La postergación sobre las definiciones del salvataje griego se produce a un mes de que Atenas tenga que cancelar vencimientos de deuda por 14.500 millones de euros, y de no recibir el segundo envío del rescate tendrá que declararse en suspensión de pagos.
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El principal escollo que tiene el país heleno para cumplir los requerimientos de la eurozona es el recorte en Defensa y en los salarios del sector público para alcanzar los 325 millones de euros que le exige Bruselas.
El lunes (13/02) el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, aseguró que la presentación de las medidas de ahorro por parte de Grecia era una condición indispensable para poder recibir el rescate.
Pero además el Eurogrupo exige como tercera condición a los líderes de los dos grandes partidos políticos griegos que expresen su compromiso inequívoco con el programa de ajuste y reestructuración con el objetivo de garantizar que sus medidas se aplicarán gane quien gane las próximas elecciones.
Y al mismo tiempo, aún resta el acuerdo entre Grecia y los acreedores privados sobre el canje de bonos para condonar al país la mitad de su deuda (100.000 millones de euros) y para lo que la banca, las aseguradoras y los fondos tendrán que asumir unas pérdidas reales de al menos el 70 %.