El comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, Olli Rehn, defiende la necesidad de diseñar un plan de inversión en infraestructuras que compense la debilidad del sector privado a la hora de crear empleo.
Además, Rehn habla de suavizar los objetivos de déficit para países como España, que se ha visto obligada a agravar su propia recesión recortando drásticamente el gasto en medio una crisis que ya la había dejado noqueada.
Pero Bruselas necesita, además de confrontar unas cifras de desempleo sin parangón desde la llegada de la moneda única, asegurarse de que los mercados no dudan de su austeridad.
Por eso, advierte Financial Time, el comisario señala que el pacto por la estabilidad y el crecimiento "permite un considerable margen de interpretación cuando se aplica" y que no hay necesidad de enterrarlo.
¿Por qué Europa acaba de descubrir las ventajas de la flexibilidad?
Los analistas señalan la implementación de drásticas medidas de ajuste en Italia y España y sus consecuencias sobre el empleo.
Luego, la constatación de que la austeridad, con o sin la ayuda del Banco Central Europeo, está agravando la recesión y poniendo a algunos países al borde del rescate.
Sin embargo, el argumento más importante es que en Francia el candidato con más posibilidades de ganar no está dispuesto a seguir aceptando la sobriedad presupuestaria de Merkel.
Francois Hollande señaló que impulsaría la renegociación del pacto fiscal, pero ante la negativa frontal de Alemania está intentando que el tratado cuente, como mínimo, con un anexo que contemple el impulso del crecimiento económico.
"No aspiramos a provocar una crisis. En caso de un relevo en el poder (en París), la relación de amistad franco-alemana seguirá siendo un elemento estructural de nuestra política", afirmó el director de campaña de Hollande, Pierre Moscovici, al diario conservador "Frankfurter Allgemeine Zeitung".
El diario conservador afirma que en la Cancillería se trabaja firmemente para que, en caso de victoria socialista, se mantengan los actuales "mecanismos" de colaboración en el eje Berlín-París.
Felipe González
El ex presidente del Gobierno español, Felipe González, advirtió durante una conferencia en la capital mexicana que los ciudadanos empiezan a desconfiar del voto a un partido, ya que "al final será lo que digan Merkel o los mercados".
Durante una ponencia sobre los retos de la democracia y la globalización en una universidad mexicana, González criticó la situación política y económica en Europa y aseguró que "a pesar de haber dado lecciones a todos, no se ha aprendido nada".
Él puso de manifiesto que se están repitiendo los mismos "o incluso peores errores" que los que tuvieron lugar durante la "famosa década perdida de América Latina en los años '80".
"Se está tratando el problema de la deuda como un problema de solvencia y va a terminar provocándolo porque está hundiendo la economía en la miseria y en la recesión. La austeridad hasta la muerte va efectivamente a conducir a la muerte y quien no crece no paga", aseveró durante la conferencia.
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González enmarcó esta coyuntura en un "problema de gobernanza de las democracias representativas", que empuja a los ciudadanos europeos a creer que da igual a quien voten porque "al final será lo que digan (la canciller alemana) Angela Merkel o los mercados".
Él hizo notar que cualquier ciudadano ve cómo sus gobernantes están dependiendo de factores de poder que son externos al voto.
González añadió, no obstante, que en el caso de España "el Gobierno recorta en educación, sanidad o investigación y se ampara en que Europa impone recortes, cuando no es verdad, pues (la Unión Europea) no decide cómo se tiene que ajustar la economía ni el presupuesto".
"La crisis viene de que Bruselas ha dejado de ser la que provee bienes públicos para el conjunto de Europa y ha pasado a ser Merkel y dependiendo de ella (el presidente francés) Nicolas Sarkozy", agregó.
Todo ello, añadió, se produce como resultado de una crisis del modelo de Estado-Nación, que no tiene por sí mismo la capacidad de respuesta para afrontar los retos económicos actuales. "Es evidente que el ámbito de realización de la democracia no responde a los desafíos de la revolución tecnológica, que globaliza la economía, el comercio y lo único que trata de controlar son los flujos migratorios, lo cual es contradictorio", indicó.
El ex mandatario español indicó que la actual inoperancia de los organismos internacionales para solucionar la crisis se debe a que están "obsoletos", pues son el resultado de una relación de fuerzas resultante de la 2da. Guerra Mundial. Por ello, reclamó que debe corregirse la formación histórica de estas instituciones y debe reformarse su funcionamiento "para que provean de bienes públicos universales".