A esto hay que sumarle una relativización persistente de las reglas de juego básicas de la democracia capitalista, que no son otras que las de nuestra Constitución. No hay razones físicas ni geográficas para que una empresa, un inmueble o un salario estén tan devaluados en nuestro país en relación con la región y con el mundo. Hay básicamente razones políticas, institucionales y económicas.
Para crecer debemos producir más bienes y servicios; y para ello se necesita ante todo inversión privada y rentable. La misma requiere de estabilidad macroeconómica y jurídica de respeto al derecho de propiedad y de efectiva división de poderes. Y ante todo, de una clara y tenaz decisión política, acompañada de los acuerdos necesarios para llevarla adelante.
Los argentinos llevamos muchas décadas de crecimiento ínfimo, de inflación endémica, de desequilibrios fiscales y de balanza de pagos permanentes, de emisión monetaria y endeudamiento para financiarlos Los argentinos llevamos muchas décadas de crecimiento ínfimo, de inflación endémica, de desequilibrios fiscales y de balanza de pagos permanentes, de emisión monetaria y endeudamiento para financiarlos
Pensemos que el ciudadano promedio del mundo hoy es 4,4 veces más rico que 1950, pero el argentino sólo dos veces. En cambio, un australiano lo es 3,1 veces; un brasileño 9,7 veces; y un coreano 30 veces.
Pocos países han logrado mejorar menos los ingresos de sus habitantes que la Argentina, lo que sin dudas debe interpelarnos. En este trayecto de declinación el país ha aumentado enormemente el gasto público y los impuestos, aún los más distorsivos; desequilibrios que pueden transformarse en verdaderas hipotecas cuanto más nos alejemos de la prudencia e insistamos en medidas voluntaristas.
Cuando hablamos de multiplicar los ingresos, hablamos de incentivar las fuerzas de la producción, de ir normalizando, otra vez, con realismo y con prudencia, las distorsiones impositivas, logísticas, de infraestructura, regulatorias, educativa; distorsiones que dificultan la inversión, obturan la creación de empleo, retrasan la innovación y, en definitiva, afectan la productividad y la competitividad Cuando hablamos de multiplicar los ingresos, hablamos de incentivar las fuerzas de la producción, de ir normalizando, otra vez, con realismo y con prudencia, las distorsiones impositivas, logísticas, de infraestructura, regulatorias, educativa; distorsiones que dificultan la inversión, obturan la creación de empleo, retrasan la innovación y, en definitiva, afectan la productividad y la competitividad
El nuevo escenario mundial nos muestra algunas hendijas, como las potenciales demandas energéticas y alimentarias. Por eso, el camino para recomponer nuestra credibilidad interna y externa, y demostrarnos -primero a nosotros mismos y después al mundo- que podemos ser una democracia capitalista confiable. No admite más demoras.
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Paolo Rocca, CEO Grupo Techint.
Paolo Rocca salió al cruce por el gasoducto de Vaca Muerta
Tras la judicialización del gasoducto Néstor Kirchner, que hasta el momento iba a construir Techint, Paolo Rocca habló al respecto y negó acusaciones de corrupción:
No hubo corrupción ni direccionamiento del pliego. Es una de las obras fundamentales para desarrollar los recursos de Vaca Muerta. El Gobierno llegó un poco tarde por el tema de financiación. Elaboró un pliego para la compra de los tubos y otro pliego para la construcción. El pliego para la compra de tubos es técnicamente indiscutible. Es correcta la presión y el espesor. Hizo lo que tenía que hacer No hubo corrupción ni direccionamiento del pliego. Es una de las obras fundamentales para desarrollar los recursos de Vaca Muerta. El Gobierno llegó un poco tarde por el tema de financiación. Elaboró un pliego para la compra de los tubos y otro pliego para la construcción. El pliego para la compra de tubos es técnicamente indiscutible. Es correcta la presión y el espesor. Hizo lo que tenía que hacer
“Hay una grieta. Hoy esta interviniendo la Justicia y es muy probable que terminaremos pagando en el invierno de 2023 el gas a USD 28 en lugar de USD 4, que es lo que estamos pagando ahora. Hacer 570 kilómetros de gasoducto en un año implica producir 60 kilómetros de tubo cada mes, 2 kilómetros al día, un camión cada 5 minutos que sale de la planta de Lanús a Neuquén. Es una tarea compleja que Tenaris logró hacerla. Ahora tiene que decidir qué hace el Gobierno”, disparó Rocca.
“Si queremos desarrollar Vaca Muerta tenemos que empezar a considerar el tema como política de Estado. No se puede poner una multitud de grietas con gente de un lado y del otro que confunde espesor con diámetro, milímetros con pulgadas. Y paro acá”, aseguró.
“Salieron a buscar todos los que pudieron ofertar los tubos. Ninguno, ni los chinos ni nadie, pudieron llegar con una oferta consistente y en los tiempos previstos. Nosotros, Tenaris, que es líder en el mundo, llegó forzando toda nuestra cadena de abastecimiento de Brasil en la Argentina anticipando decisiones y tomando personal clave para poder presentar una oferta. La dirección de Ieasa (la actual Enarsa) se encontró con un solo oferente, líder mundial en esto, pero una sola. Podía haber decidido cancelar la licitación y olvidarse del gasoducto o elegirnos a nosotros. Y lo que hizo, con sentido común, fue elegirnos a nosotros”, contó, respondiéndole a la vicepresidenta Cristina Kirchner por la importación de chapa térmica desde la planta de Brasil.
“Puede ser que no simpatice con parte de la ideología pero respeto un enfoque técnico cuando lo reconozco como tal. Después, el sentido común se fue perdiendo en toda la grieta, múltiples grietas que tenemos en todas lados”, aseguró.
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