El grupo de las vitaminas B está conformado por tiamina (B1), riboflavina (B2), niacina (B3), ácido pantoténico (B5), vitamina B6, ácido fólico (B9) y vitamina B12.
Por ejemplo, se ha hallado que una deficiencia de vitaminas B9 y B12 está relacionada con el deterioro cognitivo o demencia, incluido el Alzheimer.
Entre los alimentos con vitamina B encontramos: brócoli, pescado, verduras de hojas verde, frutos secos, champiñones, huevo y más.
Vitamina C para el cerebro
Ya sabemos que la vitamina C es importante para el sistema inmunológico, pero sus destacadas propiedades antioxidantes también son necesarias para el cerebro.
En un estudio realizado en la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón (Estados Unidos), se indica que algunos receptores neuronales dejan de funcionar cuando escasea la vitamina C. Lo reseña el sitio Cuerpomente.
Precisamente, las propiedades antioxidantes de la vitamina C son las que evitan que los receptores de las neuronas se degraden antes de tiempo.
Pero, la vitamina C cumple otra función en el cerebro. También es necesaria para sintetizar el neurotransmisor dopamina, que se encarga de llevar un mensaje desde las neuronas que lo producen hacia otras células.
Alimentos como naranjas, pomelos, pimientos rojos, kiwi, fresas, brócoli y tomate son ricos en vitamina C.
Vitamina D para el cerebro
La vitamina D es una vitamina que está de moda. Fue luego del COVID-19 que esta vitamina se hizo popular. Pero, más allá de eso, esta vitamina cumple un papel crucial en la prevención de enfermedades neurológicas.
Un estudio publicado en la Revista Científico-Sanitaria "Sanum", apunta que la vitamina D es un esteroide que "participa en la regulación de la excitotoxicidad, estrés oxidativo, inducción de proteínas estructurales sinápticas, y neurotransmisores deficientes".
Pero, ¿Qué ocurre si falta la vitamina D? Según los autores del estudio, los niveles bajos de vitamina D pueden dar lugar a enfermedades neurodegenerativas como esclerosis múltiple, demencia, Alzheimer o Parkinson.
"La vitamina D es un importante factor protector en el inicio y el progreso de dichas afecciones neurológicas", dicen.
Para obtener vitamina D, incluya los siguientes alimentos en su dieta: pescado graso, hígado vacuno, huevo, hongos y otros. El cuerpo también produce vitamina D cuando la piel se expone al sol.
Vitamina E para el cerebro
Al igual que la vitamina C, la vitamina E también es conocida por su propiedad antioxidante, algo que ha despertado interés por su potencial efecto neuroprotector.
En adultos, la vitamina E puede favorecer la capacidad de transformación del cerebro a lo largo de la vida, ayuda a reducir la cantidad de estrés oxidativo y fomenta el mantenimiento de la cognición y la plasticidad cerebral, apunta el sitio especializado Nutri-Facts.
Por ejemplo, un estudio realizado con 2613 residentes de los Países Bajos, halló que las personas con un menor consumo de vitamina E registraron el doble de deterioro de la memoria que aquellas con la mayor ingesta, en un período de 5 años.
Almendras, cacahuates, atún, aceite de oliva y aguacate, son algunos alimentos que aportan vitamina E.
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