Pero esto no es todo, ya que lo que informaron desde el CBO es que la continuidad de los aranceles comerciales, el cierre de fábricas y entrada de empresas en listas negras solo logrará hacer realidad uno de los temores más grandes de Estados Unidos, tanto de su gobierno como de su población: la recesión.
Claro que de la mano de un posible déficit viene el crecimiento de la deuda nacional, y si bien Estados Unidos es el país con mayor deuda a nivel mundial, también es quien mayor capacidad de devolución tiene, pero ¿cómo sería el escenario en caso de recesión, confiarían los demás países en Trump? Porque países como Rusia piensan comenzar un proceso de desdolarización y dedicarse a la acumulación de oro.
Por el momento no hay respuesta para eso porque todavía no es el momento de hacerse esa pregunta. Pero volviendo al informe del BCO, se esperaba que el año que viene el déficit anual sea de US$ 1 billón, sin embargo se expandirá en US$ 1.9 billones. Claro que la solución sería recortar el gasto público, pero Trump se niega a dejar de lado la crisis fronteriza en México, por ejemplo.
"Para poner la deuda en un curso sostenible, los legisladores tendrán que hacer cambios significativos en las políticas fiscales y de gasto", explica el informe del departamento que al parecer no tiene en cuenta los constantes choques que hay dentro del Congreso entre demócratas y republicanos, ya que los primeros irían con uñas y dientes contra el presidente.
Sin embargo, el panorama no sería tan desastroso en caso de que la Reserva Federal decida realizar otro recorte de las tasas de interés, lo que igualmente establecería un peligro inflacionario. Claro que esto tendría que venir de la mano de una reactivación económica producidas por políticas gubernamentales.
Recordemos que la Reserva Federal decidió a fines de julio recortar las tasas de interés en un 0,25% por primera vez en casi 10 años. Esto significó un gran triunfo para Trump, pero el mismo ahora está presionando por más al poner al jefe de la Reserva Federal, Jerome Powell en desventaja al decirle que "se despierte" y que "el único problema que tiene el país es Powell y la Fed".
Claro que el presidente parece desesperado porque sus resultados de la guerra comercial no son los que buscaba y necesita poner la economía en línea para ir firmemente por la reelección 2020. Aunque el mandatario no reconoce la situación por la que esta pasando el país, tampoco se la adjudica.
En tanto, según informó Reuters y Bloomberg, la Reserva Federal ya debatió hacer otro recorte de las tasas de interés y volver a complacer los gustos del presidente Trump, pero no porque acuerde con él, porque es la única forma de mantener la economía estable y la deuda en los números actuales. Es así que muchos vieron el recorte como un seguro contra una inflación demasiado baja y el riesgo de una caída de las inversiones.
Sin embargo, desde la última reunión de la Fed, el dólar se hizo más fuerte, pero los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años se han desplomado hacia mínimos históricos, es por eso que se espera otro recorte para la próxima reunión de la Fed.
Si bien la incertidumbre comercial y de los mercados a nivel global se sostiene, el próximo viernes 23/08 será un momento bisagra ya que será el discurso del jefe de la Reserva Federal, Jerome Powell en la reunión anual de banqueros en Jackson Hole, en el Estado de Wyoming. Todos los mercados y por supuesto el presidente están atentos a la decisión.