¿Qué pasaría con Argentina?
De mantenerse como candidato a Powell, o por el contrario, a Brainard, lo que se puede esperar a futuro es un camino sin mayores sobresaltos para Argentina, ya que continuarían con la política actual de tasas de interés y éstas no se verían modificadas en el corto plazo. Este escenario ser dará solamente si la crisis inflacionaria en Estados Unidos no empeora. En caso que esto ultimo suceda, y empeore la crisis inflacionaria, la política monetaria mutará hacia una tasa de interés más alta para controlar las presiones sobre precios.
Aquí las consecuencias: una suba de la tasa de interés en Estados Unidos tendría como consecuencia a nivel mundial que los capitales abandonen aquellos países emergentes o de frontera para tomar posesión en activos norteamericanos, cuya tasa de retorno sería mayor y con menos riesgo. Esta salida masiva por parte de los tenedores de activos emergentes, causarían, por ejemplo, una caída en el precio de los bonos locales de cada país y cuya consecuencia se traduciría en una suba de las tasas de interés de esos activos.
En el caso particular de Argentina, al ser tan limitado el acceso que tiene el país a los mercados internacionales, una suba en la tasa de interés tendría un enorme impacto en la economía local, debido a que se encarecería aun más el costo de inversión en un país que ya está bastante dañado y viene sufriendo la falta de crecimiento económico genuino desde el año 2011. Por tal motivo, se podría esperar una caída del producto, una profunda recesión y alto desempleo; el dólar, por tanto, sufrirá presiones alcistas, ya que en plena crisis los argentinos tienden a resguardarse en moneda extranjera, por ello, no es de extrañar que las presiones hagan saltar el tipo de cambio forzando al gobierno a imponer más restricciones para controlarlo.
Lo que se defina durante esta semana en cuanto al candidato que en febrero de 2022 asumirá el liderazgo de la FED no es para nada menor, ni para el mundo, y en particular, para la Argentina.