Hollande recordó a una opinión pública asustada y quejosa —según Le Monde, la gente está todavía bajo el síndrome del sarkozysmo, “malacostumbrada a la hiperactividad y los spots personales”— que el Gobierno ha cumplido algunas de las 60 promesas anunciadas, tales como el regreso de la jubilación a los 60 años, las ayudas para la vuelta al colegio, o la contención de los alquileres y del precio de la nafta.
El 58% de los franceses piensa que está cumpliendo lo que dijo en campaña. Son 4 puntos más de los que obtenía Nicolas Sarkozy a la misma altura de mandato, en 2007, y 10 puntos más que Jacques Chirac en 2002. Mientras, un 38% considera que el Gobierno actual lo hará peor que el anterior. La cifra es impactante dada la gran impopularidad que sufrió Sarkozy.
El Presidente recordó a sus paisanos que la situación es “especialmente delicada”, y que es necesario controlar la deuda y el gasto y reducir el déficit del año próximo hasta el 3%.
El recorte que anunció Francia será importante: 33.000 millones solo en 2013, a repartir en tercios iguales entre los hogares más ricos, las empresas y todos los ministerios salvo Educación, Justicia y Seguridad.
El ajuste “más importante de las últimas 3 décadas” se dividirá en 3 partes iguales, explicó:
> subidas de impuestos a “los ciudadanos más pudientes”,
> “no aumentar 1 euro el gasto en ninguna partida salvo en Educación, Interior y Justicia”, y
> 10.000 u 11.000 millones los aportarán “las empresas, especialmente las grandes, que no reinviertan sus beneficios”.
Hollande reclamó a “los más ricos” que “demuestren su patriotismo”, confirmó que aprobará la simbólica tasa del 75% para los ingresos superiores a 1 millón de euros, limitada a 2 años, y criticó a Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia, por pedir la nacionalidad belga “en un momento así”.
El Presidente se declaró “en situación de combate”, pidió al país que se movilice y dejó alguna noticia inesperada: Hollande ha revisado a la baja la previsión de crecimiento de la economía francesa para 2013 (de 1,2% a 0,8%).
"El crecimiento se ha estancado durante muchos meses y apenas estará por encima del 0% en 2012", declaró Hollande en la entrevista.
Acerca del recorte, él dijo: "Lo hago por convicción y porque no quiero dejar que nuestros hijos carguen con la deuda de Francia".
“Los que más tienen tendrán que pagar más”, enfatizó el líder de los socialistas, que garantizó que los nuevos impuestos “no subirían de forma lineal e indiscriminada”.
El Gobierno, confirmó Hollande, aprobará la tasa del 75% para las rentas superiores a 1 millón de euros anuales, “sin excepciones pero de forma temporal hasta que la economía mejore”, probablemente en dos años.
Un aliado inesperado, el centrista François Bayrou, afirmó al Journal du Dimanche que “es el momento de que el Presidente pase a la acción”, aunque ya es un mérito haber creado un clima “menos violento, menos tenso, menos crispado, lo cual es muy necesario en un país en crisis”.
Durante la entrevista Hollande criticó a Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia, por pedir la nacionalidad belga: “Debería haber medido mejor su decisión porque muchos pensarán que abandona a Francia”.