La quita de subsidios al transporte público para el interior del país es interpretada por los gobernadores como otra represalia. Protestó incluso el de Mendoza, Alfredo Cornejo, un radical que está más cerca de Milei que, por ejemplo, su correligionario Maximiliano Pullaro, al que el Presidente acusó, al igual que al cordobés Llaryora, de despilfarrar recursos públicos en recitales y en pagarles a periodistas para que hablen bien de ellos. Milei ya había advertido que de no aprobarse la ‘Ley ómnibus’ iba a haber un mayor ajuste de las cuentas públicas, en especial en las partidas discrecionales a las provincias. Lo había adelantado el ministro de Economía, Luis Caputo, aunque esta semana minimizó el revés en el Congreso al sostener que la deriva del proyecto no altera los planes fiscales. También adelantó que en el mes de enero habrá equilibrio financiero. O sea, que no habrá déficit. Se anticipó casi 15 días al reporte del INdEC. Rápidamente se leyó que el ministro quiso mandar una señal al mercado tras el traspié legislativo. Lo mismo habría hecho Milei cuando dijo en Israel que , de continuar por este sendero, podría levantarse el cepo cambiario en algún momento antes de mitad de año. Como en el FMI, los inversores están atentos a la viabilidad política de la experiencia libertaria. No alcanzaría sólo con enunciados.
Los infortunios del gobierno libertario también se reflejan en el acercamiento con el PRO. Milei ya admite que quiere formalizar una alianza. En el macrismo esto tiene una única lectura: falló el esquema inicial del Gobierno. Se dice que Mauricio Macri esperaba ese devenir, pero para más adelante. Cómo será eso que algunos llaman “fusión” es lo que está por verse. El exPresidente quiere figuras de su confianza en ministerios clave. Desde Roma, Milei manda a bajarle el tono a esa posibilidad. Pero está claro que el fracaso de la ‘Ley ómnibus’ obliga al libertario a ampliar su base de sustentación política. El PRO actuó como auxiliar sin fisuras de las necesidades del Gobierno: votó a libro cerrado el dictamen oficialista.
Hay otro elemento que expone la crisis de Milei. A pesar del fracaso de su proyecto de reformas en el Congreso, el Presidente no impulsaría una consulta popular sobre aquel texto, aunque la había prometido en ese caso. Hay encuestas que anticipan un desenlace incierto si se adoptara ese camino, abriendo un interrogante sobre la gobernabilidad futura. En esta columna se advirtió que un plebiscito pondría en la balanza todo el gobierno de Milei y no sólo una política determinada. Sería una suerte de elección de medio término anticipada, con el impacto que eso podría tener. El polítologo Cristian Buttié, director de CB Consultora, coincide con ese análisis y avizora un escenario algo hostil para Milei si quiere ir a las urnas antes de tiempo. "En nuestro último informe, la imagen de Milei cayó en todas las provincias. Por ende, hacer un plebiscito ahora tendría una fortaleza y una debilidad. La fortaleza es que usaría la dicotomía con el kirchnerismo para desviar la atención. La debilidad es que la tendencia de su imagen es negativa, por lo que no tiene garantizado un apoyo transversal, sólo el de su núcleo duro", le dijo Buttie a Urgente24.
La imagen de Milei podría seguir bajando. Mientras el Presidente pone en primer plano su pelea contra la “casta”, se le escapan, da la sensación, otros detalles. Con la quita de subsidios en el interior aumentarían las tarifas del transporte, que en algunos lugares se acercarían a los $1.000 el boleto de colectivo. Eso tendría un correlato en el humor social. Milei cree que ese costo político lo pagarán los gobernadores, pero tal vez pierda de vista que la opinión pública puede detectar rápidamente que ese golpe a su bolsillo es un efecto de una decisión de la Casa Rosada. Por otro lado, el Gobierno dejó de enviar fondos a los comedores comunitarios. Se trata de una competencia de la amiga presidencial Sandra Pettovello, a quien esta semana le plantaron cuadras de cola en la puerta de su ministerio como forma de protesta por parte de organizaciones sociales. La desidia oficial tuvo un eco en la Iglesia Católica, que reclamó la asistencia a los comedores. “La comida no puede ser una variable de ajuste”, postuló la Conferencia Episcopal, tras lo que Pettovello renovó un acuerdo con Cáritas. Se apresuró la ministra en cumplir: estará el lunes junto al Presidente ante el papa Francisco. Todos esperan ver qué cara pone el Sumo Pontífice argentino.
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