Intención de cooperar
Cabe recordar que los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G7 (USA, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Italia y Japón) emitieron una declaración conjunta en la que expresaron su deseo de cooperar para evitar una depreciación artificial de las divisas. Los temores de una devaluación competitiva para favorecer a la industria local y a los exportadores mediante una moneda más débil, regresaron al albero internacional a comienzos de este año, cuando Japón optó de nuevo por imprimir yenes para sostener su alicaída economía.
Las grandes economías occidentales, muy endeudadas, han llevado a cabo desde 2008 medidas de política monetaria no convencionales que implican una expansión de los balances de sus respectivos bancos centrales para reanimar su economía, debido a que sus tasas de interés ya se encuentran en niveles inusualmente bajos. No obstante, estos estímulos, en forma de compra de bonos y otros activos, no implican una manipulación deliberada de la moneda.
Hasta la fecha, estas tensiones globales sobre los tipos de cambio, que en 2010 tuvieron como protagonistas al helicóptero Bernanke y sus estímulos cuantitativos, no se han traducido en una vuelta al proteccionismo comercial. Al contrario de lo que ocurrió en la década de los 30, las economías occidentales y los mercados emergentes siguen abiertos a las exportaciones entre ellos, como simple regla del tablero comercial en una economía bastante globalizada.
De hecho, USA y la UE han decidido embarcarse en un intento de acuerdo de libre comercio que podría sumar un crecimiento económico del 2% respectivamente en los próximos años. Además, tengamos en cuenta que si USA, China o Alemania son capaces de aumentar su crecimiento de forma conjunta, esto no sólo ayudaría a levantar el comercio mundial, sino también tiraría del resto de economías europeas y de los mercados emergentes.