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El dólar blue no para de subir.
Al parecer, la dificultad en el “sendero fiscal” es la principal piedra que traba el acuerdo que podría desinflamar la macroeconomía, ya que el Gobierno nacional no estaría dispuesto a reducir el gasto público, tal y como proponen los técnicos de la entidad internacional. Lentamente, esta indeterminación del Gobierno nacional y la falta de señales de apoyo internacional estarían empujando lentamente a un aumento progresivo de la divisa paralela, a riesgo de tener que sufrir una devaluación oficial eventual más grande.
Para los especialistas, el freno político disponible es la devaluación oficial. El dólar a $111 pesos, que el Banco Central utiliza para todo tipo de operaciones comerciales (excepto ahorro y turismo) le quita competitividad al mercado interno.
Pero por sobre cualquier medida concreta, está la previsibilidad que la Casa Rosada pueda ofrecer al mercado. Al parecer, eso llegaría solo si la economía de Argentina se ciñe a las condiciones que impone el FMI, algo que parece lejos de suceder.
Por otro lado, la demanda del mercado también tendrá un juego importante. Se sabe que Argentina dúplica su PBI en dólares que están por fuera del sistema. “En enero del 2022, tenemos un factor nuevo. El tema es que si Argentina no cierra el acuerdo antes de las próximas fechas, puede llegar a entrar en incumplimiento (default), y eso sería una situación crítica”, explicó Vasconcelos.
Por el momento, la tensión social se mantiene en calma respecto al tema. En otras épocas, el valor de la moneda paralela habría desestabilizado a un Gobierno que parece tener pensado dilatar las obligaciones argentinas y convivir con la crisis para no pagar el costo político de un ajuste.