La jornada hispano-alemana ha comenzado en la Moncloa con un foro empresarial en el que participan directivos de las principales empresas de los dos países, junto a los líderes de las patronales y los sindicatos.
Ante ellos, el titular de Economía, Luis de Guindos, ha explicado que España está haciendo lo que Alemania hizo hace diez años, con medidas y reformas para mejorar el mercado laboral, la competitividad y los mercados financieros.
De Guindos ha garantizado a los empresarios alemanes que la economía española es sostenible porque tiene capacidad de crecer a medio y largo plazo, y se están "reconduciendo" las finanzas públicas.
La visita de la canciller alemana a Madrid debería definir la senda de los ajustes que la UE le exigirá a España, así como las condiciones de un rescate que en los últimos días es cada vez menos hipotético y más inminente.
Tasa de interés
En tanto, el Banco Central Europeo ha optado por mantener el precio del dinero en el 0,75%.
La reunión del Banco Central Europeo (BCE) había levantado mucha expectación por producirse en pleno recrudecimiento de la crisis.
De manera que el recorte de tipos de interés que se preveía desde hace tiempo ha sido aplazado. El BCE ha dicho en varias ocasiones que no funciona el mecanismo de transmisión de la política monetaria, por lo que el el recorte de los tipos de interés de julio no ha llegado a la economía real en algunos países como España e Italia.
Se espera que se confirmen los rumores de que el BCE esterilizará la compra de bonos de deuda de los países, para ayudarlos, y que renunciará a su statu-quo de acreedor preferente, algo que no ocurrió en la reestructuración de la deuda de Grecia.
Además, a diferencia del primer programa, el BCE no establecerá límites en el volumen de compra de deuda soberana.
La cumbre
No obstante, fuentes gubernamentales españolas dan por seguro que en la cita entre la canciller germana y el Presidente español se abordarán los posibles escenarios de un rescate a España, los términos de la ayuda y las contrapartidas que Rajoy tendría que aceptar.
Aunque todos los analistas descartan una intervención convencional -por el tamaño y peso de España y porque no hay fondos para cubrir las contingencias española y, previsiblemente, italiana-, fuentes comunitarias deslizaron hace semanas que, si España pide el rescate, la línea dura del BCE y, sobre todo, la Alemania de Merkel, impondrán un férreo control sobre la ejecución de las reformas y recortes.
Una supervisión tan estricta que, según las mismas fuentes, supondrá que Bruselas monitorizará al país para controlar que ejecuta, sin desviaciones ni concesiones, el programa integral de medidas ya prometido -y lo que falta por prometer- a los socios de la Eurozona.
¿Y cuáles son las medidas extra que puede exigir la UE para contentar a la línea más dura?
Para empezar, que España cumpla escrupulosamente los recortes y medidas anunciados, además de endurecer la legislación laboral; avanzar en el copago sanitario y en la exclusión de determinados tratamientos de la Seguridad Social; implantar peajes en autovías ahora gratuitas; retoques de las pensiones y prestaciones por desempleo; mayor disciplina autonómica y un eventual cambio de los conciertos económicos vasco y navarro.