El propósito es que el plan, calificado de "proyecto revolucionario" por ese periódico, sea discutido, perfilado y adoptado a más tardar a finales de este año.
Van Rompuy, Barroso, Junker y Draghi trabajan, siempre según ese medio, sobre 4 ejes:
> reformas estructurales,
> unión banquera,
> unión fiscal, y
> unión política.
Su resultante será una nueva UE, si es que, precisa Welt am Sonntag, los líderes consiguen el necesario consenso para ello, puesto que lo contrario implica el riesgo de escisión entre los 27.
El programa incluirá medidas concretas para impulsar el crecimiento y no concentrarse únicamente en la austeridad, puntal hasta ahora de la vía preconizada por el gobierno de Angela Merkel.
El BCE debe, asimismo, estar preparado para actuar más decididamente y dotarse de mecanismos centralizados de supervisión sobre el conjunto de la banca.
Asimismo, desde la institución de Draghi se apunta a la creación de un fondo de rescate para la banca, cuestión que topa con el rechazo de Merkel, quien hasta ahora ha insistido en que no hay una vía directa de ayuda a los bancos.
Unión fiscal
El propósito del plan de ruta, cuyo punto difícil es la unión fiscal, es resguardarse ante situaciones como la actual y dar una respuesta a las presiones internacionales para la superación de la crisis de la zona del euro, tras dos años en persistente situación de emergencia.
La edición dominical del diario alemán recuerda que la propia canciller Merkel apuntó la necesidad de diseñar un programa global esta semana, al afirmar que se debía reflexionar acerca de cómo debe evolucionar Europa "en los próximos 5 a 10 años".
Merkel ha mostrado su disposición a modificar ciertas posturas hasta ahora dichas inamovibles no sólo por presiones de sus socios de la UE, sino también de la oposición alemana.
El sábado 02/06, en una reunión con delegados de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que ella preside, Merkel se declaró dispuesta a la implantación de un impuesto sobre las transacciones financieras, tal como le exige la oposición, a cambio de su respaldo parlamentario al pacto fiscal europeo.
Esa tasa a las operaciones bursátiles no es viable a escala mundial o de toda la UE, pero sí "entre algunos países de características similares", dijo la canciller.
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Merkel dio un paso claro en dirección a la principal exigencia de socialdemócratas y verdes, cuyo respaldo precisa para la ratificación parlamentaria del pacto fiscal en la cámara baja y alta (Bundestag y Bundesrat, respectivamente).
La canciller necesita el apoyo de la oposición para que el pacto supere el trámite parlamentario, que en Alemania está condicionado a la aprobación por una mayoría de dos tercios en ambas cámaras.
Frente a esa concesión a la oposición, Merkel se ratificó en su rechazo frontal a la emisión de eurobonos, como reclaman algunos de sus socios europeos, especialmente, el presidente francés, François Hollande, como fórmula para hacer frente a la crisis de la deuda.
El programa incluirá medidas concretas para impulsar el crecimiento y no concentrarse únicamente en la austeridad, puntal hasta ahora de la vía preconizada por el Gobierno de Angela Merkel.
El BCE debe, asimismo, estar preparado para actuar más decididamente y dotarse de mecanismos centralizados de supervisión sobre el conjunto de la banca. Asimismo, desde la institución de Draghi se apunta a la creación de un fondo de rescate para la banca, cuestión que topa con el rechazo de Merkel, quien hasta ahora ha insistido en que no hay una vía directa de ayuda a los bancos.
España
El Gobierno español ha negado que hayan existido "presiones" del ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, al titular de Economía, Luis de Guindos, para que el Ejecutivo español pida el rescate del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).
"No existen presiones", han afirmado a Efe fuentes de Moncloa. Según el semanario alemán Der Spiegel, Schäuble presionó al titular español de Economía, en un encuentro el pasado miércoles en Berlín, para que España acudiese al rescate financiero por los problemas de la banca.
Las fuentes de Moncloa han indicado a EFE que la conversación entre ambos ministros fue "larga y compleja" y se centró básicamente en la unión bancaria europea y en la propuesta planteada ayer por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para la creación de una autoridad fiscal europea que armonice las políticas fiscales.
En Berlín, fuentes gubernamentales alemanas consultadas por EFE indicaron, sin afirmar ni desmentir las informaciones de Der Spiegel, que "la decisión sobre si acudir o no al fondo de rescate es competencia exclusiva del Gobierno español".
El semanario sostiene, sin especificar fuentes, que la canciller alemana, Angela Merkel, y su ministro de Finanzas presionan a España para que recurra al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), ante el peligro cada vez mayor de un contagio a otros países del sur de Europa, en caso de un posible abandono de Grecia de la zona del euro. De acuerdo con esa publicación, el gobierno alemán estima que la banca española precisará de una inyección de capital de entre 50.000 millones y 90.000 millones de euros.
Alemania rechaza la posibilidad de que los bancos puedan recibir directamente ayuda del fondo europeo de rescate sin pasar por los gobiernos, una fórmula por la que aboga la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y varios países, entre ellos España y Estados Unidos.