El Fondo contempla un repunte de la actividad económica en Europa para comienzos de 2013, impulsada por "el incremento de la demanda externa por parte de los mercados emergentes, la suavización de las tensiones financieras, el apoyo político y la mejora de la confianza".
El FMI sitúa a Italia a la cola de la actividad económica en la eurozona para 2012, con una caída de su economía del 2,3% y de 0,7% para 2013, cuatro décimas peor que las previsiones de julio para ambos años.
También reduce las previsiones de crecimiento de Francia, que deja en un 0,1% este año y 0,4% para 2013, dos décimas y cinco décimas menos que lo esperado en julio pasado.
En este sentido, pronostica que, en el promdio, la eurozona (gracias a Alemania, Holanda, Dinamarca, Finlandia, Suecia) volverá a crecer en 2013, con un repunte del 0,2% tras la contracción del 0,4% prevista para 2012. Los nuevos datos representan una rebaja de las perspectivas de crecimiento de una décima para 2012 y de 0,5 para 2013.
El Fondo espera también que se modere el ritmo de consolidación fiscal en la zona euro, aunque España será una "excepción" a esa tendencia ya que debe "acelerar" su ritmo de consolidación fiscal para alcanzar los objetivos de déficit de 2012 y 2013 acordados con Bruselas, del 6,3% y el 4,5% del PIB, respectivamente.
Hace solo un año, en la asamblea de otoño (del Hemisferio Norte) de 2011 del FMI, el organismo contaba con que 2013 fuera el año en que se consolidase la recuperación de la economía española, con un crecimiento del 1,8%. Ahora, un año después, la previsión es de una caída del 1,3% del producto interior bruto (PIB), después de que España se haya visto golpeada de lleno por la crisis de la deuda y la desconfianza generalizada. Mientras que la previsión de crecimiento mundial y de las economías avanzadas en general ha empeorado cuatro décimas en un año, la de la economía española lo ha hecho en 3,1 puntos.
La previsión del FMI es, por otro lado, un mazazo al escenario macroeconómico dibujado por los españolísimos ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro; y el de Economía, Luis de Guindos, en los Presupuestos para el año próximo. Las cuentas del Gobierno de Rajoy parten de una previsión de que la economía retroceda un 0,5%, y a partir de ahí se cuadra a martillazos el objetivo de déficit del 4,5% del PIB.
Con una caída del 1,3%, ese objetivo es inalcanzable sin nuevos recortes, y probablemente, como se está viendo, también con ellos. De hecho, el FMI prevé que el déficit público sea del 5,7% del PIB, el año próximo, 1,2 puntos más que el objetivo del Gobierno, que tampoco cumplirá este año con el objetivo del 6,3%, según las previsiones del Fondo.
Todos los indicadores de confianza españoles se han deteriorado este año, especialmente desde la gestión de la crisis de Bankia: prima de riesgo, Bolsa, fuga de capitales, calificaciones crediticias... Ese deterioro llevó a pedir un rescate para sanear la banca (pese a ser las necesidades de capital muy inferiores en porcentaje del PIB a las de otros países) y ha puesto a España al borde de pedir un nuevo rescate.
El rescate, cuanto antes
El Fondo parece partidario de que España e Italia den el paso cuanto antes. El BCE ya ha hecho su parte y ahora toca que actúen “otros”, viene a decir.
“Los Estados bajo presión deben continuar con los ajustes y se necesita proporcionar apoyo a esos países y sus bancos a través del FEEF y el MEDE [los fondos de rescate europeos] para aliviar las presiones de financiación y romper el círculo vicioso entre los Estados y los bancos”, señala en el informe Perspectivas económicas mundiales.
Y añade que “es esencial asegurar el acceso [de los países periféricos] a la financiación a un coste razonable”, para concluir: “Los recursos comunes deben ser canalizados a través del FEEF o el MEDE, y los países que lo necesitan deben solicitar esos recursos”, si bien no menciona a ningún país ni termina de mojarse. También es relevante la reafirmación del apoyo a que se adopte cuanto antes la recapitalización directa de la banca por parte del fondo de rescate europeo y se avance hacia la unión bancaria.
La crisis del euro es precisamente el principal nubarrón para la economía mundial y explica que las previsiones sigan empeorando. El Fondo confirma las filtraciones de la semana pasada y prevé que la economía de la zona euro se contraerá este año y prácticamente se estancará en 2013. También se confirma la rebaja de dos décimas para este año y tres para el próximo del crecimiento previsto para la economía mundial, hasta el 3,3% y el 3,6%, respectivamente.
El FMI advierte sobre la elevada tasa de desempleo en España, que se situará -dice- en el 24,9% este año y en el 25,1% en el siguiente. "En Europa, más de una de cada diez personas estará desempleada a lo largo de 2013. En Grecia y España, la proporción es de uno de cada cuatro trabajadores. Casi la mitad de los jóvenes están sin trabajo en la periferia de la zona euro", afirma el informe.
En lo que se refiere a la inflación, pronostica un 2,4% tanto para este ejercicio como para el próximo.
A la recesión de España también ha contribuido, según el informe de la institución dirigida por Christine Lagarde, el "legado de elementos previos a la crisis, especialmente el alto endeudamiento de los hogares tras la burbuja inmobiliaria, que han constreñido el consumo privado".