Por su parte Diego Piccardo, integrante de la fundación Libertad y Progreso sostuvo que "Argentina estará destinada a convivir con altos niveles de inflación siempre que el déficit fiscal se encuentre presente". Además, consideró que "las fuentes de financiamiento brillan por su ausencia por los desequilibrios macroeconómicos por lo que se continúa siendo altamente dependiente de la emisión monetaria por el momento. El problema es que, la economía difícilmente resista los mismos niveles de emisión del 2020 en el corriente año, por lo que una fuerte emisión tendrá un correlato más fuerte en la inflación en el 2021".
Los economistas anticipan que el 2021 será un año desafiante en materia inflacionaria. El gobierno puede optar por encarar el desafío con medidas superficiales de corto plazo (controles de precios, congelamiento de tarifas, etc.), instrumentos que ya fracasaron en el pasado; o aprovechar la negociación con el FMI para presentar un plan económico que inspire confianza y donde exista un sendero decreciente del déficit fiscal para sanear de manera consistente el flagelo de la inflación.