Recordemos también que el pasado domingo 01/09 se pusieron en marcha las nuevas sanciones del gobierno de Estados Unidos a China, perpetuando todavía más el enfrentamiento que está teniendo efectos en todo el mundo. Las mismas contemplan aranceles sobre aproximadamente US$ 110.000 millones en importaciones chinas.
Por su parte, miembros de la oposición y empresarios miembros de su propio partido le pide por la renaudación de las relaciones, y considerar volver a una economía competitiva entre las dos potencias económicas más influyentes e importantes del mundo. Esto por supuesto es clave para que el mandatario enfrente la jornada electoral, ya que sin el apoyo de sus votantes le será imposible.
Sin embargo, por otro lado, no olvidemos la lucha eterna entre Trump y la Reserva Federal, ya que siempre que puede el mandatario ataca al jefe de la institución, Jerome Powell, quien en un principio se negó a bajar las tasas de interés, por miedo a tener que enfrentarse a grandes cifras de inflación, pero que frente a la actual situación de la economía a nivel global, ya abrió la puerta para nuevos recortes, pero que no serán oficiales hasta su anuncio de la próxima semana. La institución ya había alertado sobre la posible recesión en la industria, pero el presidente Trump lo desmentía.
Además, esto podría afectar directamente sobre la decisión de Powell y su equipo a fin de año con respecto a continuar reduciendo las tasas de interés, ya que no es solo Trump el que quiere reavivar la rueda financiera, sino que también los inversores quieren tasas más bajas para cuidar sus bonos. Aunque al mismo tiempo existe una realidad: comprar deuda no es una solución eterna, que es lo que viene haciendo Estados Unidos.