No obstante, Moody's ha decidido mantener la nota de la deuda helena en 'C', lo que denota una "situación de insolvencia", es decir, un impago efectivo o anunciado a futuro con mínima expectativa de recobro: la bancarrota. Esto indica, en palabras de Moody's, "la magnitud de las pérdidas previstas para los inversores".
La agencia de calificación crediticia Fitch ha rebajado este viernes la nota de solvencia de Grecia a la categoría 'RD' o "impago restringido", el último peldaño por encima de la suspensión de pagos, tras la confirmación por parte de Atenas y Bruselas de los planes para llevar a cabo el canje de deuda en poder de los acreedores privados del país heleno.
El Gobierno griego, encabezado por el primer ministro, Lucas Papademos, pretende cumplir con la reducción de la deuda del 160% del PIB del pasado año al 120% del PIB para 2020 estipulada en el acuerdo marco para el desbloqueo del segundo paquete de rescate, valorado en unos € 130.000 millones.