ver más
POD 2_336x280_planchada empleo cae

Preocupa el bajo nivel de los líderes de USA

El fanatismo del Tea Party es inviable para una sociedad multicultural y muy alejada del espíritu WASP (white anglosaxon and protestant) que del pasado. La presencia del Tea Party en el Congreso no aportó nada. Aún cuando sea un muy flojo presidente, Barack Obama tiene razón cuando ironiza: "Hubiera preferido un gran acuerdo de máximos, pero eso era demasiado pedirle a este Congreso. Mientras yo sea Presidente, será un asunto en el que los sacrificios sean compartidos. Y voy a el Presidente durante los próximos 4 años".

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El Congreso que cambiará en USA en horas más, ha sido de los peores de la historia estadounidense.
 
Por ejemplo, es uno de los que menos leyes ha aprobado en décadas. En los últimos dos años ha aceptado 146 textos legislativos, el menor número desde 1948. El Tea Party ha sido un fiasco no solo de ideas sino de gestión. También alcanza el concepto a Barack Obama, incapaz de destrabar los problemas políticos, hombre de teoría más que de acción, y que ha retrocedido en forma permanente. Solo un mentiroso crónico como Mitt Romney podía perder ante Obama en 2012.
 
Cerca de la fría noche de Washington DC, Barack Obama dijo a la prensa: "El acuerdo que se está negociando en el Congreso evitará que aumenten los impuestos de las clases medias, evitará que expiren bajadas de impuestos a empresas de energías renovables y extenderá los subsidios de desempleo. Un acuerdo está a la vista, pero aun no es definitivo, hay cabos por atar y tengo la esperanza de que el Congreso los ate hoy".
 
Demócratas y republicanos acercaron posiciones para evitar el abismo fiscal: si no hay un acuerdo, a medianoche entrarín a regir US$ 600.000 millones en recortes. 
 
En una negociación a la carrera, los líderes demócratas y republicanos buscaron un acuerdo de mínimos para evitar, en especial, la subida masiva de impuestos que podría llevar a USA a la recesión. Según el pacto preliminar, sólo los hogares que ingresen al año más de US$ 450.000 pagarán más a Hacienda.
 
Obama retrocedió ante los republicanos pese a que ganó las elecciones defendiendo subir los impuestos al 2% de los contribuyentes. A la vez, él recorta el gasto público para intentar reducir el déficit público, ya superior al 7% del PBI y la deuda mayor al 104% del PIB.
 
La propuesta inicial de los demócratas era poner el umbral impositivo en US$ 250.000 pero los republicanos no aceptaron.
 
El umbral de US$ 450.000 es muy alto. Por eso dijo el senador demócrata por Iowa, Tom Harkin: "No alcanzar ningún acuerdo sería mejor que un mal acuerdo. Y éste es un acuerdo muy malo", Él abrió la sesión de Nochevieja en la Cámara alta (sí, están reunidos el 31/12). "No me da miedo volver al sistema de impuestos que funcionó muy bien para nuestro país. Fueron los recortes de impuestos que hizo George Bush los que lo destrozaron todo", se quejó Harkin.
 
La subida de impuestos acordada no es la que prometió Obama y hará poco por aplacar el déficit público o la deuda, que ya llega a los US$ 16,4 billones. El resultado fiscal del acuerdo es que nada cambiará y USA seguirá endeudándose. El Congreso tendrá que ampliar en los próximos 2 meses el 'techo' legal para evitar la suspensión de pagos.
 
Pensar que Bill Clinton dejó a USA en orden fiscal... Luego llegó Bush para financiar sus 2 guerras perdidas y así encontrarle negocios al emporio bélico que representaba. USA no ha ganado en Afganistán y terminó marchándose de Irak sin concretar su ambición (expulsar a Saddam Hussein, el ex socio de los Bush, no era el tema de fondo. Eso era relativamente sencillo).
 
Bush hizo una mal Presidencia, terminó incendiado y dejó en manos de Barack Obama la reconstrucción. Pero Obama tampoco ha resultado ni creativo ni hábil.
 
Ahora, Barack Obama ha anunciado que un acuerdo de última hora para evitar el abismo fiscal “está al alcance, pero no conseguido todavía”. 
 
Obama nadelantó que se trata de un compromiso modesto, destinado a evitar las medidas más dolorosas del abismo fiscal, no del gran pacto para la solución definitiva del problema del déficit que a él le hubiera gustado aprobar.
 
A pocas horas del plazo para la entrada en vigor del abismo fiscal, esta medianoche, los negociadores habían aproximado sus posiciones sobre los aspectos más delicados de ese paquete de medidas económicas, pero se mantenían algunas objeciones, tanto desde la derecha del Partido Republicano como desde la izquierda del Partido Demócrata.
 
Si el Senado y la Cámara de Representantes consiguen aprobar algo en el último minuto, probablemente va a ser necesaria una coalición de los moderados de ambos partidos para obtener los votos suficientes, algo que, por el momento, los líderes republicanos y demócratas no son capaces de garantizar.
 
El líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell,negocia con el jefe del grupo demócrata en esa cámara, Harry Reid, y con el vicepresidente, Joe Biden, quien es también presidente del Senado y participa de las conversaciones.
 
De esos contactos ha surgido el marco de un acuerdo para mantener las actuales ventajas fiscales para toda la población, excepto aquellas familias con ingresos superiores a los US$ 450.000 anuales o individuos con ingresos por encima de los US$ 400.000 al año, que son menos del 2% de los contribuyentes. 
 
Esto supone una concesión de los republicanos, que se negaban a toda clase de aumento de la presión fiscal, pero también del presidente Barack Obama, que proponía establecer ese límite en los US$ 250.000 anuales.
 
Al mismo tiempo, parece existir un compromiso para extender por un año las ayudas a los desempleados, que desaparecerían a partir del inicio del abismo social, y prolongar por 3 meses otros gastos sociales, como parte de las subvenciones al programa de asistencia sanitaria a los pensionistas, Medicare.
 
Ese proyecto de acuerdo no ha sido aún públicamente presentado por los negociadores ni es seguro que encuentre el respaldo necesario en ambas cámaras del Congreso. Algunos senadores de la izquierda del Partido Demócrata, como Ton Harkin, ha advertido que no están seguros si lo respaldarían. 
 
Menos garantizado aún está el apoyo de los republicanos de la Cámara de Representantes (ay el Tea Party...! por suerte a la mayoría de sus integrantes le quedan pocos días de mandato), que en el pasado han rechazado propuestas de mayores impuestos para los ricos.

Más Leídas

Seguí Leyendo