Normalmente, la llegada de la primavera trae consigo algunas precipitaciones, siendo el verano la etapa de mayor caída de agua. Sin embargo, eso no se está proyectando con naturalidad, por lo que las superficies sembradas han sido las más bajas en décadas en algunos cultivos.
Un ejemplo de ello es el trigo. Ese cereal tuvo la menor cobertura de áreas en 12 años producto de la falta de agua.
“La época de ocurrencia de estas heladas coincide con la etapa susceptible a bajas temperaturas de los cultivos, en particular trigo y cebada, es por ello por lo que son consideradas como las que puede tener mayor impacto sobre el desarrollo de los cultivos y, por ende, en el logro de la producción”, explicaron desde el Instituto de Clima y Agua del Inta a La Voz.