la vida el tiempo que sea", continúa.
"Y cuando le pregunté cuál para él sería una solución hoy a este problema que estaba teniendo,habló de tener una compañía y le propusimos ¿qué te parecería la idea de tener una mascota? Se le iluminó la cara. Y preguntó: ¿Se puede? Ni se imaginaba que se podía", concluye.
Los lazos afectivos que se construyen con ese animal son únicos e irrepetibles.
Amor, fidelidad y compañía se destacan entre las bondades que perros y gatos distribuyen en cada hogar.