El Fondo fue explícito en su informe: pidió al BCRA un esquema de compras de divisas “predecible y transparente”, citando modelos de Chile, Colombia y México.
Pero en la práctica, con el dólar spot al borde de la banda y la plaza sintiendo la tensión, la única previsibilidad a la vista es la necesidad de contener la demanda con ventas de reservas. Pero en la práctica, con el dólar spot al borde de la banda y la plaza sintiendo la tensión, la única previsibilidad a la vista es la necesidad de contener la demanda con ventas de reservas.
La presión fiscal no cede
En paralelo, el FMI endureció la exigencia fiscal y el Gobierno deberá apuntar a un superávit primario de 2,5% del PBI en el mediano plazo, un ajuste que busca compensar la mayor carga de intereses que implicará volver a los mercados de deuda en 2026.
Si bien el staff report reconoció las acciones correctivas recientes (repo con el Central, colocación de Bonte 2030 y block trades del Tesoro por US$ 5.000 millones), el mensaje fue claro: el equilibrio fiscal debe sostenerse sin recurrir a privatizaciones como recurso de corto plazo.
Además, el financiamiento monetario será nulo a partir del 18 de julio, lo que restringe la capacidad de emisión para cubrir desequilibrios de caja.
Un mercado que no da tregua
El panorama se complica al observar la dinámica del mercado de futuros. Según Facimex, los contratos de dólar para diciembre de 2025 cotizan en $1.518, mientras que el spot se encuentra en $1.361. La brecha es mínima, lo que evidencia que el mercado no convalida una devaluación abrupta en el corto plazo, pero sí anticipa intervenciones que, lejos de ser “predictibles”, estarán marcadas por la necesidad urgente de frenar escaladas.
El informe también destaca que, pese a la corrección de las metas de reservas, la eliminación de las restricciones cambiarias (cepo) seguirá condicionada a la acumulación de dólares. Es decir, cualquier intento de flexibilización del mercado de cambios será inviable si el BCRA no logra recomponer su poder de fuego.
Los otros frentes que pide el FMI
El FMI fijó otros tres Structural Benchmarks para el segundo semestre de 2025 y 2026: la presentación de una reforma tributaria, una reforma previsional y la inclusión del déficit 0 en la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Además, la entidad monetaria insiste en que Argentina debe clarificar su régimen cambiario y monetario. “Es necesario un ancla nominal clara”, reiteran en Washington. Además, la entidad monetaria insiste en que Argentina debe clarificar su régimen cambiario y monetario. “Es necesario un ancla nominal clara”, reiteran en Washington.
La presión es doble: mientras desde el Fondo se exige claridad y compromiso en las reformas estructurales, el mercado local responde con tasas reales en pesos que rondan el 8,2% para 2025 y que, según las proyecciones, deberían caer a 5,3% en 2026.
Pero la baja en las tasas solo será sostenible si se ancla la expectativa de inflación, algo que hoy sigue siendo una incógnita.
La gran paradoja
La realidad operativa que enfrenta el BCRA es cruda. El organismo debería estar sumando divisas en un momento en que la demanda por cobertura cambiaria y la presión estacional de las importaciones amenazan con exigir intervenciones en sentido contrario.
La fragilidad de la balanza cambiaria quedó en evidencia en los últimos meses, donde cada alivio de reservas fue consecuencia directa de deuda (repo, Bonte, block trades) y no del ingreso genuino por superávit comercial. La fragilidad de la balanza cambiaria quedó en evidencia en los últimos meses, donde cada alivio de reservas fue consecuencia directa de deuda (repo, Bonte, block trades) y no del ingreso genuino por superávit comercial.
La cuenta corriente muestra un déficit proyectado de 1,7% del PBI para este año, lo que obliga a que la acumulación de reservas se financie a través de la cuenta financiera: más deuda, más inversiones extranjeras directas.
Sin embargo, el FMI no prevé una vuelta plena al mercado internacional de deuda hasta 2026, y de manera “modesta” con colocaciones por US$ 4.000 millones y un riesgo país de 500 puntos básicos. Sin embargo, el FMI no prevé una vuelta plena al mercado internacional de deuda hasta 2026, y de manera “modesta” con colocaciones por US$ 4.000 millones y un riesgo país de 500 puntos básicos.
El tiempo corre
Mientras tanto, el tiempo corre. La próxima revisión será el 23 de enero de 2026 y las metas a evaluar serán las de diciembre de 2025. El desafío no es menor: acumular reservas en medio de un mercado tenso, sin espacio para emisión monetaria y con la espada de Damocles del déficit financiero que, al sumar los intereses capitalizados, podría rozar el 1,2% del PBI.
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