A causa de que las diferencias eran considerables, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, decidió cancelar la reunión poco después de las 16:30 del viernes 23/11.
Posteriormente, en rueda de prensa, Van Rompuy, ha sugerido que propondrá más recortes en el presupuesto de la UE para el periodo 2014-2020 -superiores a los 80.000 millones de euros ya planteados- en la próxima cumbre de líderes europeos que convocará a principios de 2013.
"Mi sensación es que podemos ir más allá (con los recortes). "Pero ello exige más trabajo preparatorio y tiene que ser equilibrado, bien preparado y no improvisado porque afecta a trabajos, también al personal (de las instituciones europeas), a cuestiones sensibles", ha proseguido.
En todo caso, el presidente del Consejo Europeo ha destacado que su propuesta de compromiso ya es "muy restrictiva" con recortes "importantes" de 80.000 millones de euros respecto al plan original de Bruselas y de 20.000 millones (el 2%) respecto al marco presupuestario vigente (2007-2013).
Para entonces ya había reaparecido en escena Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York.
Roubini pasó, horas atrás, por Lima (Perú), donde fue el plato fuerte de la 46° Conferencia de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban). En esa ocasión, él le dedicó varios minutos a China, advirtiendo que podría tener un frenazo en su ritmo de crecimiento, si el nuevo mando político de ese país, no hace las reformas para que la economía se base más en el consumo que en la inversión.
“Mi preocupación por la China es que el país tiene un liderazgo de 7 personas muy conservadoras, muy cautelosas. De manera que las reformas van a ocurrir pero tal vez ocurran gradualmente y demasiado lentamente comparado con lo que sería deseable. Si ocurre esto lentamente va haber un aterrizaje forzoso de China y hay que tener presente esta posibilidad en los próximos 2 años”, dijo Roubini.
Para colmo, Roubini habló de "tormenta perfecta" en 2013. Según él, "podría darse una situación en la que usted podría tener una tormenta perfecta si un precipicio fiscal en USA empujara a ese país a una recesión, si la crisis de la zona euro empeorara y se produjera una salida de Grecia de forma desordenada, si el desembarco de China se conviertiera en un aterrizaje forzoso y, en último lugar, si realmente tuviéramos una guerra en Oriente Medio entre Israel e Irán y el precio del petróleo alcanzara los US$ 200 por barril”.
Luego, él se sentó a escribir su columna en Project Syndicate, en la que afirmó que las principales economías del mundo se encuentren ya en una recesión o experimentarán una tasa de crecimiento lento, mientras que en USA, la incertidumbre que rodea al abismo fiscal (una combinación de aumentos de impuestos y recortes de gastos) enturbiará considerablemente la confianza de los inversores.
"Otra razón para la corrección es que las valoraciones en los mercados bursátiles se han estirado demasiado: la relación entre el precio y los ingresos es alto mientras que el crecimiento del beneficio por acción comienza a debilitarse, por eso estarán sujetos a sorpresas negativas como la falta de crecimiento económico robusto y la inflación. Con los riesgos de la incertidumbre y la volatilidad la corrección podría acelerarse rápidamente", explicó.
Es por ello que Roubini perfila 2013 como un año marcado por la incertidumbre.
"A medida que los consumidores, las empresas y los inversores se vuelven más cautos y reacios al riesgo, el rally en la renta variable experimentado durante la segunda mitad de 2012 llegará a su fin", indicó.
"Dada la gravedad de los riesgos para el crecimiento en las economías avanzadas y emergentes por igual, la corrección podría ser un referente de que lo peor está todavía por llegar tanto para la economía mundial como los mercados financieros en 2013", agregó.
"Nouriel Roubini es un economista contemporáneo nacido en Estambul y en la actualidad profesor en la Universidad de Nueva York que saltó a la fama por sus predicciones y análisis sobre la crisis financiera de 2008. De analista catastrofista pasó a ser considerado profeta de la economía y hoy congrega masas en cualquier foro al que asiste, como pude comprobar hace unas semanas cuando fui a escucharle en la Fundación del Pino, en Madrid.
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Las crisis siempre transcurren entre la fatalidad y el exceso de optimismo y, por ello, conociendo al personaje, me llamó la atención la frialdad con que diseccionaba las causas de la actual recesión en Europa y sus posibles salidas. Ya en noviembre de 2010, cuando se dudaba sobre si la recuperación iba a mantenerse, Roubini anunciaba el riesgo de recaída en la recesión, o un largo estancamiento combinado con deflación, debido a los altos niveles de endeudamiento público y privado, lo que podía suponer suspensiones de pagos en familias, empresas, bancos y, finalmente, Gobiernos. Si exceptuamos a Grecia, los gobiernos europeos están todavía al corriente de sus obligaciones de pago. ¿Cree Roubini que esto va a seguir así?
Como era de esperar por la ubicación del acto, el discurso del economista se centró en Europa y en la búsqueda de soluciones a sus 3 principales problemas: demasiada deuda, falta de crecimiento y pérdida de competitividad. Así de simple y así de arduo. Recordaba 3 elementos que han hecho empeorar la situación:
> Austeridad fiscal y crisis bancaria que han traído una fuerte reducción del crédito y la inversión.
> La fortaleza del euro, soportable por Alemania pero no por los países periféricos.
> La ausencia de compromisos reales por los políticos que "hablan pero no hacen".
Así las cosas, la ausencia de crecimiento económico lleva a Roubini a poner cada vez más en duda la sostenibilidad de una deuda pública europea que no para de crecer. De ahí que, si queremos evitar un impago, considere imprescindible relajar las medidas de reducción de gasto (tanto en los países core como en los periféricos), poner en marcha más reformas estructurales y, sobre todo, mantener la política de relajación monetaria inyectando más dinero en el sistema lo que, tarde o temprano, debería acabar por debilitar al euro.
En la misma línea, Roubini consideraba que los objetivos de déficit de España deben ser renegociados, al alza por supuesto, a la vez que se solicita otro tramo de ayuda o rescate a la Unión Europea lo que facilitaría un entorno de mercado más favorable.
Conclusión: si no se logra crecimiento, en unos años, podemos ver en algunos países europeos, España entre ellos, una inevitable reestructuración (ampliación de plazos y/o quita) de su deuda.
Comparto varios puntos del análisis de Roubini pero difiero especialmente en lo referente a la necesidad de reducir los objetivos de déficit.
Desconoce probablemente Roubini la ingente maquinaria de las administraciones y burocracia públicas cuya reducción y transformación, buscando la eficiencia y efectividad en el gasto, están muy lejos de ser afrontadas.
Entiendo que es complicado que un estadounidense de adopción inmerso en una sociedad muy distinta a la europea en cuanto al protagonismo del poder público, alcance a cuantificar el tamaño y protagonismo de este sector en Europa. Prueba de ello es la referencia a la disparidad entre Europa y USA en cuanto a la garantía de la deuda emitida por las regiones o estados (Comunidades Autonómicas en el caso español): mientras la Fed no garantiza la deuda emitida por los Estados estadounidenses, todos los españoles acabamos de pagar los bonos patrióticos catalanes.
Es cierto que los riesgos de cola ('cisnes negros' –eventos extraordinarios e inesperados- diría Roubini) son ahora menores y los mercados están dando una tregua. Pero la Eurozona no es viable si no se avanza hacia una verdadera unión bancaria, fiscal (presupuestaria), económica y política. Aunque sea una obviedad, los políticos siempre la olvidan. Las diferencias puestas de manifiesto en Bruselas son otro buen ejemplo. El tiempo pasa, la deuda crece y seguimos igual. Con una diferencia, los Estados europeos son cada vez más insolidarios. (...)".