Ahora estamos sumando un billón cada cinco meses. Es más del doble del ritmo promedio de los últimos 25 años. Ahora estamos sumando un billón cada cinco meses. Es más del doble del ritmo promedio de los últimos 25 años.
Según el economista de la prestigiosa organización, esta dinámica refleja un gasto público desbordado, con déficits que ya rondan el 7% del PBI, en un contexto que, según algunos analistas, no justifica semejante expansión fiscal.
Ya un informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso, se establece que tal vez la deuda publica se dispare al 156% del PBI para 2055. “El aumento de la deuda ralentizaría el crecimiento económico, incrementaría los pagos de intereses a los tenedores extranjeros de deuda estadounidense y plantearía riesgos significativos para las perspectivas fiscales y económicas; además, podría limitar las decisiones políticas de los legisladores”, plantea el informe.
image
Deuda pública de Estados Unidos y proyección hasta 2050. Funete: Oficina Presupuestaria del Congreso.
A diferencia de los años recientes marcados por la pandemia y la crisis económica global, el presente ciclo económico muestra señales de crecimiento y estabilidad. No obstante, el gobierno federal continúa incurriendo en gastos extraordinarios.
Dada la magnitud de la deuda estadounidense, lo más preocupante, según la fundación, es que los efectos negativos ya están en marcha: el constante endeudamiento presiona al alza las tasas de interés, encarece el crédito para consumidores y empresas, y desplaza recursos dentro del presupuesto federal que podrían destinarse a salud, educación o infraestructura.
En junio de 2025, la Oficina Presupuestaria del Congreso estimó que el Tesoro podría cumplir con sus obligaciones federales hasta mediados de agosto y finales de septiembre de 2025. Analistas creen que los recursos del Tesoro podrían durar hasta principios de octubre, aunque señalan que las proyecciones de gastos e ingresos federales son inexactas. Por eso se espera que se tomen medidas urgentemente para poder revertir la situación y disminuir el déficit, ya sea con menos gasto público o con un incremento de actividad que brinde más recursos al Estado, o ambas.
“Cada dólar adicional que pedimos prestado representa un peso mayor para las generaciones futuras”, señaló Peterson.
A medida que los pagos de intereses se disparan, el presupuesto queda atrapado en un círculo vicioso: más deuda, más intereses, más presión para pedir prestado nuevamente.
Los gastos de Estados Unidos
El reciente paquete de reconciliación presupuestaria aprobado por el Congreso también recibió críticas del director ejecutivo de la fundación. Según sus estimaciones, esta legislación agregará más de US$ 4 billones al déficit en la próxima década, cifra que podría elevarse aún más si se extienden recortes de impuestos temporales o se revierte parte del ajuste fiscal previsto.
image
Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos.
Las consecuencias ya se reflejan en la mirada del mundo financiero. Las tres principales agencias de calificación crediticia han rebajado la nota soberana de Estados Unidos, y los prestamistas internacionales observan con creciente escepticismo. “Llegará un momento en que los mercados perderán la confianza en nuestra capacidad de resolver este problema”, advirtió Peterson.
Los caminos para bajar la deuda y el déficit
Sin embargo, desde la Fundación Peter G. Peterson aseguran que aún no es demasiado tarde. Hay opciones concretas y viables para estabilizar el rumbo fiscal, como reformas presupuestarias estructurales, revisión de exenciones tributarias y límites a nuevos compromisos de gasto.
Algunos analistas también hablan de la posibilidad de restructurar deuda de bonos a corto plazo por otros a muy largo plazo. La inestabilidad económica internacional y el debilitamiento del dólar han perjudicado fuertemente al país de Donald Trump, ya que los inversores exigen mayores tasas para prestarle dinero, pero ante un acomodamiento del valor del billete verde esto podría subsanarse.
Si en septiembre la Fed decide bajar la tasa de interés, el país podría tener un impulso en su actividad económica. Sin embargo, la frazada de la economía siempre es corta, entonces esa baja en la tasa, y sumado a la aplicación de aranceles, también podría generar un aumento en la inflación.
Más noticias en Urgente24
La miniserie de 5 capítulos ideal para maratonear
Con Garbarino "en veremos", otra cadena de electrodomésticos cerró todos sus locales
Javier Milei activa el 'modo conquista': De La Plata a Las Vegas
El mensaje del Banco Provincia que prendió todas las alarmas
Es oficial: Un importante aeropuerto del país cierra temporalmente