La salida de Grecia significaría para Alemania la pérdida inmediata de 62.000 millones de euros de ayudas, y la posibilidad real de verse obligada a contribuir a la estabilización de Italia y España colectivizando la deuda en la zona euro.
Los comentarios de Merkel tienen lugar la misma semana en la que los representantes de la "troika" --el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo-- han iniciado una nueva visita a Grecia para examinar la capacidad del país para responder a los compromisos adquiridos a cambio del plan de rescate al que se encuentra sometido.
Dependiendo de las conclusiones del informe, Grecia podría verse obligada a solicitar un aumento de la asistencia financiera; una idea que Merkel quiere impedir a toda costa, según 'Der Spiegel', al no contar con los apoyos necesarios en el Parlamento alemán. Una opción alternativa consistiría en remodelar el actual programa de ayudas para Atenas aumentando los plazos más inmediatos de entrega y reduciendo los posteriores.