En Reino Unido, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, aseguró tras conocerse los planes del gigante tecnológico que “cualquier cosa que funcione en mundo se volverá instantáneamente sistémica y tendrá que estar sujeta a los más altos estándares de regulación”.
Según BBC, si Libra quiere operar en el sistema de pagos británico tendrá que ser regulado por la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido y demostrar que sabe quiénes son sus clientes y que tiene fuertes controles contra el lavado de dinero.
Facebook, que ha explicado que Libra estará controlada por la Asociación Libra, una organización sin ánimo de lucro formada por 27 organizaciones (entre ellas Visa, Mastercard, Uber, Vodafone y Spotify), ya ha dicho que responderá las preguntas que les formulen los responsables políticos y los reguladores a medida que el desarrollo de libra y Calibra avance.
La compañía defiende que con su proyecto espera simplificar el envío de dinero por internet (especialmente para los 1.700 millones de personas que no tienen acceso a un banco tradicional) y el pago de productos en comercios. Algo que ya hace la china Wechat.
El gigante de internet también ha explicado que todas las cuentas de Calibra, que dependerán íntegramente de Facebook, estarán verificadas. Los usuarios deberán presentar un documento de identificación oficial para registrarse y evitar así posibles fraudes.