El índice de confianza cayó 3,5% en marzo, acumuló tres bajas seguidas y dejó a Milei con el promedio más débil de su gestión.
25 de marzo de 2026 - 09:08
Javier Milei volvió a recibir una mala noticia en marzo y es que el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en 2,30 puntos, con una baja de 3,5% frente a febrero y de 4,9% en la comparación interanual. No fue un tropiezo aislado. El dato extendió una secuencia de tres caídas consecutivas en 2026 y dejó al oficialismo con el promedio más bajo de toda la gestión.
El punto político más delicado no pasa sólo por la caída mensual, sino por el deterioro acumulado ya que, entre enero, febrero y marzo, el índice encadenó retrocesos de 2,8%, 0,6% y 3,5%, respectivamente. Así, la contracción desde el cierre de 2025 llegó a 6,5%. En ese marco, el promedio del mandato de Milei descendió a 2,43 puntos, su peor registro desde que llegó a la Casa Rosada.
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El desgaste ya no aparece como una excepción
La foto de marzo muestra que Milei sigue por encima del nivel que exhibía Alberto Fernández en un tramo comparable de su presidencia, pero esa comparación ya no alcanza para tapar la novedad central.
La confianza dejó de estabilizarse y empezó a ceder de manera repetida. La confianza dejó de estabilizarse y empezó a ceder de manera repetida.
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Además, la caída no se concentró en un solo casillero. Cuatro de los cinco componentes del índice retrocedieron durante marzo. El subíndice de Honestidad continuó siendo el más alto, con 2,73 puntos, aunque también cayó. Capacidad bajó a 2,55 puntos. El único rubro que mostró una mejora fue Eficiencia, que avanzó hasta 2,38 puntos. El golpe más severo apareció en dos variables mucho más sensibles para cualquier gobierno, porque la Evaluación general cayó a 1,98 puntos y la Preocupación por el interés general se hundió a 1,87 puntos.
Ahí aparece una señal incómoda para el oficialismo. El Presidente todavía conserva una parte de su capital político asociada a atributos personales como la honestidad o la capacidad, pero el juicio más amplio sobre su administración y sobre la orientación de su gobierno empezó a deteriorarse con más fuerza.
La caída golpea donde Milei era más fuerte
Uno de los datos más relevantes del informe es que el deterioro alcanzó segmentos que habían acompañado con mayor claridad al Presidente. El caso más contundente fue el de los jóvenes de entre 18 y 29 años, que sufrieron una baja de 25,8% en marzo y quedaron en 2,22 puntos. No se trata de un detalle menor, porque ese grupo había liderado la confianza desde el inicio del gobierno de Milei y ahora perdió ese lugar.
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El liderazgo pasó al segmento de 30 a 49 años, con 2,33 puntos, mientras que los mayores de 50 años quedaron apenas por debajo, con 2,29 puntos.
El Presidente empezó a perder potencia precisamente en un universo que había funcionado como uno de los pilares más visibles de su legitimidad social. El Presidente empezó a perder potencia precisamente en un universo que había funcionado como uno de los pilares más visibles de su legitimidad social.
También se amplió con fuerza la brecha de género. Entre los hombres, el índice fue de 2,60 puntos, con una baja marginal. Entre las mujeres, en cambio, cayó a 1,93 puntos, con un retroceso mucho más profundo. La distancia entre ambos grupos llegó a 0,67 puntos, bastante por encima de la observada en meses anteriores.
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El conurbano vuelve a marcar la zona más débil
En términos geográficos, el mapa tampoco trajo alivio para el Gobierno. El mayor nivel de confianza siguió apareciendo en el interior, con 2,52 puntos, aunque también en baja. En la Ciudad de Buenos Aires, el indicador quedó en 2,12 puntos y fue la única zona con una mejora marginal.
El punto más flojo volvió a ser el conurbano bonaerense, donde el índice cayó a 1,92 puntos. El punto más flojo volvió a ser el conurbano bonaerense, donde el índice cayó a 1,92 puntos.
Ese dato importa porque el GBA concentra una parte decisiva del humor social y electoral argentino. Cuando el conurbano vuelve a mostrar la peor performance, la señal excede el registro estadístico y empieza a tocar la discusión política de fondo.
Milei conserva apoyo
El informe también confirma que la confianza en Milei sigue siendo muchísimo más alta entre quienes creen que la situación económica del país mejorará dentro de un año. En ese grupo, el índice llegó a 4,18 puntos. Entre quienes piensan que todo seguirá igual, fue de 2,88 puntos. Entre los que creen que la economía empeorará, en cambio, el apoyo prácticamente se derrumba y el indicador cae a apenas 0,50 puntos.
Ese cruce deja expuesta la lógica actual del vínculo entre Milei y la sociedad. El respaldo político del Presidente sigue descansando, ante todo, sobre la expectativa económica. Mientras una parte de la población mantenga la idea de que el ajuste derivará en una mejora futura, la confianza conservará un piso. El problema para el oficialismo es que ese piso ya no luce tan firme como meses atrás.
La caída de marzo no equivale a un derrumbe del capital político de Milei, pero sí marca un cambio de tendencia que empieza a pesar. Ya no se trata de una oscilación aislada ni de una corrección menor.
El Gobierno acumula tres meses seguidos de retroceso, pierde fuerza entre los jóvenes, amplía su brecha negativa entre las mujeres y vuelve a tropezar en variables centrales como la evaluación general y la percepción sobre el interés común. El Gobierno acumula tres meses seguidos de retroceso, pierde fuerza entre los jóvenes, amplía su brecha negativa entre las mujeres y vuelve a tropezar en variables centrales como la evaluación general y la percepción sobre el interés común.
En otras palabras, Milei todavía conserva una base de respaldo importante, pero el informe de Di Tella muestra que el Presidente empieza a perder terreno y que ese desgaste ya se ve en los números.