A los 35, los senos reducen su firmeza por disminución del tejido glandular y colágeno. Con la fertilidad ocurre otro tanto, al reducirse la reserva ovárica.
Les toca a la dentadura y a los ojos a los 40, ya que por un lado puede disminuir la saliva, favoreciendo caries, y retraerse las encías, en tanto el cristalino pierde flexibilidad y dificulta el enfoque cercano.
En esa edad, el hombre también resigna fertilidad por descender progresivamente la calidad espermática.
A los 50, los riñones van disminuyendo la capacidad de filtrado.
Entre los 60 y los 70 años, quedan afectados los órganos restantes. El cerebro va perdiendo memoria y velocidad de pensamiento; se reducen receptores sensoriales del gusto y el olfato; disminuye la audición sobre todo de tonos agudos. La laringe pierde elasticidad y la voz puede volverse más débil o ronca.
A los 60/65 años, las arterias se vuelven más rígidas y el corazón puede perder eficiencia.
Puede reducirse la motilidad de los intestinos favoreciendo el estreñimiento.
Y con 65 años, la vejiga pierde elasticidad y capacidad, lo que ocasiona incontinencia en las mujeres y dificultad de vaciado en los hombres.
Adoptar o continuar hábitos de vida
Estas conclusiones se publicaron en el Blog de Pills de Instagram, popular espacio de divulgación sanitaria creado por la farmacéutica Virtudes Roig.
Se destaca por explicar temas complejos de salud, medicamentos y autocuidado mediante un lenguaje sencillo y un característico formato de infografías visuales.
Las investigaciones demuestran que la mayoría de las personas pueden ayudar a preservar su salud y movilidad a medida que envejecen, al adoptar o continuar con hábitos y estilos de vida saludables.
Los estudios demuestran que la mayoría de las personas tienen mucho que ganar si se mantienen activas y mucho que perder si están sentadas demasiado tiempo.
A menudo, el sedentarismo o la inactividad son factores más importantes que la edad cuando las personas mayores pierden la capacidad de hacer cosas por sí mismos.
Se ha demostrado que el tai chi y otras prácticas similares de movimiento del cuerpo y la mente mejoran el equilibrio y la estabilidad en las personas mayores, lo que puede ayudarles a mantener su independencia y a evitar caídas.
El tai chi da herramientas al adulto mayor para lograr estabilidad y control sobre su cuerpo y mente.
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Los ejercicios de resistencia, como el uso de bandas elásticas para hacerlos, también es una forma eficaz de desarrollar los músculos y reducir el riesgo de caídas.
Desde los 24 años de edad de las personas, 18 órganos y funcionalidades se van largando por su cuenta a envejecer y esa debilidad genera de arrastre enfermedades que se alojan en el pasivo del adulto mayor y le determinan el estado de salud.
El cuerpo no pasa facturas, sino que se deteriora por no haber sido atendidas a tiempo las preexistencias. Etiquetar al joven como sano y al viejo como enfermo ignora que la vida es una sola y los procesos son continuos.
Qué hacer
Según el National Institute on Aging, las investigaciones demostraron que la mayoría de las personas pueden ayudar a preservar su salud y movilidad a medida que envejecen, al adoptar o continuar con hábitos y estilos de vida saludables.
Envejecer también puede tener muchos beneficios emocionales, como relaciones duraderas con amigos y familiares y toda una vida de recuerdos para compartirlos con los seres queridos.
Si bien, a menudo, el envejecimiento va acompañado de algunos cambios en la habilidad para pensar, muchos cambios cognitivos son positivos, como tener más conocimiento y una mayor perspectiva, gracias a toda una vida de experiencias. Intentar y aprender nuevas habilidades puede mejorar las capacidades cognitivas.
Por ejemplo, un estudio reveló que las personas mayores que aprendían a hacer colchas o a tomar fotos digitales, por ejemplo, tenían una mejor memoria.
Mover el esqueleto
El ejercicio y la actividad física pueden ser beneficiosos para la salud de una persona a cualquier edad.
Postura física con concentración mental, una combinación antienvejecimiento.
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A medida que envejecen, las personas podrían pensar que el ejercicio puede ser más perjudicial que beneficioso, especialmente si tienen alguna afección crónica.
Sin embargo, los estudios demuestran que la mayoría de las personas tienen mucho que ganar si se mantienen activas y mucho que perder si están sentadas demasiado tiempo.
A menudo, el sedentarismo o la inactividad son factores más importantes que la edad cuando las personas mayores pierden la capacidad de hacer cosas por sí mismos.