Hablemos de Batakis
“Hablemos de Silvina Batakis”, pidió el Presidente ante los micrófonos de C5N para dar vuelta la página. Batakis, que juró el lunes como ministra de Economía, fue seleccionada el domingo de la misma forma en la que Daniel Scioli, su antiguo jefe en la provincia de Buenos Aires, llegó al ministerio de Desarrollo Productivo tras la salida de Matías Kulfas: nadie más quiso ocupar ese cargo. Cuentan las crónicas que el nombre de Batakis le llegó al Presidente a instancias del jefe del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, y de Mercedes Marcó del Pont, “la señora AFIP”. Se trata de 2 funcionarios albertistas que no gozan del especial cariño de la Vice. Sobre todo Pesce, a quien el kirchnerismo tiene en la mira. Las primeras declaraciones de Batakis sobre su inclinación al orden fiscal, es decir nada de déficit, y su rechazo a la implementación de un salario básico universal también desentonan con el evangelio cristinista. La flamante ministra se comprometió además a cumplir con el acuerdo con el FMI. Esto fue reflejado desde el mismo organismo que aseguró que Batakis “se comprometió” con las metas establecidas en el programa. Resta saber si se prestará también para las “acciones dolorosas” de las que habló Kristalina Georgieva, la jefa del Fondo. Con ese background cuesta imaginar que Batakis haya sido impuesta por la Vicepresidente, como comentaban algunos, y no sólo haya tolerado su designación. Batakis no sería, entonces, la ministra del consenso, sino que apenas no habría sido vetada por CFK. Mucho menos habría prestado conformidad Sergio Massa, que durante horas de ese interminable domingo se especuló con su fuerte desembarco como jefe de Gabinete que reordenaría el Gobierno de arriba a abajo. Es lo que reclama el Presidente de la Cámara de Diputados que tuvo aquel día en Olivos otra vez el rechazo presidencial. Ese desencuentro motorizó intensos rumores sobre su alejamiento que el mismo Massa se encargó de desmentir a través de interlocutores y de una foto que lo mostraba trabajando con Batakis sobre el futuro cercano.
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Alberto Fernández junto a Silvina Batakis tras su designación como ministra de Economía.
NA
"Precios de pánico"
La flamante ministra fue recibida con una corrida cambiaria que llevó el dólar que compran las empresas a $300 y al blue por encima de los $270 (aunque abrió la semana en $280), y un desplome de los bonos en dólares que disparó al Riesgo País por arriba de los 2.600 puntos. No era un secreto que la mera designación de Batakis no iba a generar confianza en los mercados. Pero en el Gobierno señalan, otra vez, maniobras especulativas que tienen como único fin “detener el crecimiento de la Argentina”. Sin embargo, el verdadero drama está en los precios internacionales de energía. Las importaciones de combustibles son las que ponen en jaque a las reservas del Banco Central, que esta semana perdieron US$550 millones, también exigidas por la reapertura del cupo mensual para adquirir dólares para atesoramiento. La respuesta fue ajustar más el cepo para operaciones vinculadas al turismo y la posibilidad de un desdoblamiento cambiario que tome como referencia el dólar MEP, una modalidad bursátil que cotiza un 30% por encima del destinado a los viajeros. Pero el Banco Central se negaría a esto último al mismo tiempo que los analistas advierten sobre el riesgo de convalidar “precios de pánico” para el tipo de cambio.
Sergio Massa
Sergio Massa. El presidente de la Cámara de Diputados fue uno de los protagonistas de una semana agitada.
¿Lanzamiento?
Ese es el marco en el que el Frente de Todos debate su destino. En su discurso por la conmemoración del Día de la Independencia en Tucumán, Alberto Fernández advirtió que “sin unidad no hay futuro político”. ¿Pensará el Presidente en que es viable aún su reelección? Sergio Massa, por su parte, habría apostado a tomar las riendas del Gobierno como un jefe de Gabinete casi con atribuciones de primer ministro para darle impulso a su propio sueño presidencial que, ante los resultados, sufre un traspié. Cristina Kirchner, en tanto, hizo en El Calafate un movimiento interesante. Durante su aparición santacruceña la Vice pidió “dejar de discutir personas y empezar a discutir políticas”. Acto seguido empezó a hablar de Martín Guzmán. Pero algunos observadores pusieron la lupa sobre lo que había dicho antes. La Vice destacó la labor de la anfitriona, la gobernadora y su Alicia Kirchner, cuando fue ministra de Desarrollo Social durante los 3 gobiernos kirchneristas anteriores. Fue, al final de cuentas, otra reivindicación de ese período que ella desconecta del actual. CFK tomó aquella época como ejemplo de que “se pueden hacer políticas mejores”. ¿Mejores que cuándo? Mejores que ahora. Y remató: “No porque soñemos con utopías, sino porque las hemos hecho”. A partir de esas expresiones cabe preguntarse si no hubo con ellas un tácito lanzamiento del proyecto presidencial de la Vice, que pide -se interpreta- evaluarla no por sus apariciones públicas, sus comentarios, o sus críticas sino por las políticas de sus gobiernos (incluido el de su fallecido esposo), que ella juzga virtuosas. No por nada, en apariencia, esa parte del discurso fue editada con imágenes en cámara lenta de ella caminando en la nieve. Un video que hizo circular la militancia y que tiene todos los condimentos de un spot de campaña.
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