El reciente desdoblamiento del bono en cuatro tramos, con segmentos que se comportan como bonos en dólares a 1 y 2 años, amplía aún más las opciones para los inversores, con estimaciones de precios alrededor de US$ 90 y US$ 70 para los segmentos A y B, respectivamente. El reciente desdoblamiento del bono en cuatro tramos, con segmentos que se comportan como bonos en dólares a 1 y 2 años, amplía aún más las opciones para los inversores, con estimaciones de precios alrededor de US$ 90 y US$ 70 para los segmentos A y B, respectivamente.
El tramo A tendrá una opción de venta (put) disponible para el tenedor a partir de abril de 2025 en adelante, mientras que el B lo tendrá a partir de abril de 2026, y el C desde abril de 2027 hasta el vencimiento. El tramo D no contará con esta opción. Estas opciones están vinculadas al dólar (DL), lo que brinda a los tenedores de bonos la posibilidad de obtener liquidez inmediata, aunque en pesos al tipo de cambio oficial. Además, todos los tramos excepto el D podrán utilizarse para cancelar pagos de impuestos, desde el momento en que se active la opción.
La aceptación por parte del Tesoro de los distintos tramos del bono a valor nominal al tipo de cambio MEP para pagar impuestos aumenta la probabilidad de cobrar el valor par en dólares al vencimiento de cada tramo, incluso si la brecha cambiaria se mantuviera. Cada tramo deberá negociarse en el mercado secundario cerca de su valor par en dólares, mientras que su precio en pesos reflejará el precio del MEP, que sería igual o superior al valor del tipo de cambio oficial. El riesgo crediticio es otro aspecto diferencial del bono, dado que fue emitido por el BCRA en lugar del Tesoro, lo que abre la posibilidad a un tratamiento diferente en caso de una eventual reestructuración.
En un escenario desfavorable, la validez del put podría desvanecerse si una alta brecha cambiaria persiste, especialmente para los tramos más largos. Esa brecha podría señalar debilidades fiscales del Tesoro, cuestionando el valor del beneficio fiscal. Respecto al riesgo crediticio, la influencia histórica del Tesoro sobre el BCRA y las reservas netas negativas podrían mantener al mercado escéptico, especialmente para los tramos más largos.
Además, la mayoría de los tenedores del bono son importadores que necesitan obtener dólares para pagar sus deudas, lo que ejerce presión vendedora sobre el precio. Además, la mayoría de los tenedores del bono son importadores que necesitan obtener dólares para pagar sus deudas, lo que ejerce presión vendedora sobre el precio.
Desde esa perspectiva, el BOPREAL25 y el BOPREAL26 presentan una estructura más simple, ya que no pueden utilizarse para pagar impuestos y tampoco cuentan con opciones de rescate anticipado, siendo el único factor diferencial para su valoración el riesgo crediticio del Central.
- El BOPREAL25 es un bono cupón cero con 12 amortizaciones mensuales.
- El BOPREAL26 paga un cupón trimestral del 3% y tres amortizaciones iguales.
Toda la estructura de pagos de capital del BOPREAL apunta a distribuir la demanda de reservas a lo largo del tiempo. Toda la estructura de pagos de capital del BOPREAL apunta a distribuir la demanda de reservas a lo largo del tiempo.
Para los inversores locales, los BOPREALES ofrecen una alternativa atractiva frente a las posiciones en pesos, sobre todo para empresas con acceso limitado al CCL. La reciente subida en el precio de los bonos soberanos refleja una percepción más optimista sobre la probabilidad de default en el próximo año, situando a los BOPREALES en el centro de atención y ampliando la oferta de activos argentinos.
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