Esta actualización correspondía al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, que se aplica cuatro veces al año: en marzo, junio, septiembre y diciembre, en base a los aumentos del Indice de Precios al Consumidor (IPC) de los tres meses anteriores.
Ahora, el Gobierno decidió postergarlo por un mes. Durante el mes de marzo, por ejemplo, había decidido desdoblar la aplicación del impuesto en dos partes. En esa oportunidad, un 50% del impuesto se trasladó en marzo y el 50% restante en abril.
Con todo, las petroleras aseguran que hay un retraso en los precios de entre un 12% y un 15%. Por lo tanto, no se descarta de que haya alguna posibilidad de que se traslade parte de ese porcentaje también a los precios.
Raul Castellanos, Secretario de la Cámara de Empresarios de Combustibles explicó: “Lo que aumentan son dos impuestos: el impuesto a los combustibles líquidos y el impuesto al dióxido de carbono. Esto significa una suba de $1 en el precio de las naftas y de alrededor de 75 centavos en los productos derivados del gasoil.
Hay manera de frenar los aumentos, pero no es la política del Gobierno, el precio del combustible acompaña el dólar y el precio internacional del petroleo. Mientras siga así, seguirán los aumentos".
Al aire de de radio La Red, Castellanos denunció: "Quizás el sábado se adicione una suba por otro motivo y no sólo los impuestos".
“Esto está impactando de forma negativa en las ventas. Llevamos de seis a siete meses de ventas en baja, inferiores a las del año anterior, especialmente en el caso de las naftas premium, que son las más caras, y cuya caída ya es de un 30%. Esto es algo que trae preocupación a nuestro sector. Por eso es que no estamos contentos con este nuevo aumento”, cerró.