La escritura fue evolucionando de sistemas simples a otros más complejos:
. pictográfico (un símbolo para un objeto, palabra o frase),
. ideográfico (un símbolo para un objeto o concepto, como el signo % para el porcentaje),
. logográfico (un símbolo para una palabra o frase completa),
. fonográfico (un símbolo que representa un sonido),
. alfabético (menos de 100 símbolos, letras, utilizados para formar palabras que representan objetos y conceptos).
CUNEIFORMEELLEGADODELOSSUMERIOSENLAESCRITURAFOTO3
El sistema de escritura cuneiforme es el más antiguo del mundo y fue el primero en usarse para registrar transacciones económicas, literatura y leyes.
El sistema de escritura que todavía continúa utilizándose
Los tres últimos siguen utilizándose hoy en día en lenguas escritas, como el chino (logográfico), el ruso (fonográfico) o el inglés (alfabético). Los estudiosos siguen debatiendo si fue Mesopotamia, Egipto o la civilización del valle del Indo quien inventó primero la escritura, pero, en general, se entiende que tuvo su origen en Sumeria. Una vez inventada, otras civilizaciones la desarrollaron para la comunicación, para llevar registros relacionados con el comercio y las creencias religiosas, pero, con el tiempo, llegaría a preservar todos los aspectos de la condición humana.
Mesopotamia y el nacimiento de la escritura
La escritura se inventó por primera vez en Sumeria alrededor de 3600/3500 a.C. y se revisó alrededor de 3200 a.C. en la ciudad de Uruk. Aunque a veces se cita a la gente de la civilización del valle del Indo (de alrededor de 7000 a 600 a.C.) como los primeros creadores, la escritura del Indo no se ha descifrado y las inscripciones más antiguas datan de la parte media o final del periodo Harappense temprano (en torno a 5500-2800 a.C.), después del 3500 a.C. Para entonces en Mesopotamia ya se había inventado la escritura protocuneiforme, así como los sellos de impresión conocidos como sellos cilíndricos, que datan de entre 7600 y 6000 a.C. El estudioso Stephen Bertman comenta el origen de la escritura en Mesopotamia:
“A pesar de lo vasto e importante que fue su impacto, los orígenes de la escritura fueron sencillos y humildes. La propia tierra fue su cuna: la arcilla que se encontraba junto a los ríos se moldeaba con las manos para formar pequeñas tablillas con forma de almohadilla sobre las que escribir, mientras que los juncos que crecían a lo largo de las orillas de los ríos se convirtieron en herramientas. Tras cortar cuidadosamente la parte superior y la inferior del tallo, la caña se convirtió en un estilete y adquirió una sección transversal triangular que podía presionarse contra la arcilla blanda. Las hendiduras en forma de cuña dieron lugar más tarde al nombre de este estilo de escritura, «cuneiforme», de la palabra latina cuneus, que significa cuña”.
La escritura se inventó para satisfacer las necesidades que surgieron del comercio en la antigua Mesopotamia, como señala Bertman:
“Una cosa es casi segura: la necesidad fue la madre de la invención. A medida que las diferentes culturas se iban haciendo más complejas en lo económico y lo político hacia el cuarto milenio a.C., se ideó la escritura como una forma de llevar registros. Cada nación encontró en su propio entorno natural las materias primas que necesitaba para alfabetizarse”.
Esto comenzó en el periodo de Uruk (hacia 4000-3100 a.C.) y se desarrolló plenamente en el periodo dinástico temprano de Mesopotamia (hacia 2900-2350/2334 a.C.). La edubba («Casa de las tablillas») era la escuela de escribas donde se enseñaba y perfeccionaba la escritura, de modo que, para 2600 a.C., ya se producía literatura y se registraban las actividades de la vida cotidiana. Las Instrucciones de Shuruppag, el texto filosófico más antiguo del mundo, se suelen datar en torno a 2000 a.C., pero podrían remontarse incluso hasta 2600 a.C., y la primera aparición del rey héroe Gilgamesh data de alrededor del 2150 a.C.
El desarrollo de la escritura como oficio
A medida que la escritura se desarrollaba como oficio, requirió su propia deidad protectora, concebida primero como la diosa sumeria Nisaba y, más tarde, como el dios babilónico Nabu. Los mesopotámicos creían que estas deidades, al igual que las de otras civilizaciones, inspiraban a los escribas con la capacidad de plasmar conceptos por escrito y preservarlos para que las generaciones futuras aprendieran de ellos. La capacidad de escribir y leer, en cualquier cultura, gozaba de gran prestigio y las obras que hoy conocemos como literatura se atribuían habitualmente a la inspiración y la guía divinas, tal y como señala el erudito Will Durant:
“La literatura es, en un primer momento, palabras más que letras, a pesar de su nombre; surge como cánticos clericales o conjuros mágicos, recitados habitualmente por los sacerdotes y transmitidos oralmente de memoria. Carmina, como llamaban los romanos a la poesía, significaba tanto versos como conjuros; la oda, entre los griegos, en origen era un hechizo mágico; lo mismo ocurría con las palabras inglesas rune (runa) y lay (balada), y con el alemán Lied (canción). El ritmo y la métrica, sugeridos tal vez por los ritmos de la naturaleza y la vida corporal, aparentemente fueron desarrollos de magos o chamanes para preservar, transmitir y potenciar los encantamientos mágicos de sus versos.
A partir de estos orígenes sacerdotales, el poeta, el orador y el historiador se diferenciaron y secularizaron: el orador como alabador oficial del rey o intercesor ante la deidad; el historiador como cronista de las hazañas reales; el poeta como cantor de cantos originalmente sagrados, formulador y conservador de leyendas heroicas, y el músico que ponía música a sus relatos para la instrucción del pueblo y los reyes”.
¿Quién fue la suma sacerdotisa Enheduanna?
La escriba mesopotámica más conocida por sus obras literarias fue la suma sacerdotisa Enheduanna (hacia 2300 a.C.), hija de Sargón de Acadia (Sargón el Grande, que reinó de 2334 a 2279 a.C.), la primera autora del mundo conocida por nombre. Inicialmente, la escritura cuneiforme se utilizaba para escribir el idioma sumerio, pero durante el periodo acadio (2350/2334-2154 a.C.) y más adelante, también sirvió para escribir el acadio y, posteriormente, las demás lenguas de las civilizaciones mesopotámicas.
Jeroglíficos egipcios
Este mismo paradigma de desarrollo de la escritura se observa en otras culturas antiguas. En el antiguo Egipto, también se inventó para transmitir información sobre mercancías en el comercio a larga distancia. La escritura pictográfica más antigua data del período predinástico de Egipto (en torno a 6000 a 3150 a.C.) y se había convertido en escritura jeroglífica para el periodo Arcaico, tal y como lo atestiguan las listas de ofrendas encontradas en las tumbas.
Al igual que en Mesopotamia, los egipcios les atribuyeron a los dioses el don de la escritura, y sus deidades literarias eran Thot y Seshat. Seshat no solo inspiraba a los escribas egipcios, sino que también conservaba sus obras en una biblioteca celestial, donde se creía que se preservaban para la eternidad, lo que fomentaba la creencia en la escritura como medio para alcanzar la inmortalidad. No obstante, la esperanza de la vida eterna a través de la propia obra solo estaba al alcance del escriba que escribía con espíritu de verdad; es decir, que estaba bien informado sobre el tema y cuya obra fomentaba el reconocimiento de los valores culturales.
La estudiosa Margaret Bunson comenta:
[En el antiguo Egipto, Thot creó la escritura.] Se le consideraba experto en magia y se convirtió en el patrón de todos los escribas de la nación. Thot aparece en las leyendas de Horus y en todas las épocas se lo representaba como el dios que “amaba la verdad y odiaba la abominación”. (Bunson, 264)
Sin embargo, antes de que los escribas egipcios pudieran escribir nada en absoluto, necesitaban algo sobre lo que escribir y con qué hacerlo. Los primeros pictogramas egipcios se tallaban en rocas y se pintaban en tumbas, y la escritura jeroglífica primitiva siguió este mismo patrón, hasta la invención de otros materiales.
Bertman señala:
Aproximadamente en la misma época histórica [en que los sumerios crearon la escritura], se inventó la escritura en el valle del Nilo. Allí, los egipcios utilizaron una planta que crecía en abundancia a lo largo de las orillas del río, el papiro. A partir de su pulpa fibrosa, aplanada con un martillo y secada al sol, fabricaron el primer papel del mundo. De hecho, nuestra palabra “papel” proviene de la antigua palabra “papiro”. A partir de las fibras sueltas de los extremos de los tallos de la planta, los egipcios fabricaban pinceles que utilizaban para aplicar la tinta sobre el papel. (144)
Inicialmente, la escritura se utilizaba para redactar listas de ofrendas, un inventario de lo que se debía al difunto, escrito en las paredes de su tumba. Estas listas podían llegar a ser bastante extensas y a menudo incluían detalles de la vida de la persona y una oración por las ofrendas. Estas primeras listas inspiraron las primeras obras escritas en papiro, oraciones y autobiografías que con el tiempo se convertirían en la literatura egipcia.
Las obras de los escribas egipcios
Las obras de los escribas egipcios eran tanto de ficción como de no ficción, religiosas y seculares, pero, en todo lo que escribían, se entendía que representaban la verdad de su tema. La escritura era un oficio sagrado en Egipto, y el nombre que le daban a su escritura era medu-netjer ("las palabras de los dioses"), traducido por los griegos como jeroglíficos ("grabados sagrados").
Escrituras chinas y sánscritos
La asociación del escriba con la verdad, y de la escritura con la revelación y la preservación de la verdad, también fue una constante en otras culturas. En China, la escritura más antigua aparece alrededor de 1200 a.C., durante la dinastía Shang (1600-1046 a.C.), mediante el uso de huesos oraculares en la práctica de la adivinación. Los chinos tallaban las preguntas, en forma de pictogramas, en el caparazón de una tortuga o en un hueso de animal y después sometían el objeto en cuestión a un calor intenso. Las grietas resultantes en el caparazón o el hueso le proporcionaban al adivino una respuesta a la pregunta planteada.
Sin embargo, esta respuesta no procedía del adivino mortal, sino del reino divino, por lo que era una verdad reconocible. A partir de ahí, la escritura evolucionó hasta convertirse en la expresión escrita de la lengua hablada de China.
Las cuatro escrituras chinas más antiguas fueron:
. jiaguwen: pictográfica (utilizada en huesos oraculares),
. dazhuan: pictográfica pero más refinada, desarrollada alrededor de 1000-700 a.C., también conocida como escritura del Gran Sello,
. xiaozhuan: logográfica, desarrollada alrededor de 700 a.C., también conocida como escritura del Sello Menor,
. lishu: logográfica, desarrollada alrededor del año 500 a.C., también conocida como escritura de los funcionarios, ya que era la que utilizaban los burócratas del Gobierno.
Las escrituras desarrolladas durante la dinastía Qin y la dinastía Han
Entre las escrituras posteriores están kaishu, xingshu y caoshu, todas ellas desarrolladas durante la dinastía Qin (221-206 a.C.) y la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.). Al igual que en Egipto y Mesopotamia, se esperaba que los escribas chinos representaran la verdad en sus escritos, lo que significaba estar informados sobre el tema a tratar; por lo tanto, en cualquier cultura, un escriba no solo sabía leer y escribir, sino que también tenía un alto nivel de educación. La escritura china se adoptaría en Japón, Corea, Vietnam y entre los kitán de Mongolia, además de influir en la escritura tangut del Tíbet. A medida que se fue extendiendo la escritura, también lo hizo el concepto del escriba culto e informado.
La escritura como representación de la verdad e inspirada por los dioses se resume en el Rig Veda, la más antigua de las escrituras hindúes conocidas como los Vedas, del periodo védico. La escritura sánscrita se desarrolló en la India a través de los indoarios (“ario” significa “libre” o “noble” y no tiene nada que ver con la raza) y los Vedas, considerados las palabras reales del Universo, se transmitieron por tradición oral antes de que se pusieran por escrito, alrededor del año 1500 a.C.
El Rig Veda, compuesto por 10 libros de himnos, aborda las cuestiones filosóficas básicas de la existencia humana, tales como “¿Cuál es el origen de la vida?” y “¿Cómo surgió el mundo?”. Estas preguntas ya habían planteado claramente y sus respuestas se debatían mucho antes del periodo védico, pero una vez que se desarrolló la escritura, esta obra estuvo disponible para la consulta, y otros crearon comentarios al respecto. Mediante este proceso, se escribieron los demás Vedas, así como comentarios posteriores sobre ellos. El sánscrito también permitió la codificación de las creencias del charvaka, el jainismo y el budismo.
Fenicia, Grecia y Roma
Los antiguos griegos también utilizaron la escritura desde muy temprano para preservar sus creencias religiosas. El texto griego conocido como “La Sala de las Tablillas del Carro”, la obra más antigua conocida escrita en escritura lineal B, data de alrededor de 1400-1200 a.C., durante el periodo de la civilización micénica (en torno a 1700-1100 a.C.). La otra escritura griega primitiva, la escritura lineal A, sigue sin descifrarse. La Sala de las Tablillas del Carro, aunque no es estrictamente un texto religioso, enumera muchas de las deidades que aparecen en el panteón griego del periodo clásico posterior.
El alfabeto fenicio se desarrolló hacia 1100 a.C., fue adoptado por los griegos en los siglos IX-VIII a.C. y acabó sustituyendo a la escritura lineal B. La Ilíada y la Odisea de Homero, así como Los trabajos y los días y la Teogonía de Hesíodo, todas ellas datadas hacia el siglo VIII a.C., se escribieron en el alfabeto griego, basado en el sistema fenicio. Según Heródoto (484-425/413 a.C.), fue el fenicio Cadmo quien llevó el alfabeto a Grecia, también conocido como uno de los primeros héroes griegos y legendario fundador de Tebas:
Los fenicios que llegaron a Grecia con Cadmo… acabaron viviendo en esta tierra e introdujeron entre los griegos una serie de logros, entre los que destaca el alfabeto, que, por lo que yo sé, los griegos no tenían antes de entonces. Al principio, las letras que usaban eran las mismas que las de todos los fenicios en todas partes, pero con el paso del tiempo, junto con el sonido, cambiaron también la forma de escribir las letras. (V.58, Waterfield, 324)
El desarrollo de la escritura alfabética griega
La escritura alfabética griega se desarrolló aproximadamente en el mismo periodo que la escritura etrusca, y estas dos, junto con el sistema fenicio, influyeron en la escritura latina de Roma. Aunque no existe conexión entre el latín y la escritura cuneiforme de la antigua Mesopotamia, el concepto de representar el lenguaje mediante la escritura se extendió desde Sumeria por todo el Mediterráneo antiguo y en otras regiones como África, Asia y Mesoamérica se desarrolló por sí solo.
La escritura latina cumplía la misma función que el sánscrito o el cuneiforme, tal y como señala Durant:
“A medida que el comercio conectaba a tribus de diversas lenguas, se hizo deseable algún modo de registro y comunicación mutuamente inteligible. Es de suponer que los números se encontraban entre los primeros símbolos escritos, adoptando por lo general la forma de marcas paralelas que representaban los dedos; todavía los llamamos dedos cuando nos referimos a ellos como dígitos. Palabras como ‘cinco’, el alemán fünf y el griego pente se remontan a una raíz que significa ‘mano’; así, los números romanos indicaban dedos, la ‘V’ representaba una mano extendida y la ‘X’ era simplemente dos ‘V’ unidas por sus puntas. En sus inicios, la escritura fue una forma de dibujo, un arte”. (76)
Este arte de la escritura llegaría a producir algunas de las obras más significativas de la historia del mundo. Desde la Epopeya de Gilgamesh hasta el Himno a Inanna de Enheduanna, pasando por el Libro de los muertos egipcio, las Analectas de Confucio, el Mahabharata y el Bhagavad Gita, la Eneida de Virgilio, así como los acuerdos comerciales, la correspondencia y otras obras escritas por los pueblos de Mesopotamia, Egipto, China, Grecia, India, Roma y todas las demás culturas del mundo antiguo, la escritura no solo permitió la comunicación, sino también la conservación, y esta conservación del pasado consolidaría la cultura de cada pueblo.
Más notas de Urgente24
La Leyenda de Sargón: De Cesto en el Río a Emperador
"¡Todos, todos, todos!": Documental en homenaje a Francisco, 1 año de su adiós
Tiempos pasados: Luis Brandoni y aquel día que se rompió el boicot del 'Proceso'
Murió Luis Brandoni: El día que cruzó a Javier Milei y por qué le parecía ignorante
Los gobernantes desequilibrados de la antigua Roma
En un mes terminó una era: Julio Ricardo, Marcelo Araujo y Ernesto Cherquis Bialo